Diario Sur

Moreno Peralta desgrana las claves para una ciudad creativa

Málaga acoge hasta mañana el IV Foro de Ciudades Creativas de España, donde expertos nacionales abordarán la creatividad, la innovación y la cultura en las ciudades, y se concederá la Copa España Creativa a alguno de los 21 proyectos seleccionados -galardón que en 2014 ganó el barrio del Soho de la capital malagueña-. En este encuentro, el encargado de ofrecer la conferencia inaugural fue el arquitecto malagueño Salvador Moreno Peralta, quien desgranó las claves que, a su juicio, deben marcar una ciudad creativa.

Moreno Peralta partió de la base de que lo que «verdaderamente» ha entrado en crisis es el modelo territorial y económico y que el mundo se encuentra en una mutación que «no resulta fácil de comprender», donde los efectos de la globalización tienen su reflejo en las ciudades y en el territorio más cercano. En este sentido, el arquitecto subrayó la existencia de una dualidad entre la ciudad de los flujos (el conocimiento universal que propicia Internet) y la ciudad física-real en la que se habita.

Ambos espacios conviven actualmente y por ello Moreno Peralta abogó, en su intervención, por transferir los conocimientos globales en recursos locales que beneficien a la comunidad a través de la creatividad. «Se trata de ir adaptando paulatinamente un sistema productivo basado en el consumo por otro basado en la creatividad y la innovación», destacó.

Así subrayó que los proyectos que concurren a esta Copa España -provenientes de ciudades como Madrid, San Sebastián, Logroño, Denia o Segovia, entre otras, ninguno malagueño- innovan en el sentido de inventar alternativas propias para la revitalización de las de las economías locales proporcionando «más autosuficiencia e igualdad, más cohesión social, más democracia participativa y protección ambiental que las que nos pueda ofrecer el reino de las multinacionales».

Salvador Moreno Peralta manifestó que el redescubrimiento de los valores de lo urbano está «en vivir la vida del pueblo en la ciudad». «En volver la mirada a la calle, al vecindario, a la calidad de los espacios públicos próximos, en los bares y lugares en los que, tras dejar el ordenador que minutos antes nos ha conectado con la ciudad planetaria y el conocimiento universal, trabajando en ella a distancia, descendemos a la ciudad del barrio para juntarnos físicamente con nuestros semejantes, celebrando con ellos todos los ritos propios de la comunidad, la charla, el debate, la participación en las alegrías e inquietudes», remarcó.