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El lugar de las oficinas de Plaza & Janés en la actualidad.
El lugar de las oficinas de Plaza & Janés en la actualidad. / Jon A. Sedano

El poltergeist de la calle Císter: ¿realidad o leyenda?

  • Se cumplen 25 años de la serie de fenómenos extraños que ocurrieron en la editorial Plaza & Janés. Hablamos con testigos de los hechos. ¿Qué hay de cierto en lo que ocurrió aquel 6 de junio?

Como todos los días desde hace 50 años, María Luisa detuvo su trabajo en la Catedral y se dirigió a tomar un café al Bar Eurogallo. Pero aquel 6 de junio de 1991 fue diferente. Algo llamó su atención en las oficinas de Plaza & Janés, situadas en la calle Císter. “Aún no habían abierto, pero dentro se escuchaba muchísimo ruido de muebles moviéndose y de libros cayendo. Me sorprendió que estuvieran trabajando tan pronto, pero no le di mayor importancia”. En seguida llegaron los primeros gritos. La curiosidad, mezclada con el temor por no saber qué ocurría le empujaron a salir a la calle. Los trabajadores de la editorial miraban atónitos el interior de las oficinas. “Había mucha gente alrededor. Aproveché y entré dentro. Todo estaba por los suelos, como si hubiera habido un terremoto”. Maria Luisa recuerda que hubo quienes salieron corriendo a por agua bendita y romero a la Catedral, a apenas unos pasos del lugar.

En SUR, un veterano de la casa, el periodista Francisco Cortés, dedicó un espacio al suceso en la sección Cosas de la Ciudad, donde narraba lo ocurrido desde el escepticismo:

Diario SUR, sábado 8 de junio de 1991:

El jueves por la tarde, en las oficinas de la editorial Plaza y Janes, en la céntrica calle Císter, ocurrieron unos extraños sucesos que son motivo de múltiples comentarios por parte de los malagueños. Nosotros no estuvimos allí, por lo que contamos lo que nos dicen. Y lo que nos cuentan es que en el interior de las oficinas, donde se celebraba una reunión de trabajo, comenzaron a escucharse golpes y ruidos extraños, que las paredes temblaron y que diferentes objetos cambiaron de ubicación de forma sorpresiva. La extraña sacudida, según esta versión, descolgó de la pared un enorme mapa de la ciudad, movió ceniceros y tiró una estantería con libros, donde ayer se apreciaba una delgada huella de mano.

También cuentan que un cuchillo que estaba guardado en un maletín fue a parar misteriosamente sobre uno de los empleados de la oficina. Estos, según nos cuentan, abandonaron el local y se dirigieron a la Catedral, a por agua y romero.

Total, un extraño suceso que ha concitado la atención de los malagueños, muchos de los cuales ayer desfilaron por calle Císter para curiosear sobre lo ocurrido.

La leyenda

Recorte con el texto publicado el 8 de junio de 1991.

Recorte con el texto publicado el 8 de junio de 1991. / SUR

El suceso se tornó en leyenda y poco a poco se fueron añadiendo más ingredientes a la historia. Algunos llegaron de la mano de la 'investigación' de revistas y programas especializados en acontecimientos paranormales, como Cuarto Milenio. El relato que ha perdurado en el tiempo y el más extendido entre los malagueños dice así:

El reloj marcaba las seis de la tarde. Varios trabajadores de la editorial Plaza & Janés se encontraban reunidos cuando de repente escucharon un fuerte estruendo. Una de las estanterías se había caído al suelo. Atónitos empezaron a ver cómo el mobiliario comenzaba a salir despedido por los despachos, hasta el punto de que libros, ceniceros y cuchillos se estampaban contra las paredes como si alguien los lanzara.

Salieron corriendo de las oficinas, unos a llamar al deán de la Catedral y otros, en busca de la Policía Nacional, que por aquel entonces tenía su comisaría en La Aduana. Los agentes se personaron en la calle Císter y, al ver lo que ocurría, salieron despavoridos, no sin antes rellenar un informe en el que documentaban que las cosas se movían por 'fuerzas extrañas'.

Al día siguiente, aparecieron por el lugar varios expertos en parapsicología, entre ellos, el extinto grupo C.I.C.E. (Centro de Investigaciones de Ciencias Especiales). En un momento dado, una de sus miembros, Celeste, exclamó: “Miguel, dice que se llama Miguel”. Era el nombre de un antiguo operario de Plaza & Janés que cinco años antes, al ser acusado de un supuesto fraude, se había tirado de un noveno piso. Dio la casualidad de que en aquellos días se estaban exhumando sus huesos, hecho que según los expertos motivó el poltergeist y sus apariciones.

