Un experimento ideado por tres jóvenes malagueños aspira a viajar a la Luna este año

Los tres jóvenes malagueños, en el centro de ciencia Principia.
Los tres jóvenes malagueños, en el centro de ciencia Principia. / Salvador Salas
  • El proyecto se llama ‘Green Moon’ y pretende estudiar el crecimiento de las semillas con tierra lunar, con vistas a un posible asentamiento humano en el satélite

Algunos jóvenes malagueños miran muy alto. Tan alto, como la Luna. José María Ortega Hernández, que está terminando sus estudios de Ingeniería Aeroespacial; Gonzalo Moncada Romero, biólogo; y Julián Serrano Arrabal, ingeniero de la Energía, comparten la edad, 23 años, y la pasión por la ciencia. Si su proyecto, ‘Green Moon’, resulta ganador en la final, que se celebrará la próxima primavera, serán testigos de cómo un experimento ideado por sus brillantes mentes se desarrolla en la Luna.

«Nos enteramos por las redes sociales de que existía la competición sólo dos días antes de que acabara el plazo», explican. Se encerraron 24 horas a desarrollar la idea, la presentaron a través de Internet, con varios bocetos... y se colaron como uno de los 25 finalistas. A la primera criba optaron nada menos que 3.400 proyectos, bajo la premisa general de «acelerar la evolución humana hacia una especie interplanetaria sostenible». Son el único equipo español, y compiten contra jóvenes investigadores de Reino Unido, Estados Unidos, Italia, India, Perú y México.

Su idea es aparentemente sencilla, aunque vital en el caso de querer establecer un asentamiento humano en la Luna. El prototipo, del tamaño de una lata, contendrá cuatro tubos probeta. En el primero habrá tierra de la Tierra; en el segundo, tierra de la Luna; en el tercero, tierra de ambas, mezcladas, y por último 100% sustrato lunar con abono. A partir de ahí, se observará si la semilla germina o no en cada uno, incluso el tamaño del tallo con la gravedad del satélite en los primeros días de germinación. Según recuerda Ortega, la gravedad terrestre es 9,81 metros/segundo al cuadrado, mientras que en Luna es de sólo 1,622, por lo que «en teoría debe de ser mas fácil que crezca allí». La prueba está inspirada en el proyecto ‘Moon Village’ de la Agencia Espacial Europea, que pretende establecer colonias fijas.

Los tres jóvenes integrantes del equipo ‘Green Moon’, en el centro de ciencia Principia de Málaga.

Los tres jóvenes integrantes del equipo ‘Green Moon’, en el centro de ciencia Principia de Málaga. / Salvador Salas

El grupo está recibiendo asesoramiento por parte del profesor Wieger Wamelink de la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos, quien se encargará de aportar una cantidad de simulador de regolito (capa de material) lunar para la experimentación con un suelo similar al que se encontrarían en el satélite.

Sobre la especie vegetal, Gonzalo Moncada aboga por emplear semillas de ‘Arabidopsis Thaliana’, y lo define como «el organismo modelo típico por excelencia». En el prototipo se simularán ciclos de luz como los de la Tierra y para ello se iluminarán las semillas con leds de color rojo para favorecer la fotosíntesis. Otro elemento necesario, el agua, se va a mezclar directamente con el sustrato: «Al llegar a la Luna se liberarán las cuatro semillas a la vez de una trampilla y empezará el experimento». Dentro del dispositivo también habrá oxígeno presurizado.

Diseño complejo

Los tres jóvenes investigadores están trabajando ahora en el diseño para definir cada punto concreto del prototipo, como la trampilla, que se activará para dejar caer las semillas sobre los sedimentos, una vez que el sistema reconozca que se encuentra posado en la superficie lunar. Los ciclos horarios para controlar los leds serán de ocho horas, emulando al terrestre para activar los procesos de germinación. Para el control y el procesamiento de la información se usará una placa, que se conectará al ordenador central del lander (aterrizador o módulo lunar de TeamIndus) y transmitirá toda la información.

Desde el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) les está apoyando la empresa DHV Technology, que abastece de pequeños paneles solares a satélites, y que además de asesorarlos les ha brindado ayuda para la compra de los componentes electrónicos. Por su parte, el profesor Jesús Manuel Gómez de Gabriel, experto en robótica e impresión 3D de la Escuela de Ingeniería Industrial de la UMA, también ha movilizado a la dirección del centro para que les apoyen económicamente. «Con su ayuda vamos a realizar la estructura del prototipo con la tecnología ‘Makerbeam’, que consta de pequeños perfiles de aluminio que se pueden modificar para ajustar los componentes».

Finalmente, para reconocer el crecimiento de cada tallo en cada uno de los sustratos se usará un cuadro compuesto de leds infrarrojos, que medirán la altura del tallo y esa será la información clave que se remita a la Tierra como base del experimento.

La elección del experimento final corresponderá a TeamIndus, la empresa que resultó finalista del ‘Google Lunar X Prize’, la primera iniciativa privada para llegar al satélite y transmitir información. El lanzamiento del cohete está programado para finales de este año, y se hará en colaboración con la ISRO, la agencia espacial india, que pretende alunizar en enero de 2018. De esta forma, los tres jóvenes malagueños tendrán que viajar a mediados de marzo a la ciudad india de Bangalore, donde se celebrará un campus tecnológico para cerrar el proyecto y exponer la propuesta a un jurado, formado por científicos indios y europeos relevantes. «Sólo un experimento puede ganar y será el que la empresa acoplará a su nave para hacerlo en la Luna».

Los jóvenes científicos reconocen que la competencia es muy fuerte, por lo que es complicado que la suya sea la elegida, aunque también recuerdan que la idea es la más tangible y la única que tiene resultados vitales, como es el hecho de que una futura colonia pueda cultivar alimentos. También ponen de relieve que en otros países se han volcado en el apoyo institucional a sus candidatos, mientras que en España apenas se conoce. En cualquier caso, están orgullosos por lo que ya han conseguido.

Para uno de los miembros del equipo no es la primera vez que aparece frente a los focos. José María Ortega impulsó años atrás un sistema de portabicis en los autobuses (Tubicienbus). A este joven emprendedor y a sus compañeros les sobra impulso como para llegar a la Luna.

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