Diario Sur

Un recorrido por los inmuebles públicos y privados desocupados de Málaga

Edificio de La Equitativa, donde aún están habitados algunos de sus pisos
Edificio de La Equitativa, donde aún están habitados algunos de sus pisos / Sur
  • Estos edificios esperan un proyecto que los ponga en valor al calor de la recuperación económica

Están ahí aunque para muchos puedan resultar invisibles. Hace años que el silencio y el abandono habita en ellos, y se hace cada día más presente a la espera de que llegue el momento en el que las máquinas entren para demoler o rehabilitar lo que queda en pie. Son los edificios que, por diferentes motivos, han quedado en desuso a lo largo de los últimos años en Málaga y que aguardan una oportunidad, tal vez favorecida por la incipiente recuperación económica, para servir y ponerse en valor. Son numerosos los ejemplos de inmuebles que, ya sean de propiedad pública o privada, se encuentran en esta situación. Aquí va un repaso por algunos de los más significativos, inscritos ya en la memoria colectiva de las asignaturas pendientes para revitalizar determinadas zonas de la capital y la provincia.

El Centro de Málaga alberga varios ejemplos. Tal vez el más significativo, por su ubicación y su altura, sea el de Correos, cubierto desde hace años por unas enormes mallas. El inmueble es propiedad actualmente de la Junta de Andalucía, que lo heredó del Gobierno central hace un lustro como pago de la llamada ‘deuda histórica’. El Gobierno andaluz ha iniciado las conversaciones con el Ayuntamiento para cambiar su calificación urbanística, de forma que pueda resultar más interesante para posibles inversores que quieran darle un uso hotelero o tal vez comercial, aunque ello requeriría que la Administración regional compense patrimonialmente a la ciudad por esta reclasificación. Sin embargo, en esta tesitura se ha cruzado el embargo lanzado por la Diputación Provincial sobre el inmueble por la deuda tributaria de más de ocho millones de euros que mantiene la Junta con los municipios de la provincia, algo que ya ha sido recurrido por el Gobierno regional.

También por su volumen destaca el caso del edificio de La Equitativa. Aunque algunos de sus pisos están aún habitados, la mayor parte de su espacio está desocupado, a la espera de que llegue un proyecto para ponerlo definitivamente en valor. ¿Un hotel? Sería posible, pero la disparidad de criterios entre sus diferentes propietarios a la hora de desprenderse o no de esta emblemática construcción ha frenado por ahora su venta, que se llegó a cuantificar en 50 millones de euros hace cuatro años.

Concurso de ideas

Su volumen y su posición privilegiada también trae a esta lista la manzana de los antiguos cines Astoria y Victoria, adquirida por el Ayuntamiento por 21 millones de euros hace seis años y todavía pendiente de un destino cierto. En plena ruta picassiana, en la plaza de la Merced, este inmueble, cuyas fachadas han tenido que ser reparadas recientemente por el Consistorio para evitar desprendimientos, ofrece una lamentable imagen de abandono. Varios acuerdos plenarios auspiciados por los grupos políticos de la oposición han instado a que sea derribado, pero la Gerencia de Urbanismo se agarra al cumplimiento de la normativa para no hacerlo, ya que la demolición solo sería posible cuando esté aprobado el proyecto que lo reemplazará. Y para que llegue ese momento, antes tiene que resolverse un concurso de ideas anunciado y no convocado oficialmente todavía, cuyos resultados servirán de inspiración al equipo de gobierno municipal a la hora de definir qué se hace finalmente con el Astoria. Es decir, más años de espera.

