Diario Sur

Todas la religiones se dan la mano por la paz en Málaga

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Hinduistas, budistas, judíos, musulmanes y cristianos se han dado cita. / FRANCIS SILVA

  • Hinduistas, budistas, judíos, musulmanes y cristianos participan en un acto interreligioso promovido por el obispo de la diócesis, Jesús Catalá

Frente a aquellos que invocan el nombre de Dios para justificar sus guerras y actos violentos, los representantes de todas las religiones que conviven en Málaga acudieron ayer a la llamada de obispo de la diócesis, Jesús Catalá, para darse la mano por la paz y crear una cultura de la no violencia, la tolerancia, el respeto, el amor y la fraternidad. Valores que proclamaron a través de rezos y meditaciones basados en sus textos sagrados los representantes del hinduismo, el budismo, el judaísmo, el islam y el cristianismo –donde hubo asistentes de sus distintas iglesias:católicos, luteranos, ortodoxos, evangélicos, anglicanos del Patriacardo Ecuménico de Constantinopla y presbiterianos–.

El claustro de Ars Málaga en el Palacio Episcopal se llenó para acoger la primera ‘Oración por la paz, en el Espíritu de Asís’. Un recuerdo a aquel 27 de octubre de 1986 cuando, en dicha localidad italiana, el papa Juan Pablo II reunió a representantes de las diferentes religiones y de las iglesias cristianas para orar por la paz. En el trigésimo aniversario de aquel encuentro y como fruto del diálogo interreligioso que mantienen las distintas confesiones que conviven en la provincia, Málaga enarboló este lunes la bandera de la paz.

Un acto ecuménico que contó con la actuación, de la Escolanía de San Estanislao de Kotska, que con sus cantos acompañó el rezo de las oraciones y meditaciones. Además, se leyó el Decálogo por la Paz proclamado en Asís en 2002 y donde las religiones mostraron su firme convicción «de que la violencia y el terrorismo se oponen al verdadero espíritu religioso y, condenando cualquier retorno a la violencia y a la guerra en nombre de Dios o de la religión». Cada uno de los diez puntos fue leído por un representante de las distintas comunidades y, a renglón seguido, encendieron una vela.

Voces en distintas lenguas

La voz del imán recitando el Corán en árabe, la del rabino leyendo la Torá en hebreo, el sacerdote hinduista declamando un mantra en sánscrito, la meditación budista y los textos evangélicos en boca de los sacerdotes cristianos sonaron a pocos metros de la Catedral.

Por la comunidad hindú, intervino Prakash Ratan Mirchandani; por la budista lo hizo Lina M. Combita; la comunidad judía estuvo representada por los rabinos Yehuda Benguigui, de Málaga y Marbella, y Raphael Cohen, de Torremolinos; por el islam estuvieron el imán de la mezquita de Málaga, Cheij Omar El Farouk y un representante del imán de Fuengirola Mohamed Kamal; mientras que por los cristianos intervinieron monseñor Catalá; el padre Taras Petruniac, del patriarcado ecuménico de Constaninopla; el pastor José Manuel Mochón, de la iglesia evangélica española; el pastor Dennis Campbell, de la iglesia presbiteriana de Escocia; la pastora Iben Snell, de la iglesia luterana danesa; y el padre Russell y el padre Scheller, de católicos del centro Lux Mundi.

Monseñor Catalá fue el último en tomar la palabra para agradecer la asistencia de los representantes de las distintas confesiones y destacar que este encuentro es «un gesto de fraternidad, una oración porque la paz es un don que hay que pedir y un testimonio a favor de la paz porque todos estamos llamados al testimonio». Haciendo suyas las palabras del papa Francisco, el obispo malagueño destacó: «En nombre de Dios no se puede hacer la guerra ni promover la violencia».

El gesto de la paz, realizado en cada confesión según sus costumbres, el sonido del canto del Himno de la Alegría y la entrega a los presentes de ramas de olivo –símbolo mundial de la paz– pusieron el punto y final a este emotivo encuentro ecuménico.