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Baltasar Navarro: «Trabajar es lo más bonito que tiene el hombre»

Baltasar Navarro, en la enorme tienda del polígono de San Luis.
Baltasar Navarro, en la enorme tienda del polígono de San Luis. / Álvaro Cabrera
  • El fundador de Navarro Hermanos tiene una vitalidad desbordante y «la misma ilusión que el primer día»

La energía y la entrega con la que Baltasar Navarro afronta cada jornada de trabajo a sus 81 años queda más que reflejada en un detalle: el fundador de Navarro Hermanos, empresa líder del mundo de la automoción en Málaga, acaba de someterse a una operación de cataratas y no han pasado ni 24 horas cuando reaparece en su empresa para poner en orden en unos papeles. «Trabajar es lo más bonito que tiene el hombre», subraya en su despacho y acompañado por sus tres hijas (Manoli, María José y Loli), que garantizan el relevo generacional en la compañía y que ya están acostumbradas a esa vitalidad desbordante del patriarca. «Acaba de venir de una feria de Alemania y ya está preparando la siguiente en Italia», admite una de ellas a modo de ejemplo.

El trabajo «incansable» ha sido la marca de la casa de este empresario hecho a sí mismo y nacido en Cuevas de Almanzora (Almería) hace más de ocho décadas: «Con 13 años ayudaba ya a mis padres en la tienda, un pequeño comercio de pueblo pero que tenía todo, como El Corte Inglés: pan, embutido, harina, vino... hasta bicicletas», recuerda Baltasar Navarro, quien pronto entendió que en el negocio de las dos ruedas estaba el futuro. De su pueblo saltó a Vera para vender recambios de motos y bicis, y de ahí a Málaga en el año 1963, donde vio futuro y buena calidad de vida.

Aquella primera aventura en el local de Calle Carretería y ya de la mano de su hermano Antonio –con el que comparte techo familiar y empresa– comenzó asumiendo el traspaso del local y a sus tres trabajadores y se ha convertido en una gran empresa que da empleo a 220 personas y se ha expandido por Jerez, Algeciras, Sevilla y Granada.

Para Baltasar Navarro, el éxito empresarial sólo puede estar detrás de una entrega total y de una combinación equilibrada entre la inteligencia, el instinto y el olfato: «Yo siempre digo que tengo tres hijas, y un cuarto (la empresa) al que hay que estar constantemente cuidando porque si no no crece». No es para menos en un hombre al que sus padres «educaron trabajando» y que mantiene «la misma ilusión que el primer día» cuando se dirige a su oficina, ubicada en la imponente central de Navarro Hermanos en el polígono de San Luis.

«Feliz» con una vida familiar que reparte entre su mujer, su hermano, sus hijas y sus nietos, la empresa es una más en esa lista de prioridades. «Quiero que su posición se mantenga», admite Baltasar, quien deja un último secreto sobre ese imprescindible equilibrio entre todos los frentes: «Jamás he llevado una noticia mala a mi casa por la noche. Son problemas que no se pueden resolver y mañana será otro día».