Diario Sur

Una izquierda con múltiples ramas

Una izquierda con múltiples ramas
  • La irrupción de nuevos partidos, el auge de otros existentes y las confluencias han ampliado la oferta y han fragmentado el voto progresista

La crisis económica derivó en crisis social y política. En ese contexto, los partidos de centro-derecha han resistido mejor en embate mientras que en la izquierda ideológica, que ya venía arrastrando un problema de identidad, el nuevo escenario ha provocado el surgimiento de nuevas formaciones, el auge de algunas existentes y el nacimiento de procesos de confluencia (coaliciones entre organizaciones políticas y movimientos sociales).

Un hecho que ha provocado una fragmentación del voto progresista. Por poner una referencia en 2008, año en el que José Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones generales y empezó a dar sus primeros síntomas la crisis financiera mundial, el PSOE era la gran referencia del centro-izquierda, mientras que IU mantenía una segunda posición como la izquierda alternativa, un equilibrio que se venía manteniendo desde la llegada de la democracia; las formaciones más a la izquierda eran muy minoritarias, casi residuales. Ahora el tablero es distinto y hay más organizaciones que ‘pescan’ votos en el caladero progresista: ahí están Podemos, el ascenso del Partido Animalista Pacma, una formación que aunque sus dirigentes reiteran que no quieren etiquetas su ideario es progresista, o las candidaturas municipalistas como Málaga Ahora o Costa del Sol sí se Puede. El tronco ideológico de la izquierda cada vez tiene más ramas.

El esquema general de esta izquierda, donde se observan muchos matices de carácter ideológico y ha provocado una mayor pluralidad en las instituciones –también en el arco del centro-derecha con la irrupción de Ciudadanos–, se repite en Málaga. El PSOE encarna la tradicional socialdemocracia y se instala en el centro-izquierda, aunque dentro de la organización hay reconocida una corriente de opinión, aunque minoritaria, que es Izquierda Socialista que propugna «un giro hacia la izquierda y una vuelta a los valores socialistas, sobre todo en materia económica», como recuerda su coordinador en la provincia, Miguel Manzanares.

IU, una coalición que tradicionalmente en Málaga ha tenido una fuerza importante, es una formación que acaba de cumplir treinta años y donde en su seno conviven organizaciones como el Partido Comunista de España (PCE), la Unión de Juventudes Comunistas de España (UCJE), el Partido Feminista, Izquierda Abierta y simpatizantes sin adscripción política. IU ha venido representando las posiciones de la izquierda alternativa y diferenciada de la socialdemocracia con una mezcla de comunismo, republicanismo, federalismo, laicismo y ecologismo. En las elecciones municipales de 2015, IU concurrió en la provincia a los comicios dentro de la coalición Málaga para la Gente, que además de Izquierda Unida aglutina a Alternativa Socialista y Alternativa Republicana.

La irrupción de Podemos como partido político ha zarandeado a toda la izquierda pero fundamentalmente a IU ya que bebe de sus mismos principios ideológicos y metodológicos –mantener el conflicto en la calle, posturas más radicales y alternativas a la de la socialdemocracia–. Sin embargo, en la formación morada no hay uniformidad, sino que existe un debate abierto entre dos almas: una más radical y populista que encarnaría su líder, Pablo Iglesias, y que entroncaría con los postulados de Izquierda Anticapitalista –un buen número de sus integrantes forman parte hoy de la formación morada– y otras más moderada, transversal e institucional, que representaría el número dos del partido, Íñigo Errejón. En Málaga se ha visto esta pugna en las recientes primarias para elegir líder en la capital, donde el ‘errejonista’ Alberto Montero se ha impuesto al ‘pablista’ Juan José Espinosa, aunque esté último tiene mayoría en el consejo ciudadano municipal –la dirección. El partido morado encara una nueva asamblea nacional, llamada Vistalegre 2, en la que pretende definir su modelo de partido tanto a nivel ideológico como territorial –se ha puesto encima de la mesa por parte de la cúpula andaluza, la federalización–.

