Diario Sur

Daniel Pérez, Remedios Ramos y Mario Cortés, los que mejor caen a los ediles de otros partidos

Daniel Pérez, Remedios Ramos y Mario Cortés.
Daniel Pérez, Remedios Ramos y Mario Cortés. / SUR
  • 27 de los 31 concejales se atreven a elegir a uno o dos de otras formaciones por cualidades como la cercanía, la honestidad, la forma de debatir y de separar la política de lo personal

Lo llaman flema británica y la usaba ‘fair enough’ (justo lo suficiente) el estadista, primer ministro y héroe político de la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill. Este saber estar con el contrario, sobrepasando las fronteras de las diferencias políticas, y sacándole punta y humor, a veces incluso sarcasmo, pero siempre sin perder las formas y el respeto a los colegas de profesión, sigue siendo una difícil asignatura en este país.

No hace falta ser flemático en toda su acepción, que podría suponer ser muy distante, pero sí mantener la cabeza fría en el debate, en este caso municipal, y dejar dentro el traje de concejal cuando se sale del salón de plenos. El que no es capaz de hacer este sanísimo ejercicio no sabe diferenciar entre lo político y lo personal, dos ámbitos que pueden estar perfectamente diferenciados, de tal forma que tras un durísimo desencuentro durante una moción, los contendientes sean capaces de sonreírse en el pasillo, con ese regusto de haberse batido con la oratoria en lo profesional, pero saber que en lo personal debe mediar la cordialidad. Y que, como le encantaba decir al exportavoz de IU, Pedro Moreno Brenes, lo cortés no quita lo valiente o como apuntaba irónicamente su homólogo popular en la pasada legislatura Diego Maldonado «en el pleno nos despellejamos, y en la calle tan amigos».

Elección. ¿Quiénes han participado?

El saber estar en política es difícil en España, donde los revanchismos y el rencor encuentran más sitio del que les pertenece. Esta legislatura, intensa en la Casona como ya decíamos la semana pasada, lo ha sido en todos los ámbitos, también en las relaciones interpersonales. No es lo mismo jugar con tres equipos (partidos) que hacerlo con cinco. El hecho es que tras un año y cuatro meses, las relaciones entre los concejales de los distintos partidos podrían ser mejores, si me apuran, que las se mantienen dentro de un mismo grupo, donde a alguno le cuesta aprender a no tener tanto protagonismo o superar las tiranteces de trabajar en equipo. La pregunta para este reportaje era bien sencilla: ¿Qué dos concejales (o uno en su defecto) le caen mejor de otra formación que no sea la suya y por qué? Es obvio que había que sacar de la elección a los propios porque si no la endogamia estaría servida. Y la amplitud de la pregunta, ¿quién le cae mejor?, no tiene otro objetivo que abrir tanto la mano como para que todos los que han querido participar, 27 concejales de los 31, se sintieran cómodos contestando.

No han querido colaborar, por distintos motivos, cuatro concejales de los 13 que tiene el PP: el alcalde Francisco de la Torre, el presidente de la Diputación, Elías Bendodo y los ediles Julio Andrade y Francisco Pomares. El regidor, que quería puntualizar que tiene buena opinión de los ediles de la oposición, cuyo trabajo le parece tan importante como el del equipo de gobierno, sí tenía, sin embargo un preferido en la pasada legislatura de la otra bancada, y no le importaba decirlo: el edil díscolo Carlos Hernández Pezzi.

La portavoz de Málaga Ahora, Ysabel Torralbo, ‘protestaba’ por no acotarse los campos, es decir ‘el más simpático’, el ‘más profesional’, etc, pero eso hubiese creado más dificultad para algunos y demasiada estrategia en las respuestas, que no quiere decir que en este caso no hayan usado la logística para responder, pero la mayoría de las designaciones, muchas, son el fiel reflejo de las relaciones que entre ellos mantienen en los pasillos, de lo que esta sección da buena fe viéndoles a diario.

Designados. Cuál es el ‘top five’

El concejal que cae mejor al resto que no son de su partido es, con diferencia sobre los demás, el viceportavoz socialista Daniel Pérez, con 10 votos, seguido por otros dos que tienen una puntuación a la par, el edil de Nuevas Tecnologías, Mario Cortés; y la concejal de IU-Málaga para la Gente, Remedios Ramos, sumando seis votos cada uno. El portavoz de este último partido, Eduardo Zorrilla, se queda en cinco votos, y el líder de Ciudadanos, Juan Cassá, en cuatro.

