Diario Sur

El autor del crimen de Ciudad Jardín acepta 19 años de cárcel por matar a su exnovia

Portal del edificio donde Verónica Frías fue asesinada en julio de 2014.
Portal del edificio donde Verónica Frías fue asesinada en julio de 2014. / SUR
  • La defensa y las acusaciones particulares se adhirieron a la petición de la Fiscalía, lo que deja el caso pendiente del veredicto del jurado y el fallo del tribunal

David López, el autor confeso del crimen de Ciudad Jardín, ha aceptado una pena de 19 años, seis meses y un día de prisión por matar a puñaladas a su exnovia y madre de su hija, Verónica Frías. El juicio queda pendiente del veredicto del jurado popular, que se conocerá hoy, y de la sentencia que dicte el tribunal.

En la sesión de ayer, en la que declararon los policías y los médicos forenses que intervinieron en el caso, la fiscal delegada de Violencia contra la Mujer, Flor de Torres, modificó sus conclusiones provisionales y pidió que David López sea condenado a una pena de 17 años y seis meses de cárcel por asesinato; 15 meses y un día por maltrato familiar habitual; y nueve meses por delito de maltrato.

El Ministerio Público, que inicialmente solicitaba una condena a 24 años de cárcel por los mismos delitos, rebajó su petición a 19 años, seis meses y un día. Tanto las acusaciones particulares como la defensa del procesado se adhirieron a las conclusiones definitivas de la fiscal.

En el uso de la última palabra, David López pidió perdón a ambas familias y a la sala que lo juzga. El autor del crimen reconoció los hechos en la primera sesión del juicio, que se celebró este lunes. Admitió haber matado de 12 puñaladas a Verónica el 29 de julio de 2014 en el portal de la casa de los padres de ella, en Ciudad Jardín. Aquella noche, el joven esperó a su expareja agazapado en el rellano. «Era muy tarde y ella no llevaba la ropa del trabajo», declaró David. Pensó que «se había visto con otro» y entró en una situación «como de celos, sacó el cuchillo para asustarla y al final acabó apuñalándola».

El joven no sólo reconoció el crimen, sino también los malos tratos habituales a los que sometió a Verónica. Según dijo, le impedía salir de casa y, cuando la agredía, encerraba en baño a la hija de ambos, que entonces tenía cuatro años, para que «no viera lo que hacía». Incluso admitió que, a veces, castigaba a la niña sin comer para «ampliar el daño a su madre», declaró en el juicio.