En las elecciones locales de mayo de 2015, Podemos no se presentó con sus siglas sino que apoyó candidaturas municipalistas en la provincia como Málaga Ahora en la capital, Costa del Sol sí se Puede en municipios del litoral occidental (Benalmádena, Estepona, Fuengirola, Marbella, Mijas y Torremolinos) o Ahora Rincón. En el caso de la capital, la respaldaron movimientos sociales como la PAH o Marea Verde y las formaciones Equo, de ideología ecologista, y el Partido Humanista. La incógnita es ver el recorrido y el futuro de estas confluencias caras a los comicios municipales de 2019 toda vez que su principal sustento en número de votos, Podemos, prevé concurrir en solitario.

El Pacma se convirtió en las últimas elecciones generales en el quinto partido de la provincia con 11.523 votos demostrando su progresión ascendente (en 2008 apenas eran 1.308 sufragios); es una formación que defiende los derechos de los animales, la justicia social y medioambiental, según destaca su delegado territorial en Andalucía, Andrés Cardenete.

Más a la izquierda de IU y Podemos se sitúan el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), de ideología marxista-leninista, e Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR), una formación de corte radical, revolucionaria, internacionalista, ecologista y feminista, que aboga por una ruptura con el actual sistema para ir a una sociedad socialista y autogestionaria. En Málaga forman parte de ella o simpatizan el exsecretario general de Podemos en la capital José Antonio Vargas o la activista Rocío Filpo.

Debate ideológico

Esta fragmentación en el ámbito progresista discurre paralela al debate abierto sobre la propia redefinición ideológica de la izquierda. En estos tiempos se habla sobre la debilidad de los partidos progresistas y de la ausencia de una alternativa al sistema económico actual; de la crisis de la izquierda; y de la necesidad de una recomposición. Un análisis en el que coinciden dirigentes actuales y veteranos de las formaciones de izquierda en la provincia.

«La izquierda está en recomposición general», afirma José Antonio Castro, coordinador provincial de IU, una opinión en la que coincide el secretario general del PCE, el malagueño José Luis Centella, cuando sostiene que se está viviendo un proceso de «reconfiguración». Para el que fuera secretario general del PSOE de Andalucía Carlos Sanjuán «la crisis en la que vive la socialdemocracia es la que ha hecho aparecer a los nuevos partidos populistas».

Para Miguel Manzanares, de Izquierda Socialista, los orígenes de la crisis hay que buscarlos en la ruptura, en los años ochenta del pasado siglo, del pacto entre socialdemocracia y liberalismo que había estado vigente desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y que llevó a que «los gobiernos de izquierda sí hicieran políticas de izquierda en el ámbito social, pero en lo económico han terminado haciendo políticas lilberales». Mientras que Ysabel Torralbo, portavoz de Málaga Ahora, sostiene que la izquierda está en una situación «de cambio y de tránsito del modelo tradicional» hacia uno nuevo que supere el partidismo y vaya hacia procesos de confluencia más amplios.

La radiografía que hace Pedro Moreno Brenes, profesor universitario y exportavoz de IU en el Ayuntamiento de la capital, define el panorama de «debilidad» en la izquierda: «El PSOE sigue unas pautas alejadas de la socialdemocracia y más propias del socioliberalismo; Podemos se mueve entre un radicalismo retórico y unas prácticas alejadas de posiciones básicas de izquierdas, es decir, populismo puro y duro; mientras que IU, la izquierda alternativa y coherente de siempre, se encuentra en un penoso proceso de disolución gradual en Podemos, proceso promovido por Alberto Garzón y apoyado en mayor o menor medida por los dirigentes más ortodoxos del PCE».

Para Alberto Montero, secretario general de Podemos en la capital, la izquierda «está tratando de recomponerse a la luz de los nuevos actores que han entrado en escena, especialmente, las opciones más abiertamente municipalistas y también Podemos, y de una ciudadanía que sigue buscando respuestas frente al estado de cosas actual».

