Diario Sur

Málaga y la Costa tienen uno de los niveles de contaminación más bajos de España

Un técnico de Medio Ambiente, en el interior de la estación de control de la calidad del aire que se encuentra en Carranque.
Un técnico de Medio Ambiente, en el interior de la estación de control de la calidad del aire que se encuentra en Carranque. / Ñito Salas
  • El tráfico es el causante de casi el 50% de las emisiones, aunque los valores máximos sólo se superaron de manera puntual el año pasado

Aunque el aumento del tráfico urbano no ayuda, lo cierto es que la provincia tiene el nivel de contaminación ambiental más bajo de Andalucía, y uno de los menores de España. Así lo reflejan las estadísticas de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta, referidas a 2015, que tiene una red de medidores distribuidos por todo el territorio y que ofrecen información en tiempo real. Durante el año pasado sólo hubo un contaminante concreto, el ozono, que marcó valores superiores a los permitidos en momentos puntuales de tres días concretos, en los meses de julio y agosto.

En el caso del dióxido de nitrógeno (NO2) y de las partículas PM10 (menores de 10 micrómetros), el informe autonómico, al que tuvo acceso SUR, advierte de que en el caso de Málaga «no se ha sobrepasado la referencia legal pero puede existir un problema potencial». Sobre las PM10 hay que hacer la salvedad de que se aplican factores correctores por situaciones naturales, como es la entrada de la calima o polvo en suspensión procedente de África. De lo contrario, se superarían con creces los límites para este contaminante.

El resto de las provincias andaluzas –no digamos ciudades como Madrid, donde los episodios de alerta por contaminación son cada vez más frecuentes– sufren más problemas ambientales que Málaga. La peor situación general se vive en Huelva, por el polo químico; mientras que en núcleos urbanos destacan Córdoba, Granada y varias zonas rurales, como la de Villanueva del Arzobispo (Jaén). De hecho, según los técnicos de Medio Ambiente, a nivel nacional la Costa del Sol es uno de los sitios que ofrecen un aire menos contaminado, sólo por detrás de zonas como Galicia y Levante.

Lo peor, el tráfico

La Junta gestiona de forma directa seis estaciones de medición en la capital (Juan XXIII, El Atabal, Carranque y Campanillas); Marbella y Campillos. A éstas, se unen las dos que tienen Gas Natural, para su central térmica del PTA; y la cementera de La Araña.

Aunque la situación no es mala, los expertos advierten de que el tráfico es el causante de casi el 50% de las emisiones en la provincia. Los coches producen problemas de todo tipo para el medio ambiente: monóxido de carbono, partículas, óxido de nitrógeno, etc. Realmente, la contaminación urbana es casi la única que padece la provincia, por la ausencia de industria, a excepción de la central térmica de ciclo combinado (que casi todo lo que emite es vapor de agua); y la cementera de La Araña, que produce emisiones fundamentalmente de partículas. Tampoco hay apenas consumo de calefacción. A ello, se une la ubicación costera de la mayoría de la población, sometida a continuos vientos de levante y de poniente, que, junto con el mar, hacen las veces de sumideros de los gases.

Las partículas están consideradas como el mayor problema de contaminación atmosférica en esta zona, y está provocado sobre todo por la calima africana. Si el valor máximo permitido es de 50 micrómetros por metro cúbico, en esta zona se alcanzan los 55 algunos días. En cambio, las mediciones oficiales permiten deducir de esa carga general la que está provocada por el polvo de las intrusiones saharianas. Después de este cálculo, la provincia se queda en 48 micrómetros. Los valores máximos sólo se han superado de manera puntual.

Principales contaminantes

El segundo es el ozono, que tiene dos características: la buena, que filtra los rayos ultravioleta; y la mala, que es que, a una concentración por encima de la normal, distorsiona la formación de células en el organismo, así como la fotosíntesis de las plantas. Su producción está directamente relacionada con los gases de escape de los vehículos. En Málaga sólo se superó el valor máximo permitido de manera puntual, un máximo de tres días al año. El límite legal se mide por una media cada ocho horas. Con todo, su presencia se mantiene con frecuencia muy cerca del máximo y por eso hay que vigilarlo. En Sevilla, la alerta por este motivo saltó hasta en cuatro ocasiones el año pasado. Los expertos autonómicos señalan que la única forma de control es la reducción del uso del vehículo privado, especialmente en las zonas más congestionadas de las ciudades.

La peor situación se produce en verano y durante los episodios de terral, por varios motivos: hay más estabilidad atmosférica, no llueve y las intrusiones saharianas llegan en esa época; además del calor, que también contribuye negativamente.

La Estrategia Andaluza de Calidad del Aire fija para la provincia la necesidad de reducir el tráfico privado en las grandes ciudades, como vía para controlar las emisiones de partículas y el óxido de nitrógeno. A ello, se unen las aportaciones del transporte y de la extracción como las canteras de áridos. Como conclusión, cabe señalar que el aire en Málaga tiene una buena calidad, pero no se puede bajar la guardia.