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El acusado del crimen del pequeño Alejandro dice que el niño se cayó a la balsa y se ahogó

El acusado, Antonio Fernández, en una imagen de archivo.
El acusado, Antonio Fernández, en una imagen de archivo. / Ñito Salas
  • La acusación mantiene en el juicio que el presunto autor del asesinato del niño de 3 años en los Montes de Málaga, "sabedor de que el menor no sabía nadar, lo arrojó sin miramientos al interior de la balsa, dejando que se ahogara sin ofrecerle el menor auxilio"

  • La defensa considera que los hechos son constitutivos de un delito de homicidio imprudente con un delito de omisión del deber de socorro y pide que sólo sea condenado a dos años y medio

El presunto autor del asesinato de Alejandro Rodríguez, el hijo de 3 años de su pareja, al que supuestamente dejó morir ahogado en una balsa de los Montes de Málaga, ha alegado en su escrito de defensa que huyó de la zona y no socorrió al menor "impulsado por un miedo insuperable".

Disconforme con las peticiones de las acusaciones, la defensa considera que los hechos son constitutivos de un delito de homicidio imprudente con un delito de omisión del deber de socorro, ya que "no existe un plan previo o propósito criminal", según el escrito, al que ha tenido acceso Efe.

El abogado defensor mantiene que además concurren dos circunstancias atenuantes, ya que el acusado padece un déficit de inteligencia en grado leve o ligero de un 35 por ciento y que no socorrió al menor y huyó de la zona "impulsado por un miedo insuperable".

Por ello, ha pedido que su cliente solo sea condenado a dos años y seis meses de prisión y que indemnice a cada progenitor con 100.000 euros frente a los 20 años que pide el fiscal.

El crimen presuntamente fue cometido el 9 de febrero de 2015 después de recoger al menor del colegio, como hacía en ocasiones, y en lugar de regresar al domicilio de la madre, se desplazó al mirador de los Montes de Málaga, un paraje "recóndito y muy raramente transitado", donde hay una balsa de recogida de agua contra incendios.

Después de aparcar el coche y caminar por una zona de gran desnivel, ambos llegaron a la balsa y una vez dentro, el acusado, "sabedor de que el menor no sabía nadar, lo arrojó sin miramientos al interior de la balsa, dejando que se ahogara sin ofrecerle el menor auxilio", según las acusaciones.

Después, el acusado se dirigió con su vehículo al centro comercial Rincón de la Victoria, donde pensó decir que se había perdido el niño y cambió hasta tres veces la versión de lo ocurrido, afirmando que el niño se había perdido en el paseo marítimo de La Cala del Moral, en la playa de esta localidad y en los acantilados allí existentes.

Ello provocó una búsqueda en esos lugares hasta que, ante la presión a la que se veía sometido, dirigió a los agentes hasta el lugar donde se encontraba el cuerpo del menor.

La defensa dice que el niño se cayó

En el escrito que ha presentado la defensa ante el juzgado, el letrado mantiene que su cliente no tiró al niño, sino que éste cayó cuando ambos caminaban por el borde de la balsa y que cuando se percató de la caída se bloqueó y corrió hacia el mirador, debido a que no sabe nadar y además padece un déficit de inteligencia.

Además mantiene que intentó llamar a su madre pero que no pudo por falta de cobertura y que debido a ello decidió irse de la zona y se dirigió al centro comercial Rincón de la Victoria "fingiendo la pérdida de menor" en el establecimiento.

Las acusaciones mantienen que la relación entre el acusado y la madre del menor era complicada, con frecuentes discusiones y que alguna terminó en separación temporal y que éste "resolvió deshacerse del menor, bien por celos, bien por entender que era un estorbo en su relación con la madre", extremo que también niega la defensa.

La defensa mantiene que la relación con la víctima era "muy estrecha y buena" y que "nunca" fue un estorbo, "todo lo contrario" ya que se preocupaba por su estado de salud, bienestar, educación y diversión.