El caladero de Málaga mantiene el nivel de las capturas, aunque tiende a la baja

Subasta de pescado y marisco recién capturado en la lonja de Marbella, una de las más importantes de la provincia
Subasta de pescado y marisco recién capturado en la lonja de Marbella, una de las más importantes de la provincia / Josele-Lanza -
  • La flota de la provincia ha descendido hasta el 50% en algunas artes por la caída de la rentabilidad y el encarecimiento del precio del petróleo

El caladero de Málaga ha mantenido el nivel de las capturas en la última década, aunque en un escenario general a la baja, si la vista se remonta tres o cuatro décadas atrás. Esta es la principal conclusión a la que llega Jorge Baro, director del Centro Oceanográfico de Málaga. En cambio, Miguel Ángel Carmona, patrón mayor de Fuengirola y presidente de la Federación de Cofradías de la provincia, es más optimista y asegura que la Bahía «tiene buena salud». Para corroborar su impresión apela a las estadísticas de pesca de la Junta, y achaca los altibajos de la sardina y el boquerón a los ciclos naturales.

Baro ha analizado para SURlas descargas de las principales especies, tales como el boquerón, la sardina, el jurel, el salmonete, la merluza, la cigala, la gamba y el pulpo en la provincia. «se han mantenido alrededor de las 8.000 toneladas en el periodo 2002-2015, con un máximo en 2006 de casi 11.000 y un mínimo en 2004 de tan solo 4.600, debido principalmente a los valores de los pequeños pelágicos y sobre todo a la sardina, que es la especie con mayores volúmenes». Por ello, concluye: «En conjunto, no se observan tendencias, ni negativas ni positivas, en la evolución de las capturas, que fluctúan en función de los valores de determinadas especies según los años».

En cambio, el científico pone de relieve que estas cifras están muy lejos de las que se registraban a finales del siglo XX. «No es culpa sólo de la pesca, sino también de la sobrepoblación humana del litoral y de la falta de saneamiento de las aguas residuales y la contaminación». Aunque el Mar de Alborán es una de las zonas más productivas del Mediterráneo, su capacidad es más bien pequeña en comparación con otras, como el banco sahariano y el Golfo de Cádiz. Tal y como explica Baro, los pequeños pelágicos tienen muchas fluctuaciones por las condiciones del medio, sobre todo por la alimentación, y reconoce que ya no se puede hablar de sobreexplotación pesquera, porque hay menos barcos y la rentabilidad ha caído, aunque se mantiene porque el pescado fresco todavía vale dinero. Entre las especies que están más amenazadas señala a las que se capturan mediante arrastre (que está muy controlada porque es la más agresiva para el fondo y la menos selectiva), como son el salmonete y la merluza.

Rechazo a la sobrepesca

«Sobrepesca es una palabra maldita; los pescadores somos los primeros concienciados y los más interesados en que haya pescado. Los principales problemas son la falta de saneamiento integral y la presión urbanística sobre la Costa», asegura Miguel Ángel Carmona, quien justifica las bajadas de la sardina y el boquerón en 2016 a los ciclos biológicos, mientras que recuerda que hace cuatro años hubo un boom. La apuesta por una explotación sostenible se refleja, según el presidente, en el hecho de que el sector amplía unilateralmente las paradas biológicas más allá de lo que impone la ley. Por normativa europea están obligados a cumplir un mes de veda para las modalidades de arrastre, cerco y menores, a lo que se suman las paradas voluntarias. Durante el periodo legal un marinero tendría que recibir algo más de 600 euros, y el armador, de 1.500 a 3.000 euros, aunque Carmona critica que con frecuencia las ayudas públicas no llegan, porque los requisitos son muy difíciles de cumplir.

Otro argumento a su favor es que la flota se ha reducido drásticamente en la última década, y actualmente quedan unos 250 barcos en activo. «Ha sido un ajuste brutal por la caída de la rentabilidad de las empresas, tras la subida del combustible. En torno a 2005-2007 llegamos a pagar 90 céntimos el litro, y un barco gasta 800 litros al día». Para colmo, asegura que los precios del pescado en las lonjas son iguales que hace 25 años. De manera que ahora faenan la mitad de los barcos de arrastre; mientras que en el cerco ha bajado un 30% y se mantiene en las artes menores.

Por último, el representante de la patronal apela a los consumidores para que reclamen su derecho a conocer el etiquetado y la trazabilidad, esto es, «a saber de donde viene lo que comen para que no les engañen».

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