Hallan un corazón sobre una tumba en Parcemasa

Imagen de archivo del cementerio.
Imagen de archivo del cementerio. / SUR
  • Las primeras pesquisas apuntan a que sería de origen animal, aunque se está pendiente de las pruebas de ADN para descartar que sea humano

Macabro hallazgo en el Parque Cementerio de Málaga. Un grupo de personas que fue este domingo al camposanto a visitar la tumba de un familiar encontró un corazón sobre su lápida. Aunque todo apunta a que sería de origen animal, los trabajos forenses han quedado pendientes de las pruebas de ADN para descartar que sea humano.

Todo comenzó a primera hora de la tarde, cuando una familia acudió a la garita del vigilante de seguridad y le contó que habían encontrado «algo extraño» –al parecer, no sabían muy bien qué era– sobre la tumba de un pariente y, tras introducirlo en una bolsa de plástico, lo habían arrojado a la papelera más cercana.

El empleado de seguridad avisó al jefe de servicio de Parcemasa, quien decidió, ante lo extraño del hallazgo, alertar a la policía, que a su vez dio cuenta al juez de guardia. Una patrulla se desplazó al lugar acompañada de la funeraria judicial, que retiró los restos siguiendo el protocolo –y las precauciones– del levantamiento de un cadáver.

El juzgado, que ha abierto diligencias para investigar el caso, ha ordenado a la policía que indague en las circunstancias en las que se encontraron esos restos –los agentes los hallaron ya en la papelera– y a qué familia pertenece la lápida sobre la que habrían sido depositados.

Los investigadores pudieron comprobar ‘in situ’ que se trataba de un corazón, aunque el estado de descomposición en el que se encontraba impedía determinar a simple vista si era o no humano, según explicaron las distintas fuentes consultadas. La funeraria judicial trasladó los restos al Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga, donde ayer fue examinado por médicos forenses para intentar determinar su origen.

Las primeras pesquisas apuntan a que sería de origen animal, posiblemente de un cerdo, que es el que guarda más similitudes con el de una persona por su morfología. Para confirmar este extremo, se han remitido muestras al Instituto de Toxicología, con sede en Sevilla, donde se realizarán pruebas genéticas que al menos permitirían descartar que sea humano.

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