Diario Sur

Un edificio barroco declarado en ruina hace 14 años sigue a la espera de obras

Aspecto de la fachada del edificio, que presenta un lamentable estado de deterioro.
Aspecto de la fachada del edificio, que presenta un lamentable estado de deterioro. / Fernando González
  • Urbanismo tramita la licencia para habilitar nueve viviendas en el inmueble, tras amenazar a su propietario con subastarlo si no actúa

La reciente restauración de la fachada del edificio barroco situado frente al Mercado de Atarazanas ha sacado a la luz la belleza de una arquitectura que marcó a la ciudad durante todo el siglo XVIII e incluso en los primeros años del XIX. El contrapunto a esta esperada intervención lo representa el estado de deterioro y abandono que aún presenta otro edificio barroco, ubicado en el número 10 de la calle Madre de Dios, junto a la plaza de la Merced, que fue declarado en estado de ruina por la Gerencia Municipal de Urbanismo hace ya 14 años y que, debido a la falta de impulso tanto del Ayuntamiento como de sus propietarios, constituye todavía una de las peores ‘postales’ del casco histórico de la ciudad.

Fue en febrero del año 2002 cuando Urbanismo dictaminó la declaración de ruina de este inmueble y tres años después, en 2005, aprobó inicialmente una variación del catálogo de edificios protegidos del Centro para incrementar el nivel de protección de esta casona, que está considerada como uno de los mejores ejemplos de la arquitectura barroca malagueña. La armonía de proporciones y decoración de la fachada, y la disposición de los balcones y ventanas hacen de esta construcción del barroco más clásico, que fue reformada en 1833 –como atestigua una cartela situada sobre la puerta de entrada–, una muestra a conservar. De hecho, guarda parecido con el edificio de la Alameda que es sede de la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía.

La tramitación del expediente para elevar el nivel de protección del edificio fue lenta hasta el punto de que fue retomada por la Gerencia de Urbanismo en 2012, tras una denuncia efectuada por el grupo municipal de Izquierda Unida, la asociación de vecinos Centro Antiguo y el blog Salvemos Málaga. El último trámite que se había efectuado sobre este asunto databa del mes de abril de 2008, cuando la Gerencia emitió un informe en el que daba luz verde a seguir con el expediente –que recibió informes positivos de la Junta de Andalucía– y avalaba la posibilidad de activar igualmente un procedimiento de estudio de detalle que diera cobertura legal a la rehabilitación del inmueble para realizar viviendas y un local comercial. Precisamente en 2005, el Consistorio rechazó un proyecto del propietario de la casa con ese objetivo porque debía realizarse mediante el citado procedimiento.

Inclusión en un registro

En septiembre de 2012, el Ayuntamiento aprobó definitivamente el incremento de protección del edificio, para evitar su derribo y obligar a la conservación de sus elementos más destacados y singulares; y un año después, en octubre de 2013, acordó su inclusión en el Registro Municipal de Solares y Edificaciones Ruinosas, lo que dio a su propietario el plazo de un año para iniciar las obras de restauración del inmueble. El Ayuntamiento le advirtió de que, en el caso de no cumplir este plazo, podría someterlo a una subasta forzosa, como está previsto por la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía.

Finalmente, el dueño presentó ante Urbanismo el estudio de detalle para emprender la recuperación del edificio, un documento que fue aprobado inicialmente por el Ayuntamiento en enero de 2014 y, de manera definitiva, en julio de 2015. En paralelo a este trámite, el propietario presentó ante la Gerencia un proyecto para solicitar la correspondiente licencia de obras para habilitar en esta casona nueve viviendas y dos locales comerciales en planta baja.

Según pudo conocer este periódico, aún no han concluido totalmente los trámites para que Urbanismo conceda este permiso. Una vez que sea expedido, habrá que ver si comienzan o no por fin las obras para devolver al edificio su primitivo esplendor. Mientras que eso no suceda, seguirá inscrito en el registro que faculta al Consistorio a someterlo a una subasta forzosa si el propietario no cumple con el deber de rehabilitarlo.