Diario Sur

Terrorífica noche de Halloween en Málaga

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Disfraces sencillos y otros muy originales / F. GONZÁLEZ | P. J. QUERO

  • La fiesta de Halloween reúne a cientos de personas en las calles del centro, Muelle Uno, el Soho o Churriana en una noche muy agradable

Un termómetro marcaba 20 grados cerca de las 9 de la noche y las terrazas de los restaurantes del centro estaban llenas. En una noche de este otoño excepcional en cuanto a la meteorología, cientos de personas, en su mayoría jóvenes pero también grupos familiares, salieron a la calle a hacer suya una tradición importada del mundo anglosajón. La víspera del Día de Todos los Santos brujas y diablillos recorrieron las calles para asustar en esta especie de carnaval adelantado. Disfraces sencillos, otros originales, maquillajes trabajados o simples líneas de lápiz de ojos en la cara; niños, jóvenes y mayores disfrutando de un hábito tan básico en los seres humanos como es tratar de asustar al prójimo. No hay límites a la imaginación y es una noche en la que todo vale. Una sencilla bolsa de papel en la cabeza puede impresionar tanto como el más caro de los disfraces.

Pero no se trata solo de asustar. Los niños pudieron disfrutar en el Soho de una fiesta infantil. En la calle Tomás Heredia chicas del grupo Nebro pintaban a niños y niñas. Talahuasi celebraciones organizó la animación, que incluía globos que los niños decoraban con pegatinas o una competición para encestar pelotas que tenía como recompensa una bolsa de chucherías. Sobre el escenario se escenificaba la historia del espantapájaros y su amigo el gorrión. También destinado a un público infantil y familiar, Muelle Uno volvió a acoger una fiesta con pasarela de disfraces, ‘photocall’, pista de baile y sesión de cuentos al revés.

Como sucedió en Muelle Uno, en la calle Larios se mezclaban los personajes disfrazados con personas que terminaban de realizar sus compras o bien paseaban o cenaban en las terrazas en una noche muy agradable. Conforme avanzaba la noche las calles se animaban. Llegaba más y más gente disfrazada, muchos bajaban de los autobuses urbanos y algunos llegaban a la misma calle Larios en un coche descapotable. La noche invitaba a ello. Bajo las luces de Navidad a medio montar, desfilaban diablos y esqueletos, brujas y enfermeras.

Las personas que acudieron al Cementerio Inglés pudieron conocer este monumento en una noche muy especial con una gymkana familiar por el camposanto. También el jardín botánico-histórico La Concepción organizó un visita nocturna teatralizada. Y la Noche del Terror sitúa a Churriana en este mapa del miedo, con mucho público por sus calles que pudo disfrutar de pasajes y escenas terroríficas muy trabajadas.

Los ‘hollywins’, la invitación de algún obispo católico para que los niños y niñas se vistieran de santas, tuvo escaso eco. Si acaso un grupo de jóvenes que iban con alas y unas coronas sobre la cabeza. Pero ni el color de la ropa, negro, ni sus vestidos, minifaldas cortas, muy cortas, les hacían pasar por santas o vírgenes.