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Los trabajadores de Limasa tendrían que aprobar unas oposiciones para seguir fijos si se municipaliza

Operarios de Limasa baldean una calle del Centro.
Operarios de Limasa baldean una calle del Centro. / SUR
  • Un informe de la Secretaría General del Ayuntamiento advierte de que los empleados no podrían consolidar su plaza en el sector público sin pasar por un concurso

La rebaja salarial del 20% no sería la única concesión que tendrían que aceptar los trabajadores de Limasa en el caso de que el servicio de limpieza se municipalizara cuando expire el contrato vigente en abril de 2017, aunque previsiblemente se prorrogará hasta el próximo otoño. Otro condicionante a tener en cuenta es que aunque de forma automática pasarían a integrarse en el sector público, lo harían como personal laboral indefinido, no fijo, por lo que sus puestos serían interinos hasta que se ganaran su plaza vía concurso u oposiciones, a las que podría concurrir cualquier persona interesada en optar a estas plazas. Este planteamiento, que ya fue puesto sobre la mesa por el Área de Personal en las conversaciones mantenidas con los sindicatos, lo acaba de suscribir la Secretaría General del Ayuntamiento en un informe solicitado por Alcaldía para analizar los pros y los contras tanto de la municipalización como de la privatización del servicio.

Según ha podido saber este periódico, el secretario municipal advierte de que en el supuesto de que el equipo de gobierno se decante por una Limasa pública, la integración de la plantilla (1.354 empleados fijos a día de hoy) debe formalizarse siguiendo las normas de acceso que imperan en la Administración, basadas en los principios de igualdad, mérito y capacidad. Es decir, que por mucho que en las bases de un hipotético concurso el personal actual tuviera una mayor puntuación por los años trabajados en Limasa, lo cierto es que para conservar su puesto tendrían que superar todos los exámenes. El habilitado nacional no entra a valorar cómo ni cuándo debería ejecutarse este procedimiento, pero sí que remarca que en una empresa pública sólo cabe la opción de ser fijo previo concurso. La diferencia entre ser fijo o indefinido también tiene otro matiz al margen de la interinidad, ya que el despido de un empleado fijo sólo es posible por motivos disciplinarios o si su plaza queda amortizada.

Fuentes municipales consideran que, de optar por esta vía, lo lógico sería que los trabajadores pasaran automáticamente a formar parte del Ayuntamiento conservando sus condiciones sociolaborales y que más adelante se convocaría el concurso público para consolidar los puestos de trabajo.

Pendiente del informe estatal

El pronunciamiento del habilitado nacional fue emitido hace varias semanas, aunque en el equipo de gobierno no lo han hecho público ni se lo han trasladado al comité de empresa a la espera de que la Dirección General de la Función Pública responda a la consulta formulada el pasado mes de julio para determinar cómo se podría llevar a cabo la incorporación de los empleados de Limasa a la plantilla municipal. Hasta que no llegue esa respuesta del órgano dependiente del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, tanto equipo de gobierno como sindicatos acordaron aparcar la negociación.

Actualmente, la plantilla de Limasa está compuesta por 1.354 trabajadores fijos, aunque a partir del próximo día 1 se le sumarán los cerca de 300 eventuales que pasarán a ser indefinidos a tiempo parcial para regularizar su situación, ya que a día de hoy se encuentran en fraude de ley al haber encadenado más de dos años de contratos temporales durante los últimos 30 meses. Estos operarios, algunos de los cuales llevan más de una década ligados a la empresa, se incorporarán como indefinidos, aunque manteniendo sus mismas jornadas laborales, de modo que un grupo trabajará los sábados, domingos y festivos; y otro únicamente sábados y festivos.

Esta medida, pactada entre la empresa y los sindicatos a pocos meses de que expire la concesión actual, da cumplimiento a uno de los acuerdos que pusieron fin a la huelga del pasado marzo para que estos trabajadores tengan cierta estabilidad laboral independientemente de que la futura Limasa sea pública o íntegramente privada (el modelo actual es mixto, con un 49% de las acciones en manos del Consistorio).

Los últimos contactos entre Ayuntamiento y sindicatos para abordar el futuro de la plantilla tuvieron lugar en julio aunque de forma breve, cuando a la conclusión de su comparecencia en la comisión de investigación de Limasa, el alcalde Francisco de la Torre, entregó al comité de empresa un borrador de convenio laboral en el que, entre otras medidas, se incluye una reducción salarial del 20% para equiparar las retribuciones fijas a las del resto de empleados municipales, aunque suavizada mediante pluses de productividad que se cobrarían en función de que se alcancen uno determinados niveles de limpieza.

En ese documento también se recoge la ampliación de la jornada laboral de las 35 a las 37,5 horas semanales, además de la supresión de las cláusulas que permiten heredar el puesto en caso de jubilación, incapacidad o fallecimiento. En el plano económico, desaparecería la paga de productividad y se modificaría el concepto de antigüedad para adaptarlo al sistema municipal consolidando los niveles actuales (en Limasa los tres primeros bienios se sube un 5% del salario y luego un 10% por quinquenio). Siempre según la propuesta de convenio planteada por el Ayuntamiento, los trabajadores a tiempo completo seguirían descansando todos los fines de semana, mientras que las vacaciones se disfrutarían 15 días en verano y los 21 restantes durante el resto del año.

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