Diario Sur

¿Qué pasa en Smassa?

Consejo de administración de Smassa
Consejo de administración de Smassa / Archivo
  • La sociedad municipal de aparcamientos cuenta con dos directivos cuando sólo debería tener uno. El exedil repescado Raúl López entró el último, en octubre de 2015

El embrollo de la sociedad municipal Smassa saltaba a la palestra el pasado mes de julio, cuando tanto el sindicato Csif como el PSOE hacían constar que esta empresa municipal de aparcamientos, pero de capital mixto (privada, Empark, Unicaja 51%; y pública 49%) sólo puede contar con un puesto de alta dirección tras ajustarse los criterios con la Ley de Racionalización de la Administración Local, en la que el equipo de gobierno del PP la posicionó así en 2014.

Desde el año 2000, Smassa tiene en su plantilla un jefe de Servicio, que tiene un contrato de alta dirección, Emilio Zamarriego, cuestión que ya se dio a conocer en la anterior legislatura, y de la que se hizo eco esta sección cuando se abordaron los sueldos del antiguo gerente José Carlos Romero y de este jefe de Servicio. El exedil repescado Raúl López, que entró como gerente por decisión del alcalde Francisco de la Torre, contra viento y marea y con toda la oposición en contra, ya lo sabía cuando tomó posesión de su cargo en octubre 2015, máxime cuando días atrás había dejado de ser presidente del consejo de administración de esta sociedad municipal. Este periódico le ha preguntado por qué no lo hizo constar: «Lo cierto es que no caí en decirlo, yo claro que lo sabía pero no lo pensé, quizás fue fallo mío».

Irregularidad. López no la da a conocer

Así que la pregunta es: ¿Por qué López en todo este tiempo desde que entró como gerente no ha hecho ver que ya había otra persona ocupando un puesto de alta dirección en la empresa en la que sólo podía haber un contrato con estas características? ¿Por qué no ponía en conocimiento u ocultaba esta irregularidad? ¿Pensaba que él también podría verse perjudicado? Pues bien, un año después, tomadas las riendas como gerente por parte del exedil, saltaba por el sindicato Csif, que está al quite de todo lo que pasa en la empresa, este desajuste. El PSOE, queriendo hacer cumplir la legalidad, ha pedido ya en sendas mociones en pleno que se restableciese la misma, lo que se volvió a aprobar en la pasada sesión plenaria del jueves. Pero según los ediles consultados por este periódico, el consejo de administración, que se reunió en el mismo día, demostró que no sabía cómo retomar las riendas del asunto pese a la que la Secretaría General estimó en julio que podría regularizarse el contrato de este directivo pasándole a laboral con el acuerdo de ambas partes, algo que no se hizo; cambiando la catalogación de la empresa para que pueda contar con dos directivos; o in extremis despidiéndole. El portavoz del sindicato Csif en Smassa, Manuel Lima, subrayaba que todo el que entre en la empresa debiera hacerlo por concurso, el problema estriba en que Zamarriego no va a ‘entrar’ sino que ya lleva dentro 16 años en una sociedad en la que la mayoría de los empleados en su día no accedieron así. La portavoz de Málaga Ahora, Ysabel Torralbo, subrayaba a este periódico, que la irregularidad escondida durante dos años no es de recibo y añadía: «El gerente Raúl López tampoco ha entrado por concurso ni por proceso de selección, ha sido a dedo. Y en otras empresas municipales sí lo hemos hecho así (Emasa y Onda Azul). Es que no puede haber tantas varas de medir».

Segundo directivo. Demanda de conciliación

El pasado mes de octubre, el citado jefe de Servicio, Emilio Zamarriego, presentó una demanda de conciliación en la que quiere probar que, de facto, no tiene las potestades propias que se presuponen a la alta dirección, y que es un trabajador más acogido al convenio laboral. Y ahí sigue la cosa, estancada. Mientras tanto, la edil de Movilidad, Elvira Maeso, subraya que todo debió ocurrir por una falta de comunicación entre el Ayuntamiento y Smassa, y que en el consejo se dirimió que «se esperará a la demanda de conciliación, en la que el Ayuntamiento defenderá que Zamarriego es personal de alta dirección, o si no a los tribunales».

A este conflicto en la plantilla, habría que sumarle la polémica remodelación de Urbanismo, los catorce ‘falsos autónomos’ del Omau, así como casos parecidos de contrataciones dudosas de esta línea en Comercio y Medio Ambiente, donde incluso el área de Personal ha abierto una diligencia reservada a un jefe veterano; o la extraña remodelación de Urbanismo cuando en 2014 se hizo otra que todavía no se había regularizado, y que ha levantado muchas suspicacias en empleados de la Gerencia y en la oposición, máxime cuando van a cesar inclusive a un jefe que ganó su plaza en concurso. Cuando menos parece increíble.

Lo cierto es que el Ayuntamiento lleva un ‘annus horribilis’ por su falta de diligencia en materia laboral y sigue a la espera de que el TSJA ratifique (o no) la sentencia del juzgado de lo laboral por los ‘falsos autónomos’ del OMAU, lo que de ser así le costaría un desembolso de 342.000 euros. La cosa está que arde.