Diario Sur

Caños que manan historia

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Francisco Zambrana muestra el resultado de la restauración del cuerpo superior de la fuente. / Ñito Salas

  • El Ayuntamiento restaura la fuente de Génova tras la agresión del pasado verano

  • El monumento, que vuelve a recobrar su esplendor, encierra numerosas curiosidades que han aflorado durante su reparación y limpieza

Uno de los monumentos de más valor de la ciudad vuelve a recobrar su esplendor a raíz de un acto vandálico que ha deparado en una restauración total de la pieza. Se trata de la conocida como fuente de Génova, que preside la plaza de la Constitución desde su reforma, junto con la calle Larios, hace ya 13 años. El pasado verano, uno de los platos de la fuente fue apedreado por unos gamberros, y el Área de Cultura del Ayuntamiento contrató los servicios de la empresa Quibla Restaura para la reparación de los daños, una labor que finalmente ha derivado en un completo proceso de limpieza y consolidación de esta valiosa pieza renacentista que esconde numerosas curiosidades y elementos que pasan desapercibidos para los viandantes.

El ‘enfermo’ es conocido para Quibla Restaura, que en 2002 ya se encargó de llevar a cabo los trabajos de desmontaje de la fuente en su anterior emplazamiento, en el paseo del Parque, y su restauración para colocarla en su primitiva ubicación, la hoy plaza de la Constitución, en la que estuvo desde el año 1551. Su origen no está totalmente claro. La ‘Guía Histórico-Artística de Málaga’ de la catedrática y académica Rosario Camacho la reconoce como una obra renacentista «que la tradición considera genovesa, llegada a Málaga en circunstancias no claras, aunque se sabe documentalmente que el Ayuntamiento pagó por ella más de mil ducados». La leyenda dice que el galeón en el que fue transportada desde Génova fue asaltado por unos piratas turcos capitaneados por Barbarroja, y que luego fue recuperada y depositada en el puerto durante varios años por orden del emperador Carlos V. De ahí que también sea conocida como la fuente de Carlos V. El escudo imperial figura en dos de sus cuerpos.

Francisco Zambrana, uno de los restauradores que han participado en la reparación de la fuente, explicó que el presupuesto inicial de los trabajos, seis mil euros, ha tenido que ampliarse en 1.900 euros más para no dejar a medias una limpieza que en realidad ha supuesto casi una nueva restauración de todo el conjunto, como sucedió hace 14 años. Los principales daños que presentaba el monumento, que en los próximos días volverá a lucir como nuevo una vez que se retire el andamio, son la citada rotura de uno de sus platos pero también la acumulación de cales y las manchas de barro mezclado con una especie de algas. «Eso había creado una costra sobre el mármol que hemos retirado con soluciones jabonosas, chorros de agua a presión, un sistema gelificado y fresas como las que usan los dentistas», apuntó Zambrana, quien ha recomendado al Ayuntamiento que se haga un mantenimiento cada seis meses o un año para evitar la acumulación de suciedad por el efecto del agua.

Renacimiento

No obstante hay manchas que no pueden desaparecer ya. Son las provocadas por el óxido de pernos internos que han calado en el mármol y también las que dejan las monedas que lanzan algunas personas a los platos de la fuente. «La gente no lo sabe, pero las monedas acumuladas en los platos han dejado unos cercos de óxido que ya no se pueden quitar», desveló este restaurador, quien echó en falta una mayor concienciación ciudadana para respetar este monumento por su valor artístico e histórico. «Es prácticamente lo único renacentista que tenemos en Málaga y deberíamos tenerle más respeto», apuntó. En ese sentido, propuso la colocación de alguna placa o panel junto a la fuente en la que se describa su origen y su composición artística.

Esa composición está cargada de curiosidades. Por ejemplo, la diferente época de sus cuerpos. El central, dominado por las figuras de las deidades Neptuno, Portuno y Salacia, fue realizado por José Micael y Alfaro en el año 1635. Se trata del mismo escultor que talló la imagen del Santo Cristo de la Salud, patrono de Málaga, que se venera en la cercana iglesia de la calle Compañía. «Es posible que este cuerpo central se perdiera en la travesía desde Génova», indicó Francisco Zambrana. Entre estas figuras existen tres cartelas: una está vacía y las otras dos contienen el escudo de Málaga y el imperial, los mismos que se repiten en la base del plato superior de la fuente, que sí data del origen de la pieza, por lo que los restauradores consideran que fue esculpida especialmente para la ciudad por encargo del emperador Carlos V.

El número 3

El número 3 está muy presente en la pieza. Tres son las sirenas con colas bífidas del tambor inferior, tres las gracias o ninfas del siguiente cuerpo, tres las figuras del cuerpo que esculpió José Micael y Alfaro, y tres los niños o infantes del último cuerpo, de los que dos están cogidos de la mano y sostienen coronas de flores y un tercero está subiéndose la camisa. El pelo de sus cabezas, muy deteriorado por el paso de los siglos, presenta una labor de trépano, con el mármol perforado para formar los rizos o mechones de pelo de sus cabezas.

El plato más elevado, que sufrió la acción de los gamberros, ha sido reconstruido pegando los fragmentos con resinas y espigas de fibra de vidrio. El final del proceso ha consistido en sellar fisuras con morteros, la reintegración cromática y la aplicación de un tratamiento para repeler el agua, que protege el mármol. Además, se han reformado los caños de bronce para que los chorros salgan más directos y se ha reparado todo el estanque, que en su origen solo tuvo ocho lados y ahora es de 12. Esta ampliación fue por el traslado de la fuente a la Alameda Principal, donde estuvo desde 1805 hasta que en los años veinte del pasado siglo pasó al Parque. Ocho de los 12 paños actuales son los originales, a los que les dieron la vuelta para aprovechar la piedra.

Más vigilancia

Casi dos meses ha durado esta labor de restauración, de la que se siente especialmente satisfecha la concejala de Cultura, Gemma delCorral. «El resultado va a ser fantástico», subrayó, al tiempo que condenó la agresión que sufrió la fuente este verano. «Esperemos que no se vuelva a repetir. Esto es un patrimonio de todos y tenemos que valorarlo y protegerlo», expuso la concejala, quien añadió que, a raíz de este episodio, se van a reforzar especialmente las medidas de seguridad para evitar que la fuente de Génova vuelva a ser atacada.