Diario Sur

El debate del debate

Las concejalas de Málaga Ahora, en el pleno. :: salvador salas
Las concejalas de Málaga Ahora, en el pleno. :: salvador salas
  • La discusión sobre las competencias, el tiempo de los turnos de palabra e incluso las equivocaciones al votar pesan como una losa en el ritmo del pleno, que ayer habló de sanidad, de la antigua cárcel o de los presupuestos de la Junta para Málaga

Los que defendían que con la nueva política se iba a ganar en debate llevaban toda la razón. En sentido literal. Nadie pone en duda que la presencia de dos nuevos grupos en la sala de plenos -más un concejal no adscrito- enriquece desde todos los puntos de vista, el problema está en cómo se gestiona esa variedad de opiniones. Y visto lo visto en el Ayuntamiento, queda un camino por recorrer. Como muestra, la sesión extraordinaria de ayer, reducida en demasiadas ocasiones a un debate sobre el debate: es decir, el tiempo (y las quejas) sobre los turnos de palabra, la lucha por ver quién tiene la competencia en qué y hasta la forma en que se vota, fuente constante de equívocos a pesar de que en la Casona se cuenta ya con un moderno sistema telemático. Baste como ejemplo que ayer se invirtió casi media hora en solventar el error en las votaciones de dos concejales, hasta el punto de que el secretario general tuvo que intervenir y que incluso el alcalde tuvo que ver el vídeo del momento del voto para confirmar si estaban o no en la sala.

Con esa falta de agilidad pesando como una losa en el debate de las mociones, la sesión de ayer soportó además una discusión extra -y bastante habitual- en torno a asuntos que no son exclusivamente municipales: es decir, aquellos que son competencia de otras administraciones, a las que se insta a una actuación concreta. Es el caso de la sanidad, convertida de nuevo en un cruce de acusaciones entre los grupos que insisten en pedir explicaciones a la Junta de Andalucía por los recortes y un PSOE que en este asunto se encuentra decididamente incómodo. El debate, en esta ocasión, llegó de la mano de Málaga para la Gente, cuya concejal Remedios Ramos denunciaba «la progresiva privatización y externalización de los servicios» y lograba el apoyo del resto de la corporación salvo los socialistas para convocar la Mesa de Debate del Tercer Hospital para Málaga. La encargada de dar la cara por el PSOE fue Estefanía Martín Palop, que se quejaba de que para ellos «ya no es una sorpresa que cada vez haya una moción para atacar a la Junta» y de que la discusión sobre la sanidad «no es competencia municipal». El día antes, los socialistas ya habían mostrado su malestar porque de las seis mociones que ha llevado el PP al pleno del mes de noviembre «las seis son contra la Junta de Andalucía».

En semejante escenario, y asumiendo que este tipo de acuerdos tienen un efecto dudoso en otras administraciones, la discusión se reprodujo en términos similares cuando el concejal de Economía, Carlos Conde, quiso repetir (sin suerte) la jugada instando al gobierno regional a incluir las enmiendas del PP a su presupuesto. Ahí se volvieron las tornas y las críticas en bloque fueron para el equipo de gobierno, acusado de hacer un «corta y pega» de las enmiendas presentadas por el partido. «Ya me dirá usted de dónde se quita el dinero que propone», le recriminaba el socialista Francisco Conejo, que llegó al máximo de la ironía considerando el documento como «una carta a los Reyes» y celebrando que como «este año tengo mano con Baltasar -el socialista será el rey en la próxima cabalgata- se la haré llegar».

Tampoco hubo acuerdo sobre la Antigua Prisión Provincial, que llegaba de nuevo a la sala de plenos en mociones de PSOE, Málaga Ahora y Málaga para la Gente y para la que se pedía una partida específica en los presupuestos municipales. Pero la respuesta, previo debate sobre la memoria histórica, fue 'no' por parte del PP y Ciudadanos, que sigue sin tener claros «los usos que se piden». Pero volverán a discutirlo. Es cuestión de tiempo.