Diario Sur

EL MIMBRE

«Hay que preparar la sucesión; si no el barco irá a la deriva»
Juan Rubio prepara el momento de ceder el timón a sus hijas. :: fernando gonzález
Juan Rubio prepara el momento de ceder el timón a sus hijas. :: fernando gonzález
  • Juan Rubio ha amasado una sólida empresa en torno al pan y ahora quiere «hacer las cosas bien» con la redacción de un protocolo familiar

El Mimbre abrió en 1974 como un pequeño obrador en la calle Cantarranas de Álora. Su fundador, Juan Rubio, comenzó a trabajar con dos personas y un consumo de 100 kilos de harina al día. Aquel pequeño negocio se ha convertido con los años en una panificadora industrial que trabaja más de 4.500 kilos de harina diariamente y abastece a clientes como Carrefour, Supermercados Eroski, Lidl o Ikea. Pero además es una cadena de panaderías franquiciadas que posee 13 puntos de venta en la provincia. La empresa tiene 32 empleados directos y otros 30 indirectos y factura algo más de 2 millones de euros anuales. Entre los hitos de los que Rubio se siente orgulloso está el haber sido la primera empresa alimentaria que se instaló en el PTA, en el año 2001, o la obtención del primer certificado de calidad del Consejo Andaluz de Agricultura Ecológica, en 2006.

Ahora, El Mimbre se enfrenta al momento más crítico de cualquier empresa familiar: el paso de la primera a la segunda generación, personificada en las tres hijas de Juan Rubio: Conchi, Ana y Elena, que ya están trabajando en la compañía, cada una dirigiendo un área diferente. Juan Rubio, que ha cumplido 65 años, cree que la sucesión saldrá bien, pero no por optimismo sino porque «llevamos años preparándonos». «Si vas a soltar el timón hay que ir delegando y preparando a la gente poco a poco para que el barco no quede a la deriva», opina. Para ello están inmersos en la tarea de redactar un protocolo familiar que deje las cosas bien atadas. Rubio cree que no le causará «ningún trauma» ceder el testigo de la gestión, aunque no quiere «desvincularse del todo» del negocio familiar.