Miguel Ángel Catalina: «Ha llegado el momento en el que otra persona puede proteger el monte mejor que yo»

Miguel Ángel Catalina, en su nuevo despacho del Palacio de la Tinta, donde se ha incorporado al departamento de Aguas de la Consejería de Medio Ambiente.
Miguel Ángel Catalina, en su nuevo despacho del Palacio de la Tinta, donde se ha incorporado al departamento de Aguas de la Consejería de Medio Ambiente. / Paula Hérvele
  • Exdirector del Plan Infoca en Málaga. Deja la primera línea de la defensa contra los incendios forestales y hace balance después de veinte años al frente del Plan Infoca en Málaga

Ha decidido dar un paso atrás y ceder el testigo. Miguel Ángel Catalina, de 65 años, es doctor ingeniero de Montes y arquitecto técnico, una carrera que hizo ya en activo, precisamente para entender mejor los incendios de interfase. Pero, sobre todo, es un icono en la lucha contra los incendios forestales. Después de veinte años al frente de Infoca en Málaga (oficialmente desde 1998, aunque estuvo algunos años más de manera extraoficial), acaba de pasar al departamento de Aguas de la Consejería de Medio Ambiente. «Desde aquí seguimos protegiendo el bosque con el control de las inundaciones», afirma.

¿Qué le ha llevado ha tomar esta decisión?

Aunque te gusta mucho el trabajo que haces y los compañeros, porque el trabajo de Infoca no es personal sino de equipo, llega un momento en que piensas que la siguiente persona puede hacerlo mejor que tú. Las características físicas e intelectuales con la edad van sufriendo una disminución y piensas que la siguiente persona puede aportar más a la sociedad de lo que tú estás dando; es momento de dar un paso al lado y que alguien te sustituya. Alguien puede proteger el bosque y el medio ambiente mucho mejor que tú. Y es el momento de que se produzca la sustitución.

Ha pasado los últimos 20 años sin un verano libre.

Eso es. No he podido tomar nunca las vacaciones en la época de verano porque si hay un incendio tienes que estar ahí. Pero es que ni durante la época seca, que no es sólo el verano, porque hay años que empieza en febrero y termina en diciembre. Recuerdo una noche del 31 de diciembre apagando uno en Tejeda-Almijara, con un frío horroroso. Y hay que estar ahí. Los veranos en Málaga hay años que duran muchos meses.

Así que el próximo verano será el primero que tenga vacaciones.

(Risas). Con vacaciones, sin teléfono, sin estar pendiente de noche de que te llamen, de que haya algo, sin asustarse por dejarte el teléfono, por no tener el cargador, por estar sin batería. Este año va a ser el primero en el que la familia nos vamos a poder relajar. Incluso la Nochebuena y la Navidad. Porque el Infoca no sólo trabaja en incendios forestales, sino que está como medio auxiliar en otras emergencias, como las inundaciones. Y lo digo agradeciendo mucho a los voluntarios, porque Málaga es la provincia más colaboradora de España, donde hay más voluntarios y es más efectivo. Pero son voluntarios, mientras que el Infoca en grandes emergencias cuenta con un personal altamente formado, especializado, ordenado y regulado, con unas capacidades físicas muy altas, a disposición de la sociedad. En las emergencias son necesarios.

¿Desde cuando está ligado al mundo del fuego?

Desde los 20 años. Para pagarme la carrera estuve dos años en un retén de Galicia con el batefuego en la mano. Y en aquella época no había coordinación de medios aéreos, pero los incendios se apagaban también, a base de esfuerzo. Fue una experiencia muy buena, el que quiera dedicarse a los incendios, empezar desde abajo te enseña muchísimo, porque tendrá una experiencia mejor que los que se incorporan sólo con conocimientos teóricos. Hay que conocer a la gente, el cansancio, el calor que se pasa. Saber lo que puedes exigir a las personas. A veces, ves a un retén que están sentados, pero al lado de las llamas hay momentos en que hay pararse, comerse un bocadillo, hidratarse, porque duele la cara y el cuerpo del calor radiante. Se pasa no sólo calor sino dolor físico. Hay veces que te tienes que meter en lo quemado, y los pies te arden. Pones un pie en el suelo y te echas agua en la suela del otro. En un incendio si te quedas atrapado la zona de seguridad es pasarse a la parte quemada, pero hace un calor horroroso y el suelo es un horno. Las botas huelen mal, se ponen blandas, la suela se empieza a despegar y te duelen los pies, y hay que aguantar, sobre un pie primero y luego el otro, mojándolas con un poco de agua de la cantimplora. Esas experiencias te enseñan a valorar lo que se pasa en esos momentos.

