Diario Sur

La primera marcha en Málaga en protesta por la sanidad reúne a unas tres mil personas

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/ Álvaro Cabrera

  • La manifestación estuvo marcada por la politización al contar con destacados miembros del PP, Podemos y Ciudadanos

La marcha por la sanidad pública convocada en Málaga al hilo de las que se han venido celebrando en Granada congregó ayer en las calles de la capital a más de dos mil personas. Desde la Subdelegación del Gobierno elevaron la cifra a unas tres mil, aunque siguen quedándose lejos de los 40.000 asistentes que ayer volvieron a reunirse por tercera vez en Granada y de los 13.000 contabilizados en Huelva. La diferencia está en que en las otras dos ciudades andaluzas la mecha la prendieron sendos doctores (el granadino Jesús Candel, conocido como ‘Spiriman’; y la onubense Julia Hergueta) mientras en Málaga lo hizo un usuario, el profesor de instituto Jonathan Andrades, que fue candidato a las elecciones generales bajo un partido que defendía la independencia de Málaga.

Sin el respaldo oficial del Colegio de Médicos (sí estuvo su presidente Juan José Sánchez Luque, aunque a título personal) ni de los sindicatos sanitarios, pero con la presencia de profesionales de todas las categorías entre médicos, enfermeros y auxiliares que exigen más y mejores infraestructuras como un tercer hospital en la capital, los centros de alta resolución de Estepona y Mijas o la mejora de la atención primaria, además de reivindicar un refuerzo de los recursos humanos que permita reducir las listas de espera. Entre ellos, también a nivel personal, el propio presidente de Sindicato Médico, Antonio Martín, remarcaba que el «problema de Málaga no es la fusión del Clínico y Carlos Haya ni tampoco que no se construya el macrohospital que se anunció; el problema es la falta de recursos». Por su parte, Sánchez Luque puntualizaba que el colectivo «estará en cualquier movimiento ciudadano que proponga una mejora de la sanidad en Málaga, siempre que no esté marcado por ninguna sigla política».

Pese a la presencia de personal sanitario, la movilización tuvo un claro carácter político al contar con la presencia de destacados dirigentes de PP, Podemos e incluso de Ciudadanos, el socio de investidura de Susana Díaz en el Gobierno andaluz. «Uno no puede desprenderse del partido quince minutos. Vengo como usuario pero también me sumo a esta justa reivindicación como presidente del PP de Málaga y como presidente de la Diputación», afirmaba Elías Bendodo, que estuvo acompañado por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y otros cargos públicos del partido como el senador Joaquín Ramírez o los parlamentarios autonómicos Esperanza Oña, Patricia Navarro y Antonio Garrido Moraga. Por parte de Ciudadanos, también se dejaron ver la diputada provincial Teresa Pardo y el portavoz de la formación naranja en el Ayuntamiento de Málaga, Juan Cassá, para quien «no son admisibles más recortes en sanidad». Quien sí que iba sosteniendo una pancarta «por una sanidad pública y universal» era el líder provincial de Podemos, el diputado Alberto Montero, quien afirmó acudir «como ciudadano afectado por los recortes y como grupo político que pone su militancia al servicio de la demanda ciudadana».

Frente al tinte político, el convocante aseguraba que «esta marcha no es ni de izquierdas ni de derechas, es para reivindicar una sanidad pública de calidad y para defender la dignidad asistencial y profesional». «Exigimos la renovación y construcción de centros hospitalarios en la provincia, porque Málaga está a la cola en todos los índices sanitarios, tanto nacionales como autonómicos», apuntó Andrades, quien se mostró «muy satisfecho por la asistencia, pese a la lluvia».

Cuestionado sobre la presencia justo detrás de la cabecera de miembros del grupo Málaga 1487, relacionado con la ultraderecha, el organizador de la manifestación aseguró no tener «ninguna relación». «Se han colocado ahí y nada más.», remarcó. Este colectivo también ha participado en otras movilizaciones en la ciudad, como la concentración en defensa del edificio La Mundial o, más recientemente, apoyando a los vecinos que se oponen a la construcción del tranvía al Hospital Civil. También organizan una recogida de alimentos destinados sólo para familias españolas.