Aunque posiblemente no tantos como los que lleva el antiguo Hospital de Santo Tomás, junto a la Catedral, aguardando un destino desde hace décadas. Con el devenir de los acontecimientos en los últimos años, actualmente está en manos del Obispado, que ha saneado su fachada y ha apuntalado su interior, pero sin darle aún uso. Se ha barajado que pueda albergar el museo y el archivo de la Catedral, pero esa opción está todavía por concretar, a la espera de estudios geotécnicos. Algo más claro parece el destino de otro edificio religioso que también ha quedado, por ahora, bajo la tutela de la diócesis. Se trata del antiguo convento del Císter, cuya iglesia fue cedida a la Cofradía del Sepulcro. El museo de arte religioso que el Ayuntamiento habilitó en sus dependencias no volverá a abrir sus puertas y la Iglesia habilitará en su lugar aulas para estudios de teología, cuyas obras podrían comenzar en breve. La antigua Casa del Niño Jesús, en la calle Pozos Dulces, igualmente perteneciente al patrimonio diocesano y habitada aún por una guardesa y un joven que se crió allí, también aguarda un uso definitivo.

La disminución de vocaciones religiosas ha llevado a varios conventos a echar el cierre en los últimos años. Uno de ellos fue el citado del Císter, y también el de las monjas dominicas, en la calle Andrés Pérez, donde ha anunciado su implantación una escuela de español para extranjeros del grupo madrileño Enforex, que habilitará un centro con capacidad para 150 alumnos y con una zona de residencia con 80 habitaciones dobles. Si finalmente se lleva a cabo, pondrá fin al abandono de un conjunto edificatorio del que solo permanece en uso la iglesia, cedida por el Obispado a la Hermandad de Viñeros.

El antiguo colegio de los agustinos, en pleno Centro.

El antiguo colegio de los agustinos, en pleno Centro. / Sur

Próximo a este antiguo cenobio, en la plaza de San Francisco, se encuentra el de las madres nazarenas, que se encuentra en venta, si bien todavía algunas de sus dependencias, como la tienda de artículos religiosos, están ocupadas. En estas semanas alberga una exposición dedicada a la figura del obispo Manuel González, recientemente canonizado por el Papa Francisco.

El colegio de San Agustín constituye otro claro ejemplo de abandono en pleno corazón de la ciudad, y también de desencuentro institucional. La Junta y el Gobierno central siguen mareando la perdiz sobre su uso. Durante años estuvo previsto que albergara la Biblioteca Provincial, que todavía sigue de alquiler en la avenida de Europa; en 2014, las dos administraciones pactaron que esta biblioteca pasaría al convento de la Trinidad, otra construcción desocupada de la capital; y hace apenas un mes, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte volvió al planteamiento inicial de San Agustín, como informó este periódico (ver SUR 15-10-2016). Por si fuera poco en este galimatías, el alcalde, Francisco de la Torre, irrumpía a principios de este mes en el asunto apostando por utilizar el antiguo centro agustino, en manos de la Administración central, para ampliar el Museo Picasso, lo que no fue bien recibido por la Junta.

Y también en los arrabales del Centro, entre las calles Purificación y Wad Ras, a espaldas de la comisaría de la Policía Local de la avenida de la Rosaleda, se encuentra el edificio de la antigua fábrica de electricidad Fiat Lux, que data del año 1897 y que es propiedad de Endesa. El Ayuntamiento barajó su derribo pero finalmente lo ha descartado para mantenerlo en pie y darle un uso como equipamiento social y comercial. Según Endesa, fue objeto de un expediente de expropiación que aún no ha acabado.

Oeste

La zona oeste de la ciudad también alberga varias construcciones vacías en las que el deterioro se hace cada vez más palpable. Una de ellas es lo que fue el Centro de Exposiciones Sur, junto a la estación del AVE. Desde el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) explicaron que parte de esta edificación fue derribada para dejar paso a la obra del metro y que la Consejería de Fomento se comprometió a cerrarla una vez que acabara la obra del suburbano. «Nos hemos puesto en contacto varias veces con la Junta para que haga este cerramiento, pero aún no lo hemos conseguido», reconocieron fuentes del ADIF, que admitieron que el deterioro del edificio es cada vez mayor por carecer de pared en uno de sus lados. Por el momento, el administrador ferroviario no tiene intención de subastarlo.

