Diario Sur

Aparecen vestigios de más pinturas barrocas en tres edificios del Centro

Pinturas murales del año 1734 aparecidas en un edificio de la calle Carretería.
Pinturas murales del año 1734 aparecidas en un edificio de la calle Carretería. / Francis Silva
  • Los propietarios piden a la Administración agilidad burocrática y más ayudas para poder afrontar los costes de poner en valor este tipo de hallazgos

La reparación de edificios del casco antiguo de la ciudad a raíz de las inspecciones técnicas por las que han pasado de forma obligatoria en los últimos años, y también como consecuencia de la recuperación del mercado inmobiliario, ha deparado en el descubrimiento de nuevas pinturas barrocas en sus fachadas mediante catas realizadas por empresas de restauración expertas en la materia. Al menos hay tres casos de este tipo, según las averiguaciones realizadas por este periódico. Sin embargo, la puesta en valor de estas pinturas implica para los propietarios de los inmuebles un gasto que a duras penas pueden asumir, por lo que en muchos casos no llegan a recuperar los trazos y prefieren mantenerlos ocultos bajo nuevas capas de pintura, como ha hecho la Junta de Andalucía en el caso de la fachada del instituto Gaona, si bien a una administración pública de ese nivel se le presupone una disponibilidad presupuestaria suficiente como para acometer este tipo de restauraciones.

Uno de los ejemplos más recientes de la dificultad con la que se encuentran los propietarios de edificios del Centro a la hora de recuperar las pinturas murales que aparecen en sus fachadas lo constituye el caso del número 38 de la calle Carretería. El aspecto decimonónico de este inmueble oculta un antigüedad superior a la que llegan a poner fecha los dibujos barrocos hallados en la parte alta de su fachada: 1734. Pablo Tardón vive en él junto a su mujer, Antonia Román, desde finales de los años sesenta y se resisten a abandonarlo pese a que las continuas reparaciones que han tenido que realizarle han dejado bastante mermada su economía doméstica. «Hace diez años nos gastamos casi 80.000 euros en varios arreglos y ahora hemos tenido que emplear 58.000 euros más para dar cumplimiento a la orden del Ayuntamiento, a raíz de la inspección técnica que pasó la casa», explica Pablo, que hasta hace dos años regentó un conocido negocio de imágenes religiosas que estuvo abierto durante más de un siglo.

Fecha

Este vecino reconoce que el edificio «ha tenido muchos novios», pero hasta ahora se ha resistido a venderlo porque «estamos a tres minutos de todo y llevamos aquí toda la vida, desde que nos casamos». Por mediación de una sobrina, contactó con la empresa Tarma, quien realizó unas catas en las que se detectó la presencia de pinturas barrocas. «La sorpresa ha sido encontrar una decoración en la que viene la fecha, el año 1734», explica la restauradora Beatriz Martín. Sin embargo, la escasez de recursos de los dueños del edificio solo ha permitido recuperar una parte de estas pinturas, que presumiblemente están extendidas por el resto de la fachada. «El Ayuntamiento solo nos ha dado 8.800 euros de ayuda para esta obra que tengo que hacer a la fuerza. No ven como algo importante la presencia de pinturas, no nos dan más subvención por eso», comenta Pablo Tardón, quien aclara que se ha consolidado el revestimiento de la fachada para facilitar la posibilidad de que las pinturas puedan ser rescatadas en el futuro.

También han aparecido trazos de lo que parecen pinturas murales en una fachada situada en la plaza de Jerónimo Cuervo, junto a Teatro Cervantes. Baltasar García, propietario del edificio, critica el trato que le han ofrecido tanto el Ayuntamiento como la Junta de Andalucía a la hora de gestionar esta rehabilitación. «Llevo un año entre Urbanismo y Cultura y todavía no me han dicho qué tengo que hacer con las supuestas pinturas. Me tratan como si fuera un ladrón y tengo parada la obra por esto. Voy a tener que desmontar el andamio y volverlo a montar cuando me contesten porque me lo cobran por días», se lamenta este vecino, quien no ha pedido subvención a la Oficina de Rehabilitación del Consistorio para la reparación de esta fachada «porque tardan un año en dártela y todo son problemas». «Estoy muy arrepentido de haberme metido en esta obra, parece que los dibujos que han aparecido son algo muy simple, pero aquí sigo, la administración debería poner más medios para estos casos», reivindica.

Este inmueble de la plaza del Cervantes no aparece incluido en el listado de edificios con pinturas murales que aparece en el Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU). Para los que forman parte de esta lista, 192 en total, la Gerencia de Urbanismo debe determinar qué tratamiento se da a las pinturas en función del resultado de las catas. En ese sentido, están establecidas dos opciones: la conservación visible (restaurando las pinturas ‘in situ’ o extrayéndolas y reponiéndolas en un inmueble de nueva construcción en la misma parcela) y la cubierta, ocultándolas.

Plaza de los Santos Mártires

Sí aparece en la lista del PGOU el número 4 de la plaza de los Santos Mártires, en el que se hicieron catas hace más de diez años que revelaron la presencia de pinturas murales. La casa está en obras actualmente derivadas de la inspección técnica obligatoria por la que pasó, pero su propietaria, Elena López, no piensa rescatar las pinturas por el elevado importe que ello le supone. «En el año 2009, el Ayuntamiento me dio una ayuda de 43.000 euros para la obra pero no pude hacerla porque se me cruzó por medio la crisis económica. Ahora que he querido retomarla me dicen que esa subvención está caducada y tengo que pedir otra. Empecé los trámites pero me piden una serie de informes y trámites que valen mucho dinero, así que prefiero seguir sin la ayuda municipal y dejar la fachada como está», argumenta Elena, quien critica que el Consistorio aplique «el mismo baremo» a todos los edificios sin distinguir aquellos en los que aparecen este tipo de pinturas.

Fuentes municipales aclaran que, aunque no existe una línea especial de subvenciones para la recuperación de pinturas barrocas, los edificios en los que se ha detectado su presencia se benefician de una mayor puntuación a la hora de aspirar a las ayudas que concede la Oficina de Rehabilitación del Ayuntamiento. «En la baremación, estos casos tienen más puntos que los demás y, por ello, pueden recibir una subvención mayor. Es algo que sí se tiene en cuenta», aseguran desde el Consistorio.