Otro de los males que afecta a la izquierda es la mala sintonía y los recelos mutuos que suelen tener los partidos progresistas a la hora de articular propuestas y proyectos comunes; distinto es, sobre todo a nivel provincial, cuando está en juego hacerse con el gobierno de alguna institución, entonces sí hay alianzas como pudo verse tras las elecciones locales de 2015 cuando las fuerzas de izquierdas se aliaron para desalojar al PP de ayuntamientos como el de Marbella o Rincón de la Victoria.

A este respecto, Rafael Rodríguez, excoordinador provincial de IU, lamenta «el cainismo» entre los partidos de izquierda. «Se considera que el mayor adversario está entre sus aliados potenciales y no enfrente», subraya. En este sentido, para Asenjo esta división de la izquierda «siempre favorece a la derecha». Una postura en la que incide Francisco Conejo, secretario de Política Institucional del PSOE de Andalucía: «La fragmentación del voto de izquierdas hace que la derecha se fortalezca».

Renovación

La gran pregunta en este contexto general, es por dónde debe venir la renovación de la izquierda y cuáles son los métodos que deben seguirse.

A este respecto, las opiniones son divergentes. «Podemos no es un de izquierdas, sino un partido populista. No es momento de populismos sino de alta política. El PSOE debe volver a lo que fue el partido en los años ochenta cuando aglutinó a todos los progresistas, desde los más izquierdistas a los más situados en el centro», destaca Conejo, quien aboga por un PSOE fuerte antes que por potenciar los espacios de confluencia. Mientras que su compañero de partido, José Asenjo, también alerta sobre «el populismo» del partido de Pablo Iglesias al tiempo que considera que la izquierda «todavía no ha entendido los cambios que se han producido en la sociedad, en la comunicación; hace falta que la izquierda sea consciente de esa nueva realidad y construya una alternativa creíble que permita movilizar el voto». Además, defiende que la izquierda no puede respaldar los movimientos nacionalistas.

Dentro de las filas socialistas, Carlos Sanjuán defiende que la renovación de la izquierda debe venir «de un fortalecimiento del papel del partido, de la presencia social del partido y de su relación con los sindicatos y la sociedad». A juicio del veterano dirigente y entroncando con lo que fue la postura de los ‘guerristas’ en su batalla de los noventa con los renovadores, el PSOE se ha centrado exclusivamente en lograr el poder para gobernar «olvidándose del papel del partido». Por su parte, para Miguel Manzanares la renovación debe venir de «una vuelta a nuestras raíces socialistas, a nuestra identidad; se equivoca la dirección viendo a Podemos como un enemigo».

Desde IU las recetas son distintas. Para Moreno Brenes la renovación debe pasar por contar «con un discurso coherente y diferenciado de los defensores de la oligarquía, es decir, la defensa a ultranza de un dispositivo público que garantice el Estado Social y frenos sólidos frente el despendole de la oligarquía. Y todo esto con un exquisito respeto al marco constitucional, sin perjuicio de las reformas que sean necesarias, como el cambio de la jefatura del Estado!.

Para Castro, el camino es el iniciado por IU «de superar nuestro propio proyecto y hacer un frente más amplio frente al bipartidismo apostando por confluencias amplias». Eso por lo que respecta a lo metodológico, mientras que en el plano ideológico y discursivo «no es el momento para andar con complejos ni en los políticamente correcto, sino en hablarle claro a la ciudadanía». Mientras que Rafael Rodríguez añade que «hace falta un proceso profundo de reflexión para entender la actual situación política, económica y social para ofrecer una alternativa». Centella defiende un frente amplio de izquierdas con Podemos e IU «que permita crear un espacio de confluencia».

Ese método de la unidad es por el que también aboga Ysabel Torralbo: «El pluralismo político enriquece y hay que construir espacios abiertos y plurales». Andrés Cardenete manifiesta que el éxito del Pacma se basa en que «es un partido que ha mantenido la coherencia de sus planteamientos». Mientras que Montero sostiene que el futuro de la izquierda pasa «por la renovación de su discurso y una lectura de la sociedad actual a través de categorías menos dogmáticas y más híbridas».