Diario Sur

De la cruz al reino

El año litúrgico termina con la festividad de Jesucristo Rey del Universo. Estando Jesús en la cruz, los jefes del pueblo y los soldados se burlan de su «poder», y le tientan para que se salve a sí mismo de la muerte. Uno de los condenados al mismo suplicio, consciente de sus pecados, se abre a la Verdad, y le implora: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».

Las puertas del reino las cerramos con el pecado, cuando evitamos la paz interior, cuando otorgamos el poder a los agentes exteriores que dominan nuestra falta de carácter, cuando nos dejamos seducir por la comodidad, la pereza..., cuando nos hacemos soldados del egoísmo, del ir a nuestra bola.

Y, sin embargo, Cristo se hace presente y reina en cada uno de nosotros. Llena nuestro interior con todo un 'universo de Vida', nos devuelve desde el Trono de la Cruz al Dios que habíamos perdido por el pecado.

¿Por qué en lugar de abrirnos a la Verdad nos dejamos llevar por el ruido exterior que nos rodea en forma de activismo, altruismo individualista, intereses torcidos, envidias...? Quizá no estamos preparados para asumir que tenemos lo que nos merecemos. Que no tememos a Dios en el mismo suplicio...

Hoy se nos presenta otra oportunidad de conversión, de confesar nuestras faltas e implorar como el buen ladrón: «Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino». Hagámonos merecedores del premio: «Estarás conmigo en el Paraíso».