Diario Sur

Detenida por fingir que cinco hombres la violaron y la retuvieron durante 17 días

La joven acudió a las dependencias policiales para denunciar los hechos
La joven acudió a las dependencias policiales para denunciar los hechos / SUR
  • La policía logró desmontar la versión de la joven, que denunció haber sido secuestrada en una finca y sometida a «continuas» agresiones sexuales

  • Descubrieron que la chica utilizó su teléfono móvil durante el supuesto cautiverio

Una joven de 24 años y de origen nigeriano ha sido detenida por la Policía Nacional acusada de fingir que había sido raptada durante 17 días y que cinco hombres abusaron de ella en el tiempo que duró su cautiverio. Los investigadores, que han logrado desmontar su historia, le atribuyen un presunto delito contra la administración de justicia.

Las pesquisas policiales, a cargo de la Unidad de Familia y Atención a la Mujer (UFAM) de la Comisaría Provincial, comenzaron a raíz del aviso de los médicos de urgencias de un centro de salud de la capital malagueña, que asistieron a una paciente de 24 años que decía haber sido violada.

La joven acudió a las dependencias policiales para denunciar los hechos. Allí, relató que había sido secuestrada por cinco individuos, que la llevaron a una finca apartada, en una zona rural de la provincia, y fue sometida a «continuas violaciones», según informó ayer la Comisaría Provincial.

Cuando le preguntaron cómo se había producido el rapto, la mujer les contó que ella había subido voluntariamente en el coche de dos desconocidos con los que se encontró en un punto del distrito Oeste de la ciudad. Según su denuncia, viajaron durante unos 40 minutos a una zona rural de casas diseminadas, donde le quitaron su teléfono móvil para impedirle que pidiera auxilio.

La supuesta víctima detalló en su denuncia que sus captores la tuvieron retenida en uno de esos cortijos durante 17 días, en los que fue agredida sexualmente por cinco hombres. También dijo que había coincidido allí con otras dos mujeres que, como ella, estaban privadas de libertad y habían sido violadas.

La joven declaró a los policías que ella consiguió convencer a uno de los secuestradores para que la soltara, pero que, cuando la dejó marchar, las otras dos chicas permanecían encerradas en el sótano del cortijo.

Los investigadores se volcaron en el caso ante la gravedad de los hechos denunciados y la posibilidad de que hubiese otras dos mujeres secuestradas. Los agentes empezaron por realizar una reconstrucción del suceso en compañía de la víctima. Al hacerla, aparecieron las primeras fisuras en su relato.

Pero la prueba más concluyente la encontraron en su teléfono móvil. Al investigar el terminal, descubrieron que, al parecer, la mujer había estado haciendo uso de él durante el tiempo en el que, según manifestaba, había estado retenida.

Las pesquisas, que se centraron ya abiertamente en la supuesta falsedad de los hechos denunciados, revelaron que la joven había estado esos días en compañía de un conocido, con quien habría contactado de forma consentida, según la nota de prensa difundida por la policía.

Tras desmontar su versión, los agentes arrestaron a la mujer por presunta simulación de delito. Partiendo de la supuesta falsedad de su denuncia, los investigadores sospechan que el motivo de la misma fue legalizar su estancia en España, ya que se encuentra en situación irregular en el país.