La realidad

Como toda leyenda urbana, hay partes que son reales y otras muchas que son inventadas o que directamente no están contrastadas, por mucho que algunos se hagan eco de ellas alegando su veracidad. El conocido como poltergeist de Plaza & Janés no podía ser menos. Que algo pasó el 6 de junio de 1991 en sus oficinas es innegable. Pero también lo es que a la gente le gusta adornar las historias. Un terremoto no fue, ya que el único seísmo del que hubo constancia aquel día se dio a cientos de kilómetros, en Francia, como confirma el Instituto Geológico Nacional.

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Veinticinco años son muchos años y encontrar a alguien que lo viviera en primera persona no es una tarea fácil. La mayoría de testigos de los hechos han fallecido, como constatan los familiares y allegados con los que se ha hablado.

Mucha gente dice haber visto el informe policial. Mucha gente dice tener una copia de él. Pero a la hora de la verdad, nadie lo encuentra, ni la misma Policía. En SUR.es solicitamos tener acceso al documento, pero la respuesta fue clara: "Ni nos suena, ni tenemos constancia de él". Un veterano del Cuerpo, Juan Antonio O'Donnell, antiguo inspector jefe, intentó ayudarnos sin resultado. Tras buscarlo y preguntar a antiguos compañeros en activo en aquella época, nadie recuerda nada, pero abre una nueva hipótesis: “Hubo un caso en la calle Almagro, donde también ocurrían 'fenómenos extraños' sin aparente explicación lógica, pero que al final, después de varias investigaciones, resultó que la causante era un vecina que trataba de fastidiar a la comunidad”, explica el exinspector.

No hay informe, pero sí existe un Miguel D. en esta historia al que Cuarto Milenio y otros programas lo convirtieron en un fantasma vengativo. Pero aquí también, a poco que se rasque, hay datos que no cuadran. Un nombre y un solo apellido, todo sea dicho bastante común, parecían difíciles de contrastar. Efectivamente hubo un Miguel D., profesor de Primaria en un colegio de la capital, que se suicidió en 1986, algo que confirman desde el mismo centro, que prefiere mantener el anonimato en esta historia. ¿Es el mismo Miguel de Plaza & Janés? No hay forma de verificarlo porque la editorial original ya no existe.

Y un fleco más. El hombre había muerto en 1986 pero, según la leyenda, cinco años después ya estaban exhumando sus huesos. Tocaba verificar si fue así. Después de leer los cuatro volúmenes de inhumaciones realizadas en 1986 en los cementerios de San Rafael y San Miguel que tiene el Archivo Municipal, solo se encontró un Miguel D. Con sus datos de nicho y parcela se pudo comprobar qué día se habían exhumado sus huesos, aunque poco o nada tenía que ver con el 6 de junio. La fecha real era abril de 1996, cinco años después de los 'fenómenos extraños' de Plaza & Janés. El motivo no es otro que el que indicaron trabajadores de Parcemasa: en aquella época se exhumaba a los 10 años y no a los cinco.

Sin informe y sin fantasma la historia iba perdiendo fuerza. La intervención del grupo C.I.C.E. seguía siendo muy llamativa y daba a la historia un punto de veracidad. Pero, ¿qué era el Centro de Investigaciones de Ciencias Especiales? José Antonio Gallardo, uno de sus fundadores, que ahora cuenta con 79 años, nos explica que eran “un grupo de amigos atraídos por la investigación de fenómenos extraños”. Desde finales de 1960 a comienzos de 1980 habían estado muy activos y su nombre era conocido entre algunos malagueños. Su presencia era habitual cuando se daban casos extraños. “Muchas veces nos encontrábamos ante hechos 'sui géneris', que es como yo llamo a los fenómenos que se constatan y a los que cada persona da una explicación según su lógica”, explica Gallardo.

¿Fenómenos extraños o sugestión?

Por el local de Plaza & Janés han pasado el pub Beethoven, el Banco Mediolanum y la actual tienda de moda urbana Vans. La responsable de esta explica que en ocasiones han sentido presencias y que han visto mochilas y objetos caerse, además de algún que otro suceso sin aparente explicación lógica. En la planta de arriba está desde hace varios años la Asesoría Picazo. Pero ni sabían que el suceso se había producido allí ni han percibido nunca nada extraño.

A diferencia de otras noticias, en esta el tiempo juega en contra y cada vez es más difícil saber qué ocurrió realmente en Plaza & Janés el 6 de junio de 1991. Aun así, hechos que se habían dado por ciertos durante los años han sido rebatidos. Otros en cambio, seguirán alimentando el misterio de Málaga.