Diario Sur

El IMV restaurará dos torreones que servían para traer agua a Málaga hace tres siglos

Alcubilla de Martiricos (izquierda). Alcubilla de la Carrera de Capuchinos (derecha).
Alcubilla de Martiricos (izquierda). Alcubilla de la Carrera de Capuchinos (derecha). / Fernando González
  • La Oficina de Rehabilitación Urbana ultima los proyectos para poner en valor las alcubillas de Martiricos y Capuchinos

Abrir un grifo en casa y que salga agua es hoy algo de lo más sencillo, pero hace cuatro siglos suponía todo un reto para los arquitectos que tenían que vérselas con la orografía malagueña a la hora de transportar el agua desde los arroyos y manantiales de las proximidades de la ciudad hasta su casco urbano. Todavía quedan en pie restos de las infraestructuras que idearon para garantizar que el líquido elemento abasteciera fuentes y casas. Dos de ellos son las alcubillas o torreones que se encuentran en la encrucijada de calles que forman la Carrera de Capuchinos y la calle Postigos, y en los jardines de la Madre Petra, junto al colegio de San José de la Montaña, en la avenida del Doctor Gálvez Ginachero. El Ayuntamiento, a través de la Oficina de Rehabilitación Urbana del Instituto Municipal de la Vivienda, va a reparar estas dos edificaciones que, siglos atrás, fueron depósitos en los que el agua se almacenaba para que cogiera presión y se dirigiera por canalizaciones hacia el Centro de Málaga.

La más antigua de ellas es la existente en Martiricos. Según se explica en el proyecto elaborado para su reparación por el arquitecto técnico Pablo Pastor, su origen hay que buscarlo en las llamadas 'Aguas de la Trinidad', que llegaban desde la margen derecha del arroyo Teatinos por unas galerías excavadas denominadas 'minas de los manantiales del Almendral del Rey'. Esta actuación de unos 10 kilómetros de longitud para llevar el agua a la ciudad se comenzó en 1532 y acabó hacia 1556. Finalizaba en un 'arca' ubicada en la plaza de Montaño y, antes de cruzar el Guadalmedina por debajo de su lecho, contaba con esta alcubilla en la confluencia de la avenida del Doctor Gálvez Ginachero y el arroyo de los Ángeles. Según la documentación recabada por Pablo Pastor para elaborar el proyecto, esta torre -hoy exenta pero que tuvo edificaciones adosadas hasta los años setenta del pasado siglo- tuvo otra gemela al otro lado del río, en la zona de La Goleta, para impulsar el agua hacia la ciudad, una vez superado el cauce. Su actual traza data del año 1690, cuando fue reedificada.

La alcubilla de las Aguas de la Trinidad, que cuenta con protección arquitectónica, será totalmente saneada por la Oficina de Rehabilitación Urbana mediante una intervención valorada en 41.511 euros. La actuación incluye la retirada de una fuente que alberga en una de sus fachadas y que fue añadida en los años setenta. Será trasladada a un almacén municipal a la espera de ver si se coloca en otro punto de la ciudad. La obra también supondrá, entre otros aspectos, la colocación de los cuatro remates cerámicos perdidos en las esquinas superiores del torreón, la instalación de proyectores en su interior para iluminarla por la noche, y la culminación de la verja metálica que lo rodea para protegerla. Según las catas realizadas, las pilastras y frisos de esta torre, actualmente de color ocre, pasarán a tener un tono rojizo, y las partes lisas o fondos se mantendrán en blanco.

Acueducto de San Telmo

En el caso de la alcubilla de Capuchinos, se trata de un elemento que formó parte del Acueducto de San Telmo, una obra impulsada por el obispo José Molina Lario para mejorar el abastecimiento de agua de Málaga y para la que contó con el arquitecto José Martín de Aldehuela. Su construcción data del año 1784 y era el arca mayor o principal del trazado del citado acueducto, que partía al norte desde el cauce del Guadalmedina y está hoy catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC). Esta alcubilla fue reparada en el año 1939 y en 1965 se le abrió un hueco para albergar una pequeña hornacina con una imagen de la Divina Pastora, patrona del barrio de Capuchinos.

El proyecto del IMV, con un presupuesto de 46.321 euros, implicará una total puesta en valor del monumento, sacando a la luz los sillares de su base pentagonal y eliminando la meseta de ladrillos construida en su fachada principal, lo que también implicará la desaparición de los arbustos de buganvilla, que impiden contemplar el conjunto de la edificación, que se encuentra levemente inclinada hacia la calle Postigos. En este caso, está previsto inicialmente que los fondos de las fachadas sigan en color blanco, y las pilastras y frisos pasen a un tono ocre. Esta intervención ha requerido el visto bueno de la delegación de la Consejería de Cultura al realizarse sobre un BIC.

Fuentes del IMV, cuyo concejal responsable es Francisco Pomares, explicaron que lo más probable es que las primeras obras en empezar sean las de la alcubilla de Capuchinos, a la espera de un último trámite. Las dos serán realizadas por una contrata municipal especial para llevar a cabo directamente este tipo de proyectos de baja cuantía.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate