Diario Sur

La falta de plazas en Formación Profesional favorece un auge en los centros privados

Estudiantes del ciclo medio de técnico en Actividades Físico-Deportivas en el Medio Natural del colegio El Pinar de Alhaurín de la Torre.
Estudiantes del ciclo medio de técnico en Actividades Físico-Deportivas en el Medio Natural del colegio El Pinar de Alhaurín de la Torre. / Sur
  • Miles de alumnos se han quedado sin poder acceder a un instituto público y otros pagan 3.000 y 4.000 euros por curso a las academias

Macarena Sánchez ha podido encontrar plaza en el IES Antonio Gala de Alhaurín en la tercera adjudicación en los estudios que marcó como sexta opción. No tendrá que pagar nada por sus estudios de ciclo medio de Administración y Finanzas. Sin embargo, su amiga Esther no ha tenido tanta suerte, ha quedado excluida en estas últimas adjudicaciones de plazas y se ha ido a un centro privado a estudiar el grado superior de Educación Infantil. Pero, a diferencia de Macarena, a Esther completar los dos años del ciclo le supondrá un desembolso superior a los 6.000 euros. A Lidia Vargas le quedaron asignaturas para septiembre y la nota de Bachillerato no le daba para estudiar en la UMA lo que le gusta, Educación Infantil. Por eso solicitó el ciclo de FP Jardín de Infancia, pero quedó en el numero 72 de la lista de espera. Este curso estudiará inglés, y lo volverá a intentar el próximo.

La falta de plazas públicas, que se ha agudizado en estos últimos años, ha provocado un auge de los centros de formación privados, que han visto en la FP un mercado potencial de negocio, ofertando parte de las plazas que la educación pública no puede facilitar. Pero claro, con un coste económico para el alumno y sus familias.

Aunque la Consejería de Educación no facilita datos oficiales, los sindicatos calculan que entre 30.000 y 40.000 alumnos en toda Andalucía no podrán estudiar FP. Esto es fruto de la conjunción de dos factores: con la crisis económica muchos jóvenes se dieron cuenta de la necesidad de tener una formación adecuada para acceder al mercado de trabajo. Pero al mismo tiempo la crisis ha provocado los recortes en educación y la consiguiente paralización en las inversiones.

Explorar este nuevo potencial mercado es una de las líneas de negocio del colegio El Pinar de Alhaurín de la Torre, un centro privado conocido como colegio de Infantil, Primaria y Secundaria pero que desde el curso pasado también imparte ciclos formativos, en concreto tres de grado medio (técnico en Actividades Físicas del Medio Natural, Emergencias Sanitarias, Gestión Administrativa y Actividades Comerciales y el grado superior en Educación Infantil). En menos de un año «hemos consolidado estos ciclos con un número aceptable de alumnos» y para el próximo curso se va a solicitar autorización para impartir nuevos ciclos y también para poner en marcha la FP a distancia. «Vamos a hacer una apuesta importante en estas enseñanzas porque hay un hueco que queremos aprovechar», señala Francisco Javier López, coordinador de FP.

El centro Sagrada Familia ICET es concertado y cuenta con 350 alumnos que se reparten entre seis ciclos de grado medio y dos de superior. El jefe de estudios, Julio Rodríguez, confirma que «en los últimos cuatro o cinco años se ha registrado un importante incremento de la demanda». Algunos ciclos «están muy desbordados», reconoce, y reclama más recursos para la FP.

Nuevos ciclos

Con muchos más años de experiencia, CESUR cuenta con tres centros de formación y 1.315 alumnos, «y subiendo», señala el director general de FP de grupo Coremsa, Carlos Martín. Imparten enseñanzas en 25 ciclos de grado medio y superior, algunos «completos y con lista de espera». Los de la rama sanitaria son los más demandados, así como ciclos de nueva creación, como la animación 3D o disc-jockey, «que han tenido muy buena aceptación». El precio medio, como en otros centros, ronda los 3.000 euros, dependiendo del grado. A pesar de la crisis «hemos abiertos más centros y ofertamos más ciclos; hemos tenido suerte apostando por la FP», sostiene Carlos Martín.

Este curso también se ha modificado el sistema de acceso, de manera que han tenido preferencia los que pasan de ESO a ciclo Medio y de Bachillerato al Superior, con el objetivo de dar prioridad a la continuación de los estudios a los que ya están en el sistema. Esto ha provocado que personas que en su día dejaron los estudio y que se han presentado a la prueba de acceso se hayan quedado sin plaza a pesar de obtener notas muy altas.