Diario Sur

Los taxis de hasta 9 plazas ganan terreno en la provincia entre los recelos del propio sector

Un taxi de nueve plazas se adentra por la calle Císter, en el Centro de Málaga.
Un taxi de nueve plazas se adentra por la calle Císter, en el Centro de Málaga. / Fernando González
  • En apenas un año ya son 72 licencias en la capital, mientras en Mijas y Benalmádena llevan desde el verano, y en Marbella y Estepona lo prevén frente al intrusismo y las VTC

Las familias numerosas o los grupos de amigos cada vez lo tienen más fácil para desplazarse en taxi sin tener que repartirse en dos vehículos. Los monovolúmenes de entre 7 y 9 plazas empezaron a prestar servicio en Málaga capital a mediados de 2015 con una quincena de ‘minivan’, pero poco a poco se van expandiendo no sólo por la ciudad, donde ya suman 72 licencias, sino también por los municipios costeros de la provincia. No en todos, porque estos coches de gran capacidad siguen generando recelos en buena parte del sector que considera que con su presencia restan una carrera a otro compañero. Pero al margen del beneficio para los usuarios que se mueven en grupo y de la ampliación de la oferta para personas con movilidad reducida puesto que la mayoría están adaptados, estos furgones se han convertido en la principal herramienta del gremio para combatir el intrusismo y, sobre todo, seguir siendo competitivos ante la proliferación de licencias VTC (vehículo de turismo con conductor), un servicio de coches con chófer que opera de forma precontratada en el aeropuerto y en la mayoría de hoteles de la Costa, y que sigue ganando terreno a través de aplicaciones móviles. Los turistas son los clientes más apetitosos ya que las carreras suelen ser más largas, pero también los grupos de jóvenes cuando salen de marcha los fines de semana y, por supuesto, las 19.464 familias numerosas que hay registradas en la provincia.

«El único progreso que ha habido en el taxi de Málaga para plantarle cara a los nuevos competidores son los vehículos de hasta 9 plazas», asegura Antonio de los Ríos, presidente de la recientemente creada Asociación Malagueña de Autónomos del Taxi Adaptado (Amata) que, de momento, integra únicamente a los profesionales de la capital. Pese a las dificultades iniciales, reconoce que el boca a boca es lo que está funcionando mejor. «Para los grupos somos más económicos que incluso el autobús», resalta.

Precios

Especialmente ahora, ya que mantienen las mismas tarifas que el resto. Una situación que podría cambiar cara al próximo año, ya que está sobre la mesa la aplicación de un suplemento a partir del quinto ocupante. Se ha barajado la posibilidad de poner un recargo de 1,75 euros siempre que sean más de cuatro viajeros, independientemente de si son cinco u ocho, aunque tampoco se descarta cobrar en torno a un euro por cada plaza añadida. Un incremento con el que se persigue el doble objetivo de compensar la inversión realizada por estos profesionales (unos 40.000 euros, incluida su adaptación para personas con discapacidad) y reducir las diferencias respecto al resto de la flota.

Desde la Asociación Malagueña de Autónomos del Taxi (Aumat) reconoce la división interna existente entre los 1.400 profesionales de la capital, aunque la tensión de los primeros meses se ha ido relajando. «Hay de todo, desde quienes lo aceptan de buena gana como los que no, pero lo cierto es que van teniendo su clientela», comenta su presidente, José Royón, quien precisa que estas ampliaciones de plazas «se hubiesen aceptado mejor» si vinieran acompañadas del plan de rescate de licencias que el sector lleva reclamando durante los últimos años con el convencimiento de que con 1.434 vehículos en las paradas no hay trabajo para todos por mucho que los profesionales pasen al volante hasta 15 horas diarias.

Litoral occidental

A rebufo de la capital, los taxis de hasta 9 plazas se van extendiendo de forma progresiva por el litoral. De momento, desde el pasado verano ya se pueden ver en Benalmádena (cuatro y dos en breve) y en Mijas (cuatro y varias solicitadas), mientras que en Marbella está pendiente de que la normativa municipal se adapte a la autonómica para permitir la conversión de hasta un máximo de 33 licencias tradicionales a estas de gran capacidad. Del mismo modo, en Estepona es el propio sector el que, frente al rechazo inicial, empieza a verlo con buenos ojos ante el auge de las VTC. «Al principio dijimos que no, pero ahora estamos cambiando de idea porque si no ofrecemos este servicio se lo acabarán llevando las VTC. Estamos pendientes de si el Ayuntamiento lo autoriza», explica el representante del gremio en la localidad, Mateo Rosado.

Un argumento que no comparte el presidente de la Asociación de Taxistas Autónomos de Torremolinos, Francisco Martín. «Estamos en contra porque se generaría un conflicto enorme ya que si llega un vehículo de 9 plazas a la parada se lleva el trabajo de dos. Las VTC tiene que ser previa contratación, pero el resto de los servicios son para nosotros. En cambio, si los furgones también los ponemos en las paradas acabará perjudicando al resto», expone el responsable de este colectivo, integrado por 135 conductores de los que 120 firmaron un escrito presentado al Ayuntamiento pidiéndole que frene la llegada de estos vehículos de gran capacidad.

Frente a esta tesis, el único taxista con un vehículo de 7 plazas que de momento presta servicio en Marbella lanza el siguiente mensaje: «Hay compañeros que piensan que les perjudicamos, pero no se dan cuenta de que cuando los clientes se ven obligados a coger dos taxis acaba encontrando una alternativa y jamás volverá», afirma José Gómez, quien reconoce que cuando se ve saturado «no queda otra que darles el servicio a las VTC». En esta misma línea, Héctor Seoane, que hace mes y medio estrenó monovolumen en Mijas, considera insuficientes los cuatro que operan en la localidad al asegurar que «hay más demanda de la que se puede absorber, por lo que al final muchas reservas se las llevan las VTC». En Torrox, el debate también está sobre la mesa a raíz de la solicitud presentada por dos taxistas de vehículos adaptados para ampliar las plazas. El resto se opone, así que el Ayuntamiento ha consultado a la Junta antes de decidir.