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Ángel Rodríguez Cabezas: «Nunca me he planteado aflojar, salvo en vacaciones»

El doctor Rodríguez Cabezas, en su consulta de Muelle Heredia.
El doctor Rodríguez Cabezas, en su consulta de Muelle Heredia. / Salvador Salas
  • El médico, escritor y editor permanece fiel a su consulta y a la bata blanca desde el año 1957

Seguramente sus hijos, los humoristas gráficos Idígoras y Pachi, no tendrían viñeta suficiente para condensar todas y cada una de las facetas que adornan a su padre, el doctor Ángel Rodríguez Cabezas, fiel a su consulta y a la bata blanca desde el año 1957. El especialista bromea cuando recuerda esas veces en las que su auditorio «habrá pensado que tengo al menos cien años» ya que fue alumno de don Gregorio Marañón. Porque el doctor Rodríguez Cabezas es un médico de los de toda la vida pero con un empuje y una ilusión comparables a los que empiezan. Escritor y editor además de médico, nunca se ha planteado aflojar. «Salvo en vacaciones», dice.

Nacido «en la ciudad más bonita del mundo» –Toledo, aclara, para que no queden dudas–, el doctor Rodríguez Cabezas tiene en su currículum tres especialidades (medicina interna, medicina preventiva y salud pública y medicina familiar y comunitaria) y cuatro oposiciones. Con una de ellas, la de médico titular, llegó en 1963 al Rincón de la Victoria, en una época en la que el último sanitario de la capital estaba en El Palo y el primero de la costa oriental en Torre del Mar. «Todo lo demás entre esos dos puntos del mapa era para mí», recuerda el doctor Rodríguez Cabezas, quien en aquellos años «ni siquiera me quitaba los zapatos cuando llegaba a casa porque sabía que inmediatamente me iban a llamar».

Después de aquello llegó otro salto: cuando ganó la plaza de Médico de Sanidad Nacional y asumió el cargo de subjefe y director de sanidad exterior en el puerto y el aeropuerto de Málaga. Tampoco fueron años fáciles, con tres epidemias de cólera y una de rabia en la provincia que lo pusieron a prueba y que le convirtieron, por unos días, en carne de prensa de la época: «Salí en todos los periódicos y en todos me ponían verde», bromea cuando recuerda cómo no eran bien vistas sus cuarentenas en los barcos donde se registraban el mayor número de casos.

La facultad de Medicina y el Hospital Carlos Haya también han sido escenario del buen hacer del doctor Rodríguez Cabezas. En la primera asumió hasta 1983 la enseñanza de las asignaturas de Microbiología y de Medicina Preventiva, y en el Hospital Regional fundó en el año 1975 el servicio de Medicina Preventiva, que dirigió durante varios años. Ni siquiera en esos momentos dejó su consulta privada de médico de familia, donde sigue al pie del cañón porque por ahora no quiere ni oír hablar de retirada. «¿Que cuál es el secreto? El trabajo. No hay más», admite el doctor Rodríguez Cabezas, a quien como buen escritor aún le quedan por rubricar (muchas) más páginas de su autobiografía.