Diario Sur

Málaga Ahora dice que Espinosa presenta facturas de carne y compresas

Espinosa, Jiménez, Torralbo y Roales, en los buenos tiempos de Málaga Ahora, en la antigua sede de Podemos.
Espinosa, Jiménez, Torralbo y Roales, en los buenos tiempos de Málaga Ahora, en la antigua sede de Podemos. / P. R. Q.
  • El edil no adscrito afirma que los gastos variados en comida y alcohol eran del grupo. Málaga Ahora le replica que él mismo reconoció que eran suyos en una rueda de prensa  

La guerra crematística, es decir por el dinero de Málaga Ahora, estalló en el pasado pleno municipal de septiembre cuando el ahora concejal no adscrito Juanjo Espinosa rompía con su grupo. En un documento interno, al que tuvo acceso este periódico, las situaciones ante la crisis pasaban por tres opciones, que tanto el edil Juanjo Espinosa como Nico Sguiglia (antiguo líder de la Casa Invisible, y hasta entonces de confianza de Málaga Ahora en la Diputación), y ambos de Podemos, tuviesen el control sobre las cuentas de Málaga Ahora. La segunda opción, que proponían ambos, se centraba en que Espinosa dejara el grupo, aunque no de manera formal, por lo que compartiría el espacio con Málaga Ahora, oficina y recursos, y que así dispondría del 25% de los ingresos municipales del grupo. Yla tercera, que era radical y rupturista, supondría que Espinosa pasase a ser edil no adscrito, que es lo que finalmente ha pasado.

Otro documento interno del grupo Málaga Ahora, que firmaban las concejalas Ysabel Torralbo, Rosa Galindo e Isabel Jiménez indicaba que se habían extraído «miles de euros en efectivo y no justificados de (nuestras) cuentas» y que «si no se actúa con contundencia, equivale a complicidad. Prolongar este silencio, de alguna forma, nos haría encubridoras».

Torralbo dijo en un principio que Espinosa debía justificar una cantidad de dinero a requerimientos del Tribunal de Cuentas, y el viernes pasado el edil no adscrito dio a conocer a la opinión pública, en una rueda de prensa, que había recibido un burofax de Málaga Ahora, que le exigía que justificara 2.756,09 euros por lo que llevó al encuentro con los periodistas facturas de todo tipo, entre ellas de paellas, animación infantil, meriendas, transporte de material y logística. Torralbo, en declaraciones a SUR, dijo entonces que, finalmente, la cantidad total que debía justificar ascendía a 4.083,58 euros, como aparece en el burofax que la portavoz le envía efectivamente a Espinosa, y al que ha tenido acceso a este periódico. Sobre los 1.327 euros que no había justificado, Espinosa mismo, y como publicó Antonio Montilla en este periódico (SUR, 22/10/2016), aseguró que se debían a facturas que sí había presentado, pero que Málaga Ahora no las consideraba válidas.

Facturas. Chacina, alcohol, compresas

Ayer era el último día que, según explicaban, Espinosa tenía para justificar todos los gastos que le pedían, por lo que el grupo municipal de Málaga Ahora, que decía estar muy escarmentado por las advertencias del Tribunal de Cuentas, dio a conocer a este periódico las facturas por valor de unos 1.327,49 euros, que aseguraban que Espinosa les ha entregado.

Vaya por delante, que según la Ley de Bases de Régimen Local, «los recursos del grupo municipal se constituyen de dinero público, que no puede servir en ningún caso para financiar directa a o indirectamente los gastos de un partido, tales como mítines, fiestas, etc, y sirven exclusivamente para sostener los gastos derivados de la actividad de representación política de dicho grupo municipal», como le hacen saber al edil no adscrito en el burofax. En las citadas facturas, a las que ha tenido acceso este periódico, se incluyen conceptos tan poco achacables al funcionamiento de un grupo municipal como compresas Coral noche, suavizante Flor 60 lavados, sal lavavajillas Lagarto, lejía Lagarto, lavavajillas Flota, bolsas de basura, cubo de fregona, etc, jabón de manos, insecticida, así como botellas de whisky de variadas marcas, ginebra, ron y doce botellas de vino crianza. También aparecen chorizo, jamón serrano, lomo, chocolate extrafino, etc, Ferrero Kinder, huesitos, bastoncillos para los oídos... en fin compras completas del supermercado con artículos como ‘Yatecomo pollo’ o pizzas.

Espinosa negaba ayer a SUR que fuesen sólo suyas y explicaba que el ‘modus operandi’ del grupo pasaba porque él sacaba dinero en efectivo de un cajero y lo ponía a disposición de la caja común de Málaga Ahora y que cada uno iba cogiendo y lo iba justificando con las facturas que iba entregando. Málaga Ahora asegura que todos los ediles tienen tarjetas de crédito para que todas las compras se hagan y se quede registrado en el asiento bancario, pero no para que se saque dinero en efectivo continuamente, y dan las cifras de movimientos de la tarjeta de Espinosa: 2.100 euros sacados en efectivo en mayo, 1.800 en junio y 600 en julio, éste último en un cajero de Vélez-Málaga, como aparece en las cuentas bancarias.

Respecto a las citadas facturas, fuentes del grupo municipal aseguraban:«Estos gastos, bajo ningún concepto, y él lo sabe perfectamente, son gastos achacables a la representación de un grupo municipal, podrían ser gastos de un partido pero nunca podemos pagarlo de la cuenta del grupo municipal como él pretende». Espinosa explicaba que él habla en femenino, pero que todavía no usa compresas, «esas, serán de ellas», indicaba con sorna y añadía que Málaga Ahora está «sacando toda esta mierda para salpicar y enturbiar el proceso de primarias, en el que la contable (del grupo municipal), Irene García, aparece en las listas de la tercera candidatura a Primarias de Podemos, Margarita Reyes».

En Málaga Ahora estaban ayer escandalizados por «la desfachatez que muestra (Espinosa)», y aseguraban que pedirán al interventor que les fiscalice las cuentas. Espinosa, por su parte, también pedirá que el interventor tome cartas en este asunto, en el que ambas partes del conflicto se reservan cualquier tipo de acción legal contra el contrario, como ya hicieron saber la semana pasada. ¿Quién dijo nueva política? Sólo queda por saber qué hará el interventor municipal ante todo este conflicto crematístico, que pese a que cuenta con variados productos de limpieza en las facturas, huele francamente mal.