Diario Sur

LOS TERRENOS DE REPSOL: MÁS DEBATE POLÍTICO QUE CIUDADANO

  • La escasa asistencia a la primera concentración a favor del bosque urbano invita a cuestionar si la confrontación entre rascacielos o pulmón verde realmente preocupa a los vecinos

Si, una vez enterrada la vía de la consulta popular, la presión ciudadana es la única bala que les queda a los colectivos que piden un bosque urbano en los terrenos de Repsol, a partir de ahora van a tener que afinar mucho más la puntería si realmente aspiran a que el alcalde se plantee la posibilidad de renunciar al proyecto de las torres. De momento, en el equipo de gobierno del PP se ha disipado el temor de que el clamor social les obligue a rectificar, después de que la concentración celebrada la tarde-noche del miércoles sólo congregara a poco más de 200 personas. ¿Dónde estaban los 30.000 que firmaron a favor del pretendido pulmón verde? El panorama aún puede cambiar porque la lucha en la calle no ha hecho más que comenzar, pero por ahora, en las filas populares respiran aliviados.

Como en toda acción que se precie, siempre se puede ver el vaso medio lleno o medio vacío. Y ésta no iba a ser menos. Cierto es que, cualitativamente, la movilización contó con la presencia de los líderes de organizaciones sociales, sindicales, profesionales y políticas de relumbrón en la ciudad, pero desde el punto de vista cuantitativo deja bastante tocado el poder de convocatoria no sólo de los tres partidos de izquierdas en el Ayuntamiento (PSOE, Málaga Ahora e IU-Málaga para la Gente), sino también de los dos sindicatos mayoritarios (CC OO y UGT) y de colectivos como las federaciones vecinales Unidad y Solidaridad, la asociación de consumidores Facua o la patronal del pequeño comercio Fecoma.

Aunque desde un primer momento el acto del miércoles se concibió en la Mesa por el Bosque Urbano de Málaga como «el primer paso de un largo y difícil camino», a día de hoy da la sensación de que el debate político sobre el tamaño del parque o si deben mantenerse los rascacielos proyectados no figura entre las mayores preocupaciones de los malagueños.

Algo similar a lo que ya se vislumbró en abril en la primera reunión del grupo de trabajo constituido por el Consistorio para definir la ya fallida consulta, cuando de las 20 asociaciones vecinales invitadas a participar sólo asistieron cuatro.

«Somos conscientes de que aún tenemos que explicar nuestra propuesta a la ciudadanía, que es la única que puede decirle a los políticos qué tipo de ciudad queremos», afirmaba ayer el portavoz de la plataforma cívica Bosque Urbano Málaga, Pedro Francisco Sánchez. También tiraba de autocrítica la portavoz del PSOE, María del Carmen Moreno, al incidir en que «indudablemente, hay que trabajar más en la calle». «Hemos ido a una concentración casi al principio, ya que hace apenas un mes que el PP desactivó la consulta popular, pero se trata de un punto de partida. Estoy segura de que cuando informemos calle a calle en los barrios de la zona la respuesta será mayor», afirmaba Moreno. En la misma línea, la portavoz de Málaga Ahora, Ysabel Torralbo, reconocía que la acción «se convocó muy pronto porque aunque el debate está en los medios y a nivel político, todavía hay mucha gente que no sabe qué se va a hacer en los suelos de Repsol». «La participación ciudadana es un proceso que requiere su tiempo», remarcó. ¿Significa hubo precipitación a la hora de convocar esta primera prueba de fuerza? A juicio de Eduardo Zorrilla, no. «Fue una primera toma de contacto. Vamos a ir organizando más acciones, pero primero hay que ir calentando motores como movilizaciones como ésta», comentaba el portavoz de IU-Málaga para la Gente. En cualquier caso, sí que advirtió de que «por mucho que en la calle se detecte que hay mucha gente sensibilizada, una cosa es que los vecinos se posicionen a favor de un gran espacio verde y otra que den el paso de ir a una manifestación».