Diario Sur

El metro de Málaga pierde miles de viajeros por el efecto de una huelga que apenas notan los usuarios

Viajeros esperan en el andén, bajo un rótulo que informaba de la huelga.
Viajeros esperan en el andén, bajo un rótulo que informaba de la huelga. / Fernando González
  • La afluencia de pasajeros fue un 15% más baja que el año anterior por el temor a la saturación de las estaciones y los posibles retrasos

Sobre el terreno, la huelga era poco visible, salvo por los piquetes informativos que, muy discretamente y sin ruido, ofrecían información y pedían disculpas a los viajeros en la puerta de las estaciones. En el intercambiador del Perchel, la que por ahora –y al menos hasta el 2019– será la más cercana al Centro, los trenes llegaban llenos y había cola para abandonar el andén. Los pasajeros manifestaron que la espera había sido levemente superior a la habitual, aunque sí advirtieron de mayores aglomeraciones.

A pesar de la aparente normalidad, para un día como el de la Cabalgata de Reyes, la convocatoria de movilizaciones del comité de empresa en Metro de Málaga sí tuvo un claro efecto disuasorio en muchos de los potenciales usuarios, que optaron por otras vías para acceder hasta el recorrido de la comitiva festiva. Según el dato oficial de la empresa, aportado esta mañana, la entrada de público fue un 15% más baja que el año anterior, y se alcanzó un total de 18.729 viajeros (frente a los 22.000 personas de 2015, cuando el evento estuvo ensombrecido por la lluvia). Por lo que se habrían perdido algo más de 3.000 usuarios. Aunque no se puede perder de vista que en 2015, que hizo buen tiempo, fueron casi 26.000.

¿Cómo es posible que los trenes fueran llenos y, sin embargo, se hayan perdido viajeros? La explicación es que, a causa de la huelga, de los ocho convoyes que estaban previstos hubo que pasar a cinco, con unos servicios mínimos del 65% en el caso de los conductores. En cifras netas, ayer sólo seis trabajadores de los que debían acudir a su puesto (de una plantilla de 125) pudieron secundar los paros. El seguimiento fue del 100%.

En el otro extremo, Juan Vicente Pomares, presidente del comité de empresa, elevó el alcance y puso de relieve que se habrían perdido la mitad de los pasajeros del mismo día del año anterior. «Se observa mucho menos volumen del que se esperaba, por ahora no se ha llegado ni a un 20% de la previsión», comentó, y añadió: «Hay una incidencia fuerte, la gente le ha dado la espalda al metro y se ha ido en autobús por si acaso, y en apoyo a los trabajadores».

Guerra de cifras

La otra cifra que estuvo en discusión durante la tarde de ayer en las estaciones fue la correspondiente a la frecuencia. La oficial, que según la sociedad Metro de Málaga se cumplió escrupulosamente, era de un tren cada doce minutos. En cambio, el líder sindical comentó, a pie de andén, que se había llegado hasta los 17 minutos en algunos momentos. «El que ha viajado, lo ha hecho con normalidad, los servicios mínimos han funcionado», reconoció.

La única incidencia –en clave interna, no del servicio– se produjo a primera hora de la tarde, cuando se le negó la entrada a los miembros del piquete que pretendían controlar el cumplimiento de los servicios mínimos (del 100%, en cualquier caso)en el puesto de control central. Finalmente, se les permitió el acceso sin mayores consecuencias. Pomares también puso de relieve que directivos y jefes habían estado haciendo labores de atención al público.

«Esperamos que la empresa y la Junta de Andalucía recapaciten y se sienten a hablar de las necesidades de los trabajadores, que el convenio colectivo no refleja. Si siguen sin hablar, los paros se irán incrementando a lo largo de las semanas y los meses», advirtió.