Diario Sur

¿Cómo ahorrar en la factura de la luz?

¿Qué hago para ahorrar en mi recibo de la luz?
  • El precio de la electricidad está disparado pero hay alternativas para evitar que sea un suplicio a fin de mes

  • Revisar el tipo de contrato en el hogar, cambiar la iluminación por leds y sustituir los viejos electrodomésticos son las principales alternativas

El precio de la electricidad vuelve a estar de plena actualidad, a raíz de la polémica por las fuertes subidas de la cotización del megavatio hora. Más allá de la zona donde cada uno viva (más frías o más templadas) y del tipo de vivienda que tenga, existen una serie de pautas y consejos generales que pueden servir para evitar que el coste de este suministro se convierta en un suplicio a final de mes.

Revise el tipo de contrato

Las tarifas con discriminación horaria permiten ahorrar hasta 300 euros al año

El primer consejo para empezar a ahorrar es revisar la factura con la compañía suministradora y renegociarla. Para ello, dos premisas: ajustar la potencia a la que realmente es necesaria en el hogar; y buscar el contrato que se adapte mejor a sus hábitos de vida. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) considera que es posible ahorrar entre 60 y 300 euros al año, y recomienda la discriminación horaria como una de las fórmulas más eficaces para ahorrar.

Cambiar a la modalidad de discriminación horaria tiene un coste de unos 11 euros y, según esta organización el usuario puede ahorrar sin modificar sus hábitos de consumo. La rebaja puede ser mayor si concentra su consumo durante las horas valle, esto es: de 22.00 de la noche a 12.00 de la mañana en invierno; y de 23.00 a 13.00 horas durante el invierno. Uno y otro ciclo se establecen por el cambio de la hora. Conforme a los datos de la OCU, los hogares concentran de media un 50% de su consumo en el intervalo considerado valle (aquellas horas del día donde el consumo es más económico) y bastaría con tener un consumo de un 30% en ese horario para empezar a ahorrar. Ahora sí, para que esto funcione es necesario un cambio de hábitos: poner la lavadora, la secadora y el lavavajillas cuando es barato (o, si es posible, dejarlos programados).

Bono social

La mejor opción si se cumplen los requisitos

Es posible que algunos usuarios tengan derecho a solicitar el bono social y no lo sepan. Esta es la alternativa más barata en todo caso, según la OCU, ya que recorta su factura hasta en 180 euros al año. Es posible solicitarlo si se cumplen al menos uno de estos cuatro requisitos, aunque sólo en la vivienda habitual: La potencia contratada en la vivienda ha de ser inferior a 3 kW; en la casa debe residir una familia numerosa de la que forma parte el solicitante; todos los miembros de la familia están en el paro; o bien si el solicitante es pensionista, tiene más de 60 años y percibe una pensión mínima por jubilación, incapacidad permanente o viudedad.

Cambio de electrodomésticos

Renovar los aparatos del hogar permite ahorrarse hasta 420 euros al año

Con frecuencia para ahorrar a medio y largo plazo es necesario invertir dinero. La sustitución de un electrodoméstico con diez años o más por otro nuevo y energéticamente eficiente puede permitir un ahorro de hasta 420 euros al año, según un estudio de la Asociación Nacional de Fabricantes e Importadores de Electrodomésticos (Anfel). El estudio analiza los ahorros anuales medios obtenidos al sustituir un aparato antiguo por otro de alta clasificación energética: A++ o A+++. Lógicamente, el ahorro será mayor cuanto más antiguo sea el que se sustituye y de la clase energética del nuevo.

Por ejemplo, la sustitución de un frigorífico-congelador de 15 años por uno de clase A+++ supone, de media, un ahorro anual de unos 635 kilovatios hora (kWh), que en términos económicos corresponde a casi 140 euros anuales. Si el aparato sustituido tuviera una antigüedad superior a 15 años o una eficiencia inferior a la media, los ahorros podrían alcanzar los 959 kWh (211 euros anuales). Además, según destaca la patronal, son ahorros que comienzan a producirse de forma inmediata, desde que se utiliza el nuevo electrodoméstico y se acumulan a lo largo de toda su vida útil, por lo que la inversión se amortiza rápidamente.

