Diario Sur

«Si haces lo que quiero y eres buena, no te llegaré a matar»

  • Condenan a un hombre a ocho años de cárcel por maltrato, quebrantamiento de orden de alejamiento y amenazas de muerte a su pareja y al novio de ésta

«Si haces lo que quiero y eres buena, no te llegaré a matar», le dijo a ella mientras le colocaba una navaja en el cuello. Después, por teléfono, amedrentó al actual novio de su expareja con frases como: «O me matas tú o te mato yo, pero la cosa va a ir mal». Cuando la policía lo detuvo, llevaba encima un arma blanca y una pistola de aire comprimido. Al parecer, acudía a una cita con el compañero sentimental de ella.

Son algunos de los hechos probados de una sentencia que condena a ocho años, 10 meses y un día de prisión a un individuo por maltratar y acosar a su excompañera sentimental, sobre la que además tenía una orden de alejamiento, y amenazar de muerte tanto a ella como al hombre con el que ha rehecho su vida.

El ahora condenado mantuvo una relación durante un año con la víctima en la que llegaron a convivir esporádicamente en el domicilio de él, en Madrid. Tras varias rupturas y reconciliaciones, la relación terminó definitivamente en agosto de 2013. Un juzgado de Madrid concedió a la mujer una orden de protección de 500 metros después de que denunciara a su exnovio por malos tratos.

La víctima, que ha estado representada en la causa por el abogado Manuel Huertas, se mudó a Málaga, donde empezó a trabajar como dependienta e inició una nueva relación sentimental con otro hombre. Pese a que tenía prohibido comunicarse con ella, su expareja la llamó insistentemente y, según el fallo, la amedrentó diciéndole que lo tendría que ver «por las buenas o por las malas».

La sentencia, dictada por el Juzgado de lo Penal número 14 de Málaga, y que aún no es firme, considera probado que el 26 de noviembre de 2013 el procesado se citó con la mujer en la estación de autobuses de la capital y fueron en el coche de ella al puerto de Málaga, a la altura del paseo de la Farola. Allí, según la resolución judicial, le propinó varios puñetazos y le puso una navaja en el cuello. Sin dejar de amenazarla, le pidió que le entregara el móvil, la tarjeta de crédito, el número secreto y una fotocopia de su DNI que ella llevaba en el bolso.

Saltó del coche en marcha

Tras intercambiar los sitios en el coche, el hombre condujo para ir a un banco a sacar dinero de la tarjeta, advirtiéndole de que, dependiendo de cómo se portara, decidiría si la dejaba en un descampado o «ya vería qué pasaría». Aprovechando que el vehículo circulaba despacio, ella abrió la puerta y se tiró en marcha mientras él se alejaba en el turismo. Sufrió hematomas, contusiones y «arrancamiento de cabello».

La mujer denunció los hechos en comisaría y cambió de número de teléfono. A partir de ese día, el condenado comenzó a llamar a los contactos de su agenda –se había llevado su móvil, según la sentencia– para averiguarlo. Entre otros, habló con su actual novio, al que profirió graves amenazas de muerte, dándole datos concretos de su dirección para demostrarle que sabía dónde vivía, «todo lo cual hizo que tuviese un profundo sentimiento natural de temor y desasosiego».

En esas conversaciones, también la amenazaba a la mujer con expresiones como «van a ser otras personas las que van a ir a por ella, yo no me voy a complicar», «si vas a seguir con ella, me vas a demostrar que te quieres quedar sin novia» o «está muerta, a mí no me va a ningunear esa perra por la cara». Con todo ello, sostiene la sentencia, el procesado pretendía que la víctima retirara las denuncias que había interpuesto contra él.

El 11 de diciembre de 2013, volvió a contactar con el novio de la joven para quedar con él, a lo que éste accedió por miedo. Se citaron en una discoteca del Centro de la capital. La mujer, al enterarse, avisó a la policía para proteger a su pareja de aquel encuentro. Los agentes que acudieron al lugar lo detuvieron e intervinieron, además de las armas, varios documentos de la víctima y la tarjeta de su teléfono.

El procesado negó los hechos en todo momento, aseguró que estaba en Málaga por trabajo y dijo que había acudido a la discoteca para reunirse con unos amigos. Pese a ello, el juez considera que hay suficiente material probatorio para condenarlo por un delito de malos tratos sobre la mujer (siete meses de prisión); obstrucción a la Justicia en concurso con amenazas graves (dos años y seis meses); robo con intimidación (cuatro años); amenazas graves (un año); y quebrantamiento de medida cautelar (nueve meses y un día). Por el contrario, lo absuelve del delito de malos tratos habituales.

También lo obliga a indemnizar a la víctima con 140 euros por las lesiones y con 12.000 euros por el daño moral, y mantiene las medidas de protección sobre ella, que además extiende a su actual compañero sentimental.