De toda su trayectoria, ¿de qué se siente más orgulloso?

Lo mejor han sido los avances en autoprotección. También es cierto que hay algunos incendios que nos han salido muy bien, digo nos porque es un éxito colectivo. El incendio de Montes de Málaga del campo de tiro; otro en Sierra de las Nieves, con un contrafuego en orden contrario que evitó que afectara al pinsapar de Estepona, y ahí están los pinsapos de Genalguacil. Hay cosas que salen bien, pero lo mejor ha sido la coordinación con los ayuntamientos en autoprotección. Te sientes muy orgulloso siempre cuando apagas un incendio y sale bien, pero lo mejor del trabajo que hemos hecho ha sido la autoprotección de las urbanizaciones. Cada vez hay más gente implicada, exigiendo, y eso no pasaba hace unos años. Ya hay escuela y técnicos que empezaron en Málaga y están trabajando en otras provincias. También los libros que escribí para identificar los problemas, con muchos ensayos que hice de forma particular sobre materiales y métodos, y que acota mucho la problemática. Pelearte con la gente en una reunión y presionarlos para que cumplan el plan de autoprotección no es grato, pero sí lo es cuando te dicen que gracias a eso se han salvado las casas.

¿Estudió la carrera de arquitecto técnico para conocer mejor a su enemigo?

–Cuando tienes un problema tan claro y tan grave como tenemos en Málaga, cuando el incendio se mete en una urbanización, el fuego tiene un comportamiento distinto, porque los combustibles son distintos pero arden igual. El incendio no pide los papeles: las casas, las pérgolas, los plásticos de los edificios, me encontraba falto de conocimiento sobre la parte del incendio urbano. Al principio no había esos problemas, e hice la segunda carrera en Granada para asumir esos comportamientos que estábamos viendo y que luego se han confirmado que iban a más.

Me han contado que ha hecho experimentos en su propia casa.

Sí, pensaba hacerlo con la Administración pero era muy complicado, así que me hice un laboratorio para ver la resistencia de los materiales al incendio en interfase. Por ejemplo, qué pasa si bajas una persiana de PVC en un incendio. Se tiende a pensar que sería peor, pero comprobé que es al revés, después de que la pones pasa la parte más fuerte del calor, y quita muchísimo a la casa, por lo que dura más la función de piel de las ventanas. Los estudios los publiqué en uno de mis libros. Es importante porque hay veces que la gente se queda dentro y no da tiempo a evacuar.

¿Y qué es lo peor que ha vivido?

Lo más duro fue la pérdida de las dos vidas que he tenido, de dos personas en el incendio de Barranco Blanco en 2012. Uno se le evacuó y volvió a la casa, y unos alemanes a los que se había evacuado varias veces y al final murió la señora. Fue un incendio durísimo, y salió aceptablemente bien dentro de las condiciones meteorológicas muy complicadas. Hubo un choque de vientos que lanzaba pavesas a más de seis kilómetros con fuegos secundarios. En Elviria la gente estaba mirando el fuego principal y de pronto se dieron cuenta de que tenían otro a la espalda. El terral y el levante chocaron y formó un pirocúmulo (una especie de tornado) y originó atrapamientos de población. Ha sido la única tormenta de fuego que está registrada en España hasta ahora.

Fue el caso más difícil de su vida profesional?

Ha sido el caso más difícil para mi y de los más difíciles que hemos podido tener en España. No me consta aquí ninguna tormenta de fuego con lanzamiento de pavesas a más de seis kilómetros de forma masiva, no puntual; como un aspersor por delante.

¿Qué le diría a sus antiguos compañeros?

Quiero agradecer a todos los compañeros de Infoca, que son una maravilla como personas y profesionales. Málaga puede sentirse segura de que está en las mejores manos. También a los bomberos urbanos y Protección Civil, a Rafael Gálvez por su magnífica coordinación en emergencias.

Va a echar de menos el fuego.

Desde el punto de vista teórico, sí; desde el práctico, está en mejores manos, el equipo está muy bien estructurado.

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