Diario Sur

Reconoce que asesinó a su expareja y que castigaba a la hija para hacer sufrir a la madre

El juicio se está celebrando en la Ciudad de la Justicia.
El juicio se está celebrando en la Ciudad de la Justicia. / efe
  • Le propinó 12 puñaladas en 2014 porque pensaba «que se veía con otro». La Fiscalía de Violencia contra la Mujer pide 24 años de prisión

El hombre acusado de asesinar a su expareja en Málaga capital en julio de 2014, propinándole, presuntamente, 12 puñaladas; y de maltratarla durante la relación, ha reconocido los hechos ante el jurado popular y ha asegurado que lo hizo porque "quería estar con ella". Además, ha admitido que castigaba a la hija en común, de cuatro años entonces, para hacer sufrir a la madre.

Un jurado popular juzga desde este lunes a este hombre, para el que la Fiscalía de Violencia contra la Mujer y las acusaciones particulares, en representación de los padres de la víctima, solicitan inicialmente en sus conclusiones provisionales la pena de 24 años de prisión por los delitos de asesinato, maltrato y maltrato familiar habitual.

El acusado ha asentido antes las preguntas de la fiscal del área de Violencia contra la Mujer, Flor de Torres, sobre el control que ejercía sobre la víctima, impidiéndole salir de casa, y también los castigos contra la niña, a la que encerraba en el cuarto de baño para que "no viera lo que hacía" a la mujer, y a veces no le daba de comer, con el fin de hacer sufrir a la madre de la niña.

Queria «asustarla»

Ha admitido que agredió a su expareja durante la relación y que el día de los hechos fue a la casa de los padres de ella, donde residía tras haberlo denunciado poco antes, haciéndose pasar por un amigo para contactar con ella a través de mensajes de móvil para controlar donde estaba. Cuando llegó y la vio con una ropa distinta del trabajo, pensó "que se veía con otro", ha manifestado.

Entonces, ha declarado, sacó el cuchillo que llevaba, primero con el objetivo de "asustarla", pero finalmente terminó apuñalándola. Ha afirmado que intentó quitarse la vida ahorcándose en un monte, aunque fue detenido sin lesiones graves en la casa en la que había vivido con la víctima. Preguntado si se arrepiente, el acusado ha dicho que "todos los días, pero para ellos no sirve para nada".

La fiscal ha explicado a los jurados que este caso no es un asesinato en general sino "de una mujer por ser mujer" y por "elegir la libertad" de no volver a retomar la relación, lo que "le costó la vida". Además, ha indicado que la hija fue "testigo y víctima" de esa violencia de género contra la madre y ha incidido en que los celos no son justificación.

Una relación de cinco años

Según los escritos iniciales de las acusaciones, a los que tuvo acceso Europa Press, el hombre y la mujer fueron pareja cinco años y terminaron en junio de 2014, teniendo una hija en común. La fiscal sostiene que los informes del Instituto de Medicina Legal apuntan a que la relación sentimental era "asimétrica", estando ella "condicionada por las imposiciones de él".

Así, el ministerio público incide en que la relación se configuraba "conforme al binomio de dominio del acusado y de sumisión de la mujer", lo que "determinó una conducta reiterada de violencia proyectada en su compañera como forma habitual de relación con ésta". A esta situación, dice, estaba expuesta "de modo directo" la niña, "por ser testigo presencial de lo acontecido entre sus padres".

La pequeña, señala la fiscal delegada de este área, Flor de Torres, sufría, además, "la conducta de ser sometida a castigos de manifiesta desproporción", hechos que "influyeron en su desarrollo", reiterando que la expuso "a la violencia proyectada hacia su madre", siendo la niña "consciente y testigo presencial" de la situación, además de estar "victimizada" en esa convivencia.

Por esto, la acusación pública insiste en que la relación afectiva y paterna "derivó en la vulnerabilidad extrema de la mujer y de la menor, propiciadas por el abuso del acusado sobre ellas y la desestructuración de la familia, unido a la carencia de una red de apoyo". El hombre ejercía "constantes conductas de control" y no presenta ninguna enfermedad psíquica o trastorno.

Maltrato con la niña como testigo

Las acusaciones señalan en sus escritos provisionales que esa victimización se evidenció en dos ocasiones. Una en octubre de 2009, cuando el acusado la insultó y amenazó de muerte, lo que dio lugar a una denuncia, que fue sobreseída al acogerse la mujer a su derecho a no declarar.

Asimismo, en una segunda ocasión, ocurrida días antes del 29 de julio de 2014, cuando fueron los hechos, el acusado, supuestamente, agredió a la mujer en presencia de la menor provocándole varias heridas.

Según las acusaciones, el día de los hechos, el hombre fue a la casa de los padres de la mujer, donde vivía ella y la hija, para reanudar la relación y "ante la negativa y ya con el inequívoco afán de acabar con su vida", sacó un cuchillo y "de forma sorpresiva y sin posibilidad de defensa, le produjo 12 heridas", lo que le provocó un shock hipovolémico e insuficiencia respiratoria, y la muerte.