Iluminación

Los leds son la opción que menos consume en el hogar

Alrededor de un 25% de la energía que se consume en un hogar va destinada a la iluminación. En este caso, como en el ejemplo anterior, conviene hacer una pequeña inversión para ahorrar a largo plazo. Consumidores, ecologistas e incluso compañías como Endesa coinciden en señalar a las bombillas led (diodo emisor de luz) como la mejor opción. Se trata de consumibles que duran mucho (hasta 70.000 horas) y consumen muy poco. Aunque su precio es más elevado, entre cinco y siete euros, por durabilidad y rendimiento compensan con creces. En determinados casos también pueden ser interesantes los tubos fluorescentes y las bombillas de bajo consumo.

Además, hay una serie de medidas de sentido común que ayudan, tales como aproveche al máximo la entrada de luz solar, levantando persianas; iluminar sólo la zona de trabajo que se está utilizando e instalar controles automáticos, como sensores y temporizadores, que apaguen las luces en las zonas de paso cuando no se estén usando.

Stand by

Una regleta para apagar lo que no se esté utilizando

Mención aparte merece el tema del 'stand by' o modo en espera de los aparatos electrónicos, especialmente con los modernos televisores, reproductores de DVD y música, videoconsolas y ordenadores, que ya ni siquiera incluyen un botón de apagado. Endesa, en su apartado de consejos, hace especial hincapié en este punto y lo responsabiliza de provocar buena parte del gasto innecesario de electricidad que engorda las facturas. En caso necesario, recomienda recurrir a regletas con interruptor, de manera que estos electrodomésticos se puedan desconectar por completo.

Climatización

La calefacción eléctrica es la más cara

La cuestión de la calefacción va por pueblos, o más bien por zonas climáticas. En las zonas más templadas de la capital y la Costa del Sol puede ser suficiente para pasar el corto y suave invierno con el uso combinado de la bomba de calor del aparato de aire acondicionado, más algún emisor térmico, radiador de aceite o halógeno, según los hábitos de vida de cada consumidor. Además, en el primer caso el mismo aparato servirá para combatir el calor del verano. Como en los anteriores, hay que apostar siempre por sistemas con tecnología Inverter, con el menor consumo del mercado, y también compensa cambiarlo si el aparato es muy antiguo.

En el interior la cosa cambia. Un estudio de PricewaterhouseCoopers (Pwc) determinó que en zonas frías el uso de calderas de gas natural supone el mayor ahorro y la electricidad, la opción más cara. En uno u otro caso, cabe recordar que por cada grado que deje de subir en el termostato se ahorrará entre un 5% y un 8% de energía, y por la noche es suficiente con ponerlo a 16-18 grados. Además, para la ventilación de las habitaciones es suficiente con tener las ventanas abiertas durante unos diez minutos: más tiempo supone una pérdida de calor innecesaria.

Agua caliente

Solar si se puede; si no, de gas, pero no eléctrica

La cuestión del agua caliente puede ser un suplicio si no se elige el suministro adecuado. Si el tipo de hogar lo permite (casas individuales o áticos) la opción más barata a largo plazo es poner placas solares, pues la inversión se suele amortizar en unos cinco años. En caso contrario, el butano gana por goleada como la alternativa más barata para calentar el agua, y el gas natural es un poco más caro, pero mucho más cómodo, pues no hay que andar con las bombonas.

El problema viene cuando el agua caliente se obtiene mediante un termo eléctrico. Esta es la opción más cara, con diferencia, especialmente en los meses de invierno, y puede provocar fortísimas subidas de la factura. Si no hay más remedio, al menos hay que intentar que el agua se caliente sólo en las horas en las que la luz es más barata.