Y en papel mojado han quedado por el momento los planes del Ayuntamiento para convertir la antigua prisión provincial de Cruz del Humilladero en un centro para uso social y cultural. La inyección de fondos europeos que estaba prevista para sacar adelante un proyecto valorado en más de seis millones de euros se ha esfumado por ahora, lo que obliga al equipo de gobierno municipal a replantearse el futuro de un espacio vacío en uno de los barrios más poblados de la capital.

En Carretera de Cádiz, el antiguo edificio de la Flex no sido derribado aún para dar paso a un proyecto de 150 pisos que incluye una torre de 15 plantas. Su deterioro llevó hace dos años al Ayuntamiento a exigir a sus propietarios obras en su fachada para evitar desprendimientos.

Pendiente de subasta

La parte oriental de Málaga no queda exenta del listado de edificios vacíos, que comienza con el de la antigua Comandancia de Marina, en el paseo de la Farola. El Ministerio de Defensa anuncia su venta en el portal especializado ‘Addmeet.com’. No obstante, no convocará su subasta hasta tener la certeza de que van a presentarse pujadores verdaderamente interesados en comprar un inmueble que está protegido y que, según su calificación actual, no puede albergar usos residenciales ni comerciales.

Por su parte, en Pedregalejo, destaca el caso de la antigua discoteca Bobby Logan, para la que el Ayuntamiento llegó a barajar su compra para darle uso cultural y ciudadano. Un propósito que, según lo dado a conocer esta semana por el concejal de Ordenación del Territorio, Francisco Pomares, ha quedado descartado por ahora «por su excesivo coste». La propiedad del edificio ha pedido tres millones de euros por su venta. En la misma zona, el antiguo Colegio de los Ángeles Custodios, clausurado desde hace una década, espera un inversor que quiera comprarlo.

Proyectos fallidos

La provincia no está libre de este tipo de construcciones desocupadas. En Marbella, una de las imágenes más reconocidas del perfil de la ciudad es la del imponente edificio que durante años albergó uno de los establecimientos hoteleros más señeros, el Hotel Don Miguel. Ubicado en una parcela de 70.000 metros cuadrados, cerró sus puertas en 2004. Hace cuatro años, el edificio fue adquirido por la Fundación Magna Invest, de capital árabe, a través de su sociedad española Magna Hotels & Resorts, para convertirlo en un cinco estrellas superior. También se presentó el proyecto para construir un parque acuático junto a este complejo hotelero. Transcurrido el tiempo, nada se ha sabido ni de un proyecto ni de otro. En mitad del camino, una anulación del Plan General de Ordenación Urbana de 2010 en base al cual se diseñaron ambas iniciativas.

En Vélez-Málaga destaca el caso del antiguo Teatro Lope de Vega, que fue adquirido por el Ayuntamiento a sus propietarios en 2014 por 495.000 euros, tras cerrarse en 1986. La intención municipal es rehabilitarlo, con una inversión prevista de 2.750.000 euros, de los que la Diputación aportará 1,3 millones. El comienzo de las obras está pendiente del visto bueno del ente supramunicipal.

El museo municipal de Torremolinos, una de las grandes apuestas del exalcalde Pedro Fernández Montes durante la anterior legislatura, continúa cerrado más de cinco años después de la presentación del proyecto, cuyas obras han tenido un coste superior a los cuatro millones de euros. El Ayuntamiento de la localidad pretende ahora destinar el edificio a la ampliación de los juzgados, aunque previsiblemente deberá dedicar parte del inmueble a uso cultural si no quiere perder la subvención del Consorcio Qualifica.

En Ronda, el edificio del viejo colegio El Castillo, situado en pleno conjunto histórico y perteneciente a la Fundación Moctezuma, está sin uso y sometido al deterioro del tiempo. A lo largo de estos años se han barajado algunos proyectos para ocuparlo con un hotel, pero no han prosperado. Asimismo, el llamado edificio del Mueble Rondeño, en el que la Junta invirtió 1,6 millones hace diez años, sigue desocupado y con filtraciones. El Ayuntamiento quiere que acoja dependencias de la Junta.

Han colaborado: Mónica Pérez, Eugenio Cabezas, Alberto Gómez y Vanessa Melgar.