Diario Sur

CONOCER A JESÚS

El objetivo de Zaqueo está bien definido: conocer a Jesús. Para nosotros es fundamental en nuestra vida. Ser cristiano es asemejarse cada vez más, día a día, a Jesús; que sus sentimientos y sus alegrías sean las mías; que sus penas y tristezas sean las mías. Zaqueo no duda en poner el medio que considera más adecuado, ¿confía en el Señor sin conocerle o tenía noticia de cómo se portaba Jesús con las personas cuando acudían a Él? Me pregunto: ¿Qué importancia tiene el conocimiento de Jesús en mi vida hoy? ¿Qué tipo de conocimiento de Jesús necesito? Sin embargo, la iniciativa para el encuentro parte de Jesús. Zaqueo no ha dicho nada ni ha pedido nada. Es Jesús quien le llama por su nombre, ordena, manda: ¡baja... tengo que alojarme... hoy...! Con prisa: enseguida. No dilata el tiempo de la salvación. Zaqueo lo recibió muy contento... Esa alegría es el efecto que produce la gracia cuando llega a una persona. La consolación llega con la presencia de Jesús: eso es lo que produce el cambio interior. ¿Zaqueo era un pecador? Jesús no hace diferencias entre unos y otros; y menos aún cuando muestran deseos de tener un encuentro con Él. Por eso no tiene ningún inconveniente en hospedarse en su casa. Los judíos solo invitaban a amigos, conocidos y parientes... Pero Jesús vino a buscar lo que estaba perdido y a salvarlo. La presencia de Jesús es la salvación para Zaqueo y para su casa. ¿Dejó Zaqueo su oficio? No lo sabemos, pero podemos estar seguros de que, desde ese momento, sus comportamientos serían muy distintos a como habían sido hasta aquel día.