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Andalucía debe cumplir la ley y eliminar las cotorras argentinas y de Kramer

Las cotorras han encontrado un hábitat ideal en Málaga.
Las cotorras han encontrado un hábitat ideal en Málaga. / SUR
  • El número de ejemplares supera las 26.000 en toda España, presentes en más de 450 municipios, sobre todo Madrid, Barcelona y Málaga

Las comunidades autónomas poseen "toda la información" sobre el número de cotorras asentadas en su territorio y "tienen la obligación" de elaborar planes para su control y erradicación, en cumplimiento con el Real Decreto sobre Especies Exóticas Invasoras.

Así lo ha subrayado en una entrevista con Efe Nicolás López, técnico del área de Conservación de SEO/BirdLife, quien ha asegurado que esta organización "ni puede ni debe" recomendar ningún método para ello, tan sólo "exigir" que se cumpla la ley.

Sin embargo, las comunidades autónomas "le han pasado la pelota" a los ayuntamientos, que corren con los gastos de podar los árboles o retirar los nidos, una solución "poco eficaz" teniendo en cuenta que las cotorras "volverán a construirlo en cuanto les sea posible".

Para Nicolás López, lo ideal sería "extraer a las cotorras del medio natural", y eso pasa por capturarlas "con métodos no cruentos" y confinarlas en centros públicos de recogida de animales "hasta su muerte".

Según los censos elaborados por SEO/BirdLife, en España se calcula que viven en torno a 3.000 cotorras de Kramer, con mayor presencia en Sevilla y Madrid, aunque sus poblaciones se reparten por unos 30 núcleos del centro peninsular y la costa mediterránea.

El número de cotorras argentinas superaría por su parte las 20.000, presentes en más de 450 municipios, sobre todo Madrid, Barcelona y Málaga; de hecho, las comunidades autónomas de Madrid y Cataluña registran cada una cerca de 6.500 ejemplares.

Andalucía debe cumplir la ley y eliminar las cotorras argentinas y de Kramer

/ LUI G. MARÍN

El técnico de SEO/BirdLife ha señalado que la región madrileña, "con el problema tan acuciante que tiene, lo único que ha hecho ha sido lavarse las manos e incluir a las cotorras en la orden de veda de caza", cuando precisamente estas aves tienden a anidar en lugares humanizados, "donde está prohibido cazar".

Además, el tema se vuelve "peliagudo" cuando se mezcla la necesidad de eliminar una plaga con la presión de los grupos animalistas, contrarios a su erradicación mediante métodos que impliquen la muerte.

Nicolás López ha recordado que en los años 80 SEO/BirdLife envió una carta al ministerio en la que advertía de que las cotorras podrían convertirse en una plaga en España, como ya había ocurrido en otros países.

"Para convertirse en invasora una especie debe establecerse, reproducirse con éxito y dispersarse desde la zona de introducción", ha explicado; si sólo se trata de una especie no autóctona que no ha desarrollado esta adaptación, sería considerada exótica.

López ha apuntado a la necesidad de que los propios comercios adviertan a los ciudadanos que adquieran una mascota del peligro de las sueltas o los escapes, y ha señalado que en otros países han funcionado estrategias como la "detección temprana", que consiste en actuar en el momento en que se detecta la presencia de la especie para "no dejar que se expanda".

Y si cualquier ciudadano advierte la presencia de un nido de cotorras en su finca o jardín debe ponerlo en conocimiento de su ayuntamiento o su comunidad "para que proceda a su retirada".

Las cotorras suelen instalarse cerca de núcleos urbanos, autovías, autopistas, áreas llanas y preferentemente con inviernos suaves y anidan en árboles de gran tamaño, sobre todo de hoja perenne y con las ramas secundarias muy horizontales; "el cedro es su preferido", ha señalado López.

En España, los primeros núcleos reproductores consolidados datan de los 80 y aún está en proceso de colonización, ya que para una especie invasora la fase de establecimiento dura diez años, que dan paso a una fase de expansión lenta y otra de fuerte expansión.

Se detectaron por primera vez en libertad en 1975 en Barcelona y Murcia y tres años después en Málaga y Tenerife, aunque su presencia se generalizó a partir de 1985.

Es un animal "muy inteligente y tiene la ventaja de ser omnívoro", ha recordado el técnico de SEO/BirdLife, lo que hace que se adapte con facilidad, y su presencia masiva es "competencia directa" para otras especies y causa importantes daños al arbolado urbano o a las cosechas.

No obstante, de momento evita instalarse en áreas rurales y de campo abierto, donde las inclemencias meteorológicas y la presencia de mayor número de depredadores "les tendría a raya".