Es curiosa la reciprocidad entre Pérez y Cortés, que se eligen entre ellos; aunque uno del PSOE y otro del PP hayan debatido con dureza en varias ocasiones, así como entre Zorrilla y Cortés, que también coinciden en sus afectos. El exportavoz popular, al igual que su antecesor Maldonado, sigue contando con el cariño de los de la sillería de enfrente, mientras que el actual, Carlos Conde, sin embargo, sólo ha contado con un voto a su favor, precisamente el de la portavoz socialista Mari Carmen Moreno. No dejan de ser interesante de analizar estas interrelaciones entre los ‘viejos’ partidos de la Casona.

Con tres puntos o tres votos se encuentran el edil independiente Juanjo Espinosa y la popular Paqui Bazalo (antes de Málaga Ahora) de la que casi todos subrayan su humanidad, aunque la dejen fuera de sus dos elecciones. Y hay designaciones llamativas como la de la popular Teresa Porras, que se decanta por Pérez, con quien se ha enzarzado en variados asuntos; y por Cassá, «mis dos amores», decía guasona votándoles delante del resto de concejales tras la comisión de Medio Ambiente. También coinciden en mostrarse cariño de ida y vuelta, Zorrilla y el edil no adscrito Juanjo Espinosa. O Remedios Ramos y la concejal popular Paqui Bazalo, que también se eligen una a la otra. Hay un paralelismo curioso entre del concejal popular Raúl Jiménez y la edil de IU Remedios Ramos y la socialista Begoña Medina, respectivamente; que lo escogen ambas, y coinciden en que es con el que más desencuentros tienen en lo político, pero que en lo personal mantienen una buena relación. Jiménez a su vez también da el nombre de Begoña Medina, así que, como se puede apreciar, los aprecios son mutuos y recíprocos una buena parte de las veces.

Los tres primeros. ¿Por qué les han elegido?

Del socialista Daniel Pérez (diez puntos), dicen sus ‘adversarios’ políticos: «Es con el que más debato y me peleo, pero también con el que tengo mayor sintonía» (Elisa Pérez de Siles); «noble y humilde» (Gema del Corral); «es un bien queda (entre risas)» (Torralbo); «por su cercanía y humildad» (Gonzalo Sichar); «afable y simpático» (Mario Cortés); «cercano, imprime confianza» (Isabel Jiménez); «distingue la política de lo personal» (Raúl Jiménez); o «es moderado y formado y personalmente tenemos buen feeling» (Juan Cassá).

De la edil de IU-Málaga para la Gente, Remedios Ramos, estas son las percepciones de quiénes la han elegido: «Es auténtica, luchadora y comprometida» (Sergio Brenes); «puedes debatir y puedes trabajar; no hay deslealtad» (Estefanía Martín Palop); «compañera, agradable y sensible» (Rafael Gálvez); «es la que más podría ser mi amiga de aquí» (Ysabel Torralbo); y «naturalidad, implicación y cercanía» (Juanjo Espinosa).

Del exportavoz popular Mario Cortés sorprende que habiendo tenido el papel de ‘poli malo’ le aprecien tanto en los partidos de la oposición, de forma que también ostente el segundo puesto a la par con Ramos. Las frases de sus compañeros para designarle son: «He debatido mucho con él y siempre nos hemos guardado el respeto» (Daniel Pérez); «militante de partido, está en las antípodas de mi ideología pero le pone pasión a lo que defiende» (Sergio Brenes); «debatir con él es siempre interesante” (Martín Palop); «es transparente, predecible y bueno en el debate» (Rafael Gálvez); «es un demagogo, pero me gusta contestarle y debatir con él» (Mari Carmen Moreno); «hemos debatido muy duro y luego nos hemos llevado muy bien» (Eduardo Zorrilla), quien no duda en admitir que podría ser perfectamente amigo de él, cosa que Cortés también puntualiza.

El debate político no es óbice para que los que lo protagonizan dejen de usar la camaradería con los que chocan ideológicamente. El hecho de que les elijan ediles de otras formaciones casi siempre tiene más valor, por lo que supone de saber estar pese a las diferencias, a que lo hagan los suyos propios. Aunque esta premisa la tira por tierra la histórica frase que se atribuye tanto a Pío Cabanillas como a Rodolfo Martín Villa en los tiempos convulsos de la UCD: «Cuerpo a tierra que vienen los nuestros».