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Cientos de malagueños visitan el Rainbow Warrior en su breve estancia en Malaga

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El velero Rainbow Warrior, en el Muelle Dos. / Foto: P. Hérvele Vídeo: P. J. Quero

  • El buque insignia Greenpeace ha celebrado tres horas y media de puertas abiertas antes de reanudar su camino a la Cumbre Mundial del Clima que se celebra en noviembre en Marrakech

Los malagueños han tenido hoy la oportunidad de conocer el buque más emblemático de Greenpeace, el Rainbow Warrior III, que llegó está mañana al puerto de Malaga (Muelle 2) de camino a la Cumbre Mundial del Clima (COP22) que está previsto se celebre en Marruecos el próximo mes de noviembre. Con motivo de su paso por la capital, la embarcación ha protagonizado una jornada de puertas abiertas entre las 15.00 y las 18.30 horas y en la que han tenido la oportunidad de participar ciento de personas, muchos de ellos turistas, deseosos de conocer todos sus rincones y hablar con su tripulación. Es la primera vez que el buque, el tercero con el mismo nombre de la organización, hace escala en Malaga. Al frente de la misma se encuentra el mítico Petter Wilcox, capitán histórico del Rainbow Warrior, durante más de tres décadas y de nacionalidad estadounidense.

Los visitantes han podido conocer la sala de mandos del buque, el más sostenible de los tres de los que dispone Greenpeace, junto con el Esperanza, la mayor embarcación de la flota de la organización, y el Arctic Sunrise, originalmente un barco de pesca de focas. También se ha podido visista la sala de prensa y a la vez gimnasio del buque, y la zona de helipuerto, aun que no la bodega, que es donde se encuentra la sala de máquinas, la sala de radio y los camarotes, entre otras dependencias.

Greenpeace ha elegido Málaga para realizar una parada después de que el pleno del Ayuntamiento de la capital aprobara por unanimidad reducir a la mitad las emisiones generadas por la movilidad urbana en 2030, tras un compromiso con la organización ecologista y que ha posibilitado que Malaga se haya unido a las 11 ciudades españolas en sus compromisos por avanzar hacia una movilidad sostenible.

El Rainbow Warrior zarpa de nuevo esta tarde –noche, concretamente a las 21.000 horas, con destino Tánger, desde donde partirá de nuevo hacía Casablanca (Marruecos) con el objetivo de participar en la Cumbre Mundial del Clima (COP22). El Rainbow Warrior inició su ruta a la Cumbre del Clima hace dos meses y durante la misma ha visitado distintos puertos de Turquía, Líbano e Italia, siendo Malaga su última parada antes de completar su camino a Marruecos, adonde acude con el objetivo e que los países asuman compromisos más ambiciosos para garantizar que las temperaturas globales no aumente más de 1,5º. Durante este periplo está llevando a cabo una campaña de defensa del uso de la energía solar.

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El barco hace escala en su singladura hacia Marruecos, donde la próxima semana comenzará la Cumbre Mundial del Clima, COP 22, que este año tendrá lugar en Marrakech del 7 al 18 de noviembre, y donde se reunirán representantes de los gobiernos de todo el mundo para continuar con las negociaciones climáticas tras el acuerdo de París del año pasado. Un equipo internacional de Greenpeace estará presente en esta cumbre con el propósito de que los países asuman compromisos más ambiciosos para garantizar un acuerdo para que las temperaturas globales no aumenten más de 1,5 grados. El camino del Rainbow hacia la COP empezó hace ya dos meses, con paradas en países como Líbano, Turquía e Italia, en los que se ha llevado a cabo una campaña por el Mediterráneo en defensa del uso de la energía solar. Málaga será su última parada antes de finalizar su ruta.

El nuevo Rainbow Warrior

Tras el hundimiento en Mururoa del buque insignia de Greenpeace, un antiguo pesquero adquirido por la organización en 1978 y bautizado con ese nombre, otros dos barcos han ocupado su lugar y han perpetuado su nombre. El actual Rainbow Warrior se diseñó con el objetivo de minimizar al máximo su impacto sobre el medio ambiente y su posibilidad de navegar a vela y su dotación de paneles solares permite un importante ahorro de combustible. El mástil en A de 55 metros de alto permite unas velas más grandes que un mástil convencional del mismo tamaño. Esta es la primera vez que se instala este diseño en un casco de este tamaño. El barco nació en octubre de 2011 y su construcción fue posible gracias la aportación de miles de personas en todo el mundo. Cuenta con lanchas neumáticas que pueden estar en el agua en cuestión de minutos, incluso con olas de 3,5 metros de altura. Su helipuerto permite que se pueda observar desde el cielo, lo que hace posible encontrar barcos faenando ilegalmente o cargamentos de madera ilegal, entre otras tareas de vigilancia del medio ambiente mundial.