Diario Sur

Una noche de miedo... y de destrozo

Una de las marquesinas de autobús que amanecieron destrozadas en Cerrado de Calderón.
Una de las marquesinas de autobús que amanecieron destrozadas en Cerrado de Calderón. / M. E. M.
  • Marquesinas rotas, papeleras arrancadas y quema de un parque infantil en una noche de auténtico «terror»

La noche de Halloween dejó un rastro de miedo no solo para los que disfrutaron de esa fiesta importada que cada vez tiene más adeptos sino para los que se encontraron a la mañana siguiente con mobiliario urbano destrozado, marquesinas de paradas de autobuses rotas, papeleras arrancadas, basuras esparcidas por doquier y un parque infantil quemado en Churrianas. Los destrozos producidos esa noche en algunas zonas de la ciudad como el Cerrado de Calderón, y especialmente en la calle Olmos, fueron elocuentes, según denuncian varios vecinos de la zona. «Han amanecido destrozadas todas las marquesinas de autobús, y las papeleras están arrancadas y rotas», dice Raúl García. «Anoche se concentraron muchas personas en los alrededores de la zona alta del Cerrado de Calderón, seguramente la mayoría solo con la intención de pasarlo bien, pero es evidente que algunos otros disfrutaron de otra manera, comportándose como verdaderos delincuentes».

Y no hay más que ver las fotografías, en las que se aprecian destrozadas las marquesinas de las paradas del autobús, y las papeleras arrancadas de cuajo con su contenido tirado en la calle. «Noche de gamberros vivientes en Cerrado de Calderón», comenta otra vecina de la zona, María Eugenia, quien no daba crédito al contemplar el panorama desolador dejado después de la noche de «terror» al divisar papeleras reventadas, marquesinas de autobús con los cristales hechos añicos y los coches y las aceras con impactos de huevos. Aunque eso no era lo peor, porque según comenta esta ciudadana, los huevos lo lanzaban también a los coches que circulaban, algo que ya no solo es una gamberrada, pues realmente ponía en peligro la seguridad via, pues se pueden imaginar la situación de alguien que va tranquilamente circulando por la noche en su coche y siente el impacto violento de un objeto en el parabrisas de su vehículo.

«Vandalismo disfrazado de Halloween... en Churriana quemaron el parque infantil de la plaza Niña de los Peines», era otro comentario que circulaba ayer por la redes. No hace falta una noche de Hallowenn para ver daños en el mobiliario urbano de esta ciudad. Pero si encima hay quien se dedica a esto bajo la cobertura de una celebración ya es para pensárselo. No es necesario importar una fiesta para dar rienda suelta al peor de los instintos. Para hacer el cafre nos sobramos y nos bastamos con otras celebraciones 'made in España'. Es triste comprobar cómo que algunos -no se puede incluir a la gran cantidad de personas que disfrutaron de forma civilizada de la fiesta- no sepan pasarlo bien y tengan que arremeter contra el mobiliario urbano para disfrutar. Esos daños los paga el ciudadano, y entre estos entran también esas criaturas 'diabólicas' que tienen ese mal comportamiento. O más bien sus padres, porque ellos no dan más de sí.