Diario Sur

Ser refugiado por un día

David Noguera, hoy en Málaga
David Noguera, hoy en Málaga / Francis Silva
  • Ponerse en la piel de quien lucha por sobrevivir y empatizar más allá de lo que refleja una pantalla son los objetivos de la campaña #SeguirConVida de Médicos Sin Fronteras

Ponerse en la piel de quien lucha por sobrevivir y empatizar más allá de lo que refleja una pantalla son los objetivos de la campaña #SeguirConVida, de Médicos Sin Fronteras (MSF), y que permite experimentar al ciudadano por sí mismo qué conlleva ser un refugiado, aunque sea sólo por un día.

Polvo y confusión son el preludio de una jornada cualquiera de un habitante de Siria o Sudán del Sur, por lo que miles de familias deciden emprender una desesperada huida que les llevará hasta Europa, donde acabarán enfrentándose al cierre de fronteras o viviendo en campos de desplazados a la espera de un futuro incierto.

Con la campaña -la más importante que tiene en marcha MSF y que hoy recala en Málaga-, esta organización médico humanitaria busca dar a conocer el rostro humano del sufrimiento que deparan los conflictos armados a través de una instalación sanitaria dotada con los elementos básicos con los que cuentan en el terreno y de experiencias en vídeo en 360 grados.

"Las causas y consecuencias de las crisis humanitarias son globales y, por tanto, todos tenemos una cierta responsabilidad. Un ejercicio de este tipo invita a la reflexión", ha señalado a Efe el presidente de MSF en España, David Noguera, para añadir que "vivimos un momento convulso, con 65 millones de refugiados desplazados".

La exposición de MSF -itinerante, que recorrerá seis ciudades españolas- se inscribe dentro de una "campaña a pulmón" que cuenta con partes austeras y con una parte tecnológica.

La tecnología en vídeo permite caminar bajo la lluvia junto a familias de refugiados, esperar el devenir en campos de desplazados en Jordania simulando la ilusión de una vida normal o bajarse de una barcaza en una playa griega tras permanecer durante horas en el mar.

La tienda que imita el campo de refugiados, llena de guantes de látex, jeringuillas, máscaras, sueros o mantas térmicas, se fija en la conciencia de quien vive en su propia piel las "crisis olvidadas" por el foco mediático, presentes en Nigeria o en Sudán del Sur.

Se cumplen cinco años de la guerra en Siria y, sin embargo, "el reto a corto plazo en Alepo ahora mismo es sobrevivir, sobrevivir un día más", según Noguera, por lo que su organización "persistirá e intentará seguir apoyando los hospitales sirios de la mejor forma" que puedan, bajo un "bombardeo de una intensidad brutal".

Esta situación ha acarreado que el centro sanitario ya no sea el edificio, sino las personas: "del hospital hemos pasado a los sótanos; cuando bombardean los sótanos, hemos dividido diferentes unidades -por si bombardean una, que el resto del hospital siga funcionado-", ha relatado a Efe Noguera.

"La situación es cada vez más compleja y no son condiciones para trabajar. Nos relatan a base diaria que (el personal médico en Siria) están completamente sobrepasados con la cantidad de heridos, por la escasez de recursos y de personal. Ahora en Alepo hay 7 u 8 cirujanos. Es absolutamente insuficiente", ha denunciado.

Esta no es su única área, ya que, en Siria, "la seguridad no permite tener presencia de personal internacional constante", por lo que desarrollan modelos alternativos: enviando material, pagando salarios a los médicos o con un sistema de telemedicina, donde apoyan "tanto en el manejo de pacientes como de la estructura".

La acción de MSF, por ajena que parezca, se desarrolla hasta en Calais (Francia), lo que, a juicio de Noguera, "es incomprensible al estar en un país desarrollado, como cuando se actúa en el Mediterráneo" y que simboliza "la emergencia más visible y más oculta".