Diario Sur

«Llegué a apostar 500.000 euros del banco donde trabajaba. Lo perdí todo»

Todo comenzó con un golpe de suerte
Todo comenzó con un golpe de suerte / SUR
  • Un adicto a las apuestas deportivas y los juegos de azar se denuncia a sí mismo tras acumular deudas cercanas al millón de euros

Todo comenzó con un golpe de suerte. Un hombre malagueño de 35 años, empleado de un banco, apostó 20 euros a un resultado disparatado de fútbol y ganó cerca de mil euros en 2012. Aficionado al deporte, pensó que había descubierto un modo rápido y sencillo de acumular dinero. Las ganancias de su primera victoria le duraron tres semanas. Su segundo ingreso en una famosa casa de juego online ascendió a 200 euros. Las apuestas fueron volviéndose cada vez «más salvajes», hasta el punto de que decidió abrir una cuenta corriente personal para evitar que su mujer sospechara de sus movimientos bancarios. Su plan pasaba por recuperar lo perdido pidiendo microcréditos que luego apostaba, pero la deuda iba creciendo con cada partido. Fue entonces cuando descubrió la ruleta electrónica y el blackjack.

Volvió a tener algunos golpes de suerte, pero la historia se repitió. Solicitó un préstamo de 30.000 euros porque las deudas ya eran «asfixiantes», aunque siguió creyendo que podía recuperar el dinero perdido. Solo necesitaba una buena racha. «Falsifiqué un documento del banco para sacar los ahorros de mis suegros, unos 90.000 euros, e ingresarlos en mi cuenta. También lo hice con los ahorros de mi madre y de una tía, otros 12.000 euros. Pensé que jugando ese dinero ganaría lo suficiente como para saldar deudas e ingresárselo sin que se dieran cuenta», cuenta. Lo perdió todo, se derrumbó y confesó su adicción por primera vez.

«Mi mujer se fue con nuestra hija a vivir con sus padres y yo firmé un documento ante notario para devolverles el dinero mediante una cuota mensual», explica. Para evitar que lo despidiesen de la oficina bancaria en la que trabajaba, que había puesto en marcha una auditoría, sus suegros presentaron un documento en el que fingían haberle autorizado a sacar el dinero de su cuenta. Fue trasladado a una sucursal de Estepona, donde rebajó el nivel de juego, y comenzó a pagar las deudas pendientes. Seis meses después decidió regresar a Málaga «para estar más cerca de mi hija» y volvió a ser trasladado, en este caso a una oficina de Alhaurín de la Torre. Allí continuó «haciendo las cosas bien» e incluso recibió tratamiento psicológico, pero acabó recayendo.

«Empecé a apostar dinero del banco. Primero fueron 5.000 euros, luego 10.000... En total, unos 500.000 euros. En dos minutos llegué a apostar 120.000 euros. Lo perdí todo», reconoce. La dirección de la sucursal advirtió el desfase y el hombre, que carece de antecedentes policiales o judiciales, acabó denunciándose a sí mismo en noviembre de 2014. El grupo de Fraudes de la Comisaría Provincial de Málaga, responsable del caso, recogió la declaración como testigo del director de la oficina bancaria de Alhaurín de la Torre. De su declaración se desprende que la subdirectora de la sucursal llamó por teléfono tras detectar diferencias en el cuadre de caja. El acusado, que ese día no había ido a trabajar alegando que se encontraba enfermo, se puso en contacto con el director para anunciarle que estaba a punto de entregarse ante la Policía.

El Juzgado número 7 de Málaga le imputa ahora un delito de apropiación indebida, aunque el magistrado decretó libertad provisional con la obligación de que acuda al Juzgado los días 8 y 22 de cada mes. En la ampliación de su declaración policial, el acusado recuerda que la ludopatía está reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud y confiesa haber sustraído también 20.000 euros a su ya exmujer.

«Se me corta la respiración cada vez que recuerdo lo que he hecho; robarle a mi propia familia es lo más bajo que existe y solo me alivia mínimamente estar totalmente seguro de que quien hacía esas cosas no era yo, sino un enfermo. La forma en que me apropiaba del dinero del banco consistía en coger el dinero físicamente de la caja central o de los cajeros automáticos e ingresarlo en mis cuentas o en las de mi familia y de ahí a las cuentas creadas en distintos casinos y casas de apuestas online mediante tarjetas de débito y crédito», escribe en la citada ampliación de su declaración, en la que también detalla las más de 40 entidades con las que mantiene deudas.

El hombre comenzó en diciembre de 2014 un tratamiento de recuperación de su dependencia en la Asociación Malagueña de Jugadores de Azar en Rehabilitación (Amalajer): «Si no fuera por ellos no estaría vivo». El proceso incluye la recomendación de no manejar dinero y de ceder la titularidad de las cuentas bancarias a un familiar directo o una persona de confianza con el objetivo de controlar estímulos internos y externos. Desde entonces admite haber recaído en dos ocasiones. El hombre, que llegó a un acuerdo con los abogados de la entidad bancaria para ingresar una cuota mensual que hasta ahora ha abonado con su prestación por desempleo, busca trabajo a la espera de que la justicia determine cuál será su futuro.