Diario Sur

«Me gustaría morir en África»

Ester Tello, junto a sus hijos en la misión.
Ester Tello, junto a sus hijos en la misión.
  • Con motivo de la jornada del Domund, varios misioneros animan a ayudar a los demás a través de sus experiencias en otros países

Hoy celebramos la jornada del Domund cuyo lema es: 'Sal de tu tierra', siguiendo la invitación del papa Francisco a «salir de nosotros mismos, de nuestras fronteras y de la propia comodidad, para, como discípulos misioneros, poner al servicio de los demás los propios talentos». Obras Misionales Pontificias (OMP) propone reflexionar sobre unas preguntas que tantas veces hemos escuchado, aquello de: «Si Dios existe, ¿cómo permite que pasen estas cosas? y ¿por qué Dios no hace nada por la gente que sufre?». Esas mismas preguntas son el eje central del anuncio del Domund de este año. La pregunta se la hace un niño a su abuela, a lo que ella responde: «Dios te hizo a ti». Un niño que, con el paso de los años se hizo misionero, al sentir que tenía que salir de su tierra para ayudar a esa gente que sufre porque Dios lo había creado con este fin. «Ese es el sentimiento común a todo misionero, y ayuda a entender el dolor que siente cada uno de ellos cuando ya no puede estar en la misión, donde la mayoría han pasado gran parte de sus vidas», afirman desde OMP.

Ese dolor se refleja en el rostro de Luis Jiménez, misionero de la Consolata y delegado de Misiones que ha estado veinte años en Tanzania. «Volví porque tengo problemas de corazón y de azúcar, pero estoy intentando ponerme bien para volver. Tengo claro que allí hay que ir para ayudar, no para que te ayuden. Nuestro deseo es morir allí, como hace la gran mayoría de los misioneros que no tienen problemas de salud. Yo he dado mi vida a África y me gustaría morir allí, esa es nuestra ilusión».

En este mundo en el que estamos viviendo «donde hay mucho egoísmo y la gente se repliega en sí misma buscando su propio bienestar, hay que valorar que haya personas dispuestas a dar su vida por el bien de los demás. Por eso, los misioneros debemos empujar no solo a salir de tu tierra, sino también de tu egoísmo, de lo que te ata o te esclaviza, para ser un hombre libre ayudando a los demás».

Es más, «algunas personas piensan: «Pobrecitos los misioneros que están allí», pero para nosotros es un privilegio vivir en esos países y poder ayudar a los demás. Siempre he sentido que es un regalo enorme y da una inmensa alegría. Al lema de este año 'Sal de tu tierra' yo le añadiría: con alegría». Otro misionero de la Consolata, Daniel Ruiz, que ha estado más de 40 años en Tanzania y ahora está España para operarse de una hernia discal, explica que cuando llegó a Tanzania hace 40 años, ni siquiera sabía decir: «Asante sana», que significa «muchas gracias» en suajili, pero tenía claro que «quería compartir mi vida y y todo aquello que el Señor me había dado gratis con los demás. No lo hacemos por agradecimiento, lo hacemos por seguir lo que nos enseñó Jesús de Nazaret. Cuando llegué a Tanzania en 1976, era un país de 16 millones de habitantes, ahora tiene 55 millones y eso supone que necesitan de todo, sobre todo combustible, gas, electricidad... A pesar de todo, Tanzania es un país pobre pero rico en paz, que es el don más grande que se puede tener en África, y eso que hay 26 etnias. Pero todas tienen una lengua común, el suajili, lo que es muy importante».

Ester Tello ha estado nueve años en Roraima (norte de Brasil) junto a su marido Luis Ventura, ambos laicos misioneros de la Consolata y padres de cuatro hijos, tres de ellos nacidos en la misión. «A nosotros nos mueve que Dios quiere a todos por igual. Con nuestra presencia junto a ellos intentamos transmitirles ese cariño de Dios que se mantuvo siempre al lado de su pueblo. Las personas deben vivir bien desde un sentido de la justicia. Es justo que todos vivamos bien, porque Dios nos quiere felices a todos».

Él, trabajador social y antropólogo; y ella, enfermera, llegaron a Brasil en 2002 y allí han nacido y criado a sus hijos. «Criar a los niños en la misión enriquece mucho. Trabajas donde hