Diario Sur

El futuro de los terrenos de Repsol entra en un bucle político

Las concejalas de Málaga Ahora, con sus camisetas-protesta contra la postura del alcalde.
Las concejalas de Málaga Ahora, con sus camisetas-protesta contra la postura del alcalde. / ÁLVARO CABRERA
  • El PP mantiene su defensa de las torres y su 'no' a la consulta; la oposición insiste en el bosque urbano y C's se pone de perfil y se abstiene

Existen discusiones fijas desde hace años en el orden del día de las sesiones de pleno. Proyectos que parecen entrar en un bucle político y a los que ayer se incorporó el de los terrenos de Repsol, cuyo futuro queda en el aire tras una discusión que aportó pocas novedades salvo el enrocamiento del equipo de gobierno -de una parte- y de los grupos de la oposición de izquierdas -de otra- en sus posturas.

El origen del enésimo enfrentamiento a cuenta de lo que debe hacerse (o no) en este enorme espacio tuvo lugar hace unos días, cuando el equipo de gobierno decidió suspender la mesa de trabajo en la que los grupos abordaban la posibilidad de sacar adelante una consulta popular sobre el futuro del proyecto, que en esencia se debate entre un gran parque urbano (que defienden PSOE, Málaga Ahora y Málaga para la Gente) o una solución urbanística con zona verde pero también con equipamiento, oficinas y viviendas (la opción de los populares). Se aferraban estos últimos para enterrar la consulta a dos informes del área económica y la Gerencia de Urbanismo que ponen el acento en el perjuicio económico que supondría para la ciudad renunciar a la urbanización de los terrenos, mientras que los grupos de izquierdas ponían sobre la mesa otros dos dictámenes de la Secretaría General y del interventor que no veían impedimento en preguntar a los malagueños qué quieren en la zona.

El PP había votado sí

A este abismo que se abre entre ambas posiciones se une el hecho de que el propio equipo de gobierno había votado 'sí' a la consulta popular en dos mociones anteriores, aunque antes de conocer al detalle los dos informes que ahora ponen sobre la mesa para acabar con esta posibilidad. Por eso los ánimos estaban más que encendidos en el pleno de ayer, con PSOE, Málaga Ahora y Málaga para la Gente presentando una moción conjunta para denunciar el «engaño» del alcalde, en palabras de los portavoces María del Carmen Moreno (PSOE) y Eduardo Zorrilla (Málaga para la Gente) y con una generosa representación en pleno de la plataforma vecinal que defiende que todo el terreno sea para un bosque urbano.

En el punto intermedio entre ambas posturas estaba hasta ayer Ciudadanos, cuyo voto volvía a ser clave pero que a última hora se puso de perfil y decidió abstenerse en la votación «en señal de protesta de que no se haga nada por ninguna de las dos partes». El edil Alejandro Carballo afeaba a la oposición «el querer sacar adelante una consulta a toda costa como una salida a la incapacidad de los grupos de ponernos de acuerdo», y al equipo de gobierno también dejaba el partido naranja un mensaje: «Son el único partido que ni consulta, ni negocia ni negocia ni hace nada intermedio». «Se enroca en torres, y es lo mío o nada», lamentó Carballo.

En este estado de cosas, y con el PP en minoría tras la decisión de C's de abstenerse, el pleno logró sacar adelante la convocatoria de una nueva mesa de trabajo para impulsar la consulta ciudadana en estos terrenos. También se aprobaba censurar la postura del alcalde, Francisco de la Torre, por haber votado 'sí' a la encuesta popular en dos mociones anteriores y ahora enterrar esta posibilidad amparándose en unos informes que la oposición no reconoce. Sin embargo, este triunfo de los grupos de izquierda queda sólo de cara a la galería, ya que la decisión sobre la convocatoria de la consulta corresponde al equipo de gobierno y el propio regidor dejaba ayer claro que por ahí no van a pasar. O dicho de otro modo, que el limbo político está garantizado hasta que no se llegue a un acuerdo que por ahora parece lejano. «Hay que pensar en la oportunidad que esto (las torres) representa para la ciudad», insistió De la Torre poco antes del turno de palabra de su concejal de Urbanismo, Francisco Pomares, quien subrayaba que «la consulta es inviable jurídica y económicamente, por eso no se puede seguir con la mesa» y se refería además a los 65.000 parados de la capital que podrían tener una salida a su situación en esta gran «zona de oportunidades».

Informes «a medida»

La intervención del concejal popular indignó a la bancada de enfrente, que se unió en bloque no sólo para insinuar que el equipo de gobierno ha encargado informes «a medida», sino para denunciar que la paralización viene de la parte de los populares, «y no de la nuestra». Así lo destacó la portavoz socialista, quien recordó además que ellos «siempre» han llevado en su programa electoral el proyecto de un bosque urbano en Repsol y que el cambio de postura ha venido de manos del PP, «más interesado ahora en hacer un urbanismo del pelotazo». Esta última denuncia la realizaba el portavoz de Málaga para la Gente, Eduardo Zorrilla, que no se anduvo con rodeos para calificar la postura del alcalde de «profundamente antidemocrática». En la misma línea se enmarcó el discurso de la portavoz de Málaga para la Gente, Ysabel Torralbo, quien defendió que en esta ciudad «hace falta escuchar a la gente que piensa en el futuro». Es decir, a los que defienden el bosque que ellos proponen. «Estamos perdiendo la oportunidad de salvar el mundo», zanjó Torralbo en una referencia a la necesidad de contar con un «gran pulmón verde» en dos de los distritos más poblados de la capital. De nada sirvió que la portavoz de Málaga Ahora y sus dos compañeras llevaran puestas unas camisetas con el mensaje «Paco de la Torre no cumple» y un perfil del alcalde con la nariz de Pinocho, porque el regidor no aflojó. «No me quitaré esta camiseta hasta que no cumpla», le advertía Torralbo. «En España hay libertad para vestir como cada uno quiera», respondía lacónico el alcalde.

Y si los terrenos de Repsol han entrado en el farragoso capítulo del bucle político, aquí hace tiempo que lo hizo el debate sobre el futuro de los cines Astoria y Victoria, de nuevo en el orden del día con mociones de Ciudadanos, PSOE y Málaga para la Gente. En esta ocasión volvía a debatirse la posibilidad de echar abajo el edificio, un extremo que el edil de Urbanismo defendió pero que «no es posible porque la Junta no lo autoriza si no media un proyecto para construir». Aún así, los grupos volvieron a votar por mayoría, con 18 votos a favor y 15 en contra, el derribo del antiguo cine -y ya van tres acuerdos en este sentido-, y además acordaron la redacción conjunta del pliego de condiciones para el futuro uso de la zona. También hubo tiempo para la crítica, sobre todo al concurso de ideas que el equipo de gobierno ha puesto en marcha: un «pseudoconcurso» en palabras de Zorrilla y una «convocatoria para superhéroes» a juicio de Torralbo, que se refería así a la exigencia de que en la propuesta de los arquitectos que participen no sólo se defina el uso del espacio, sino también su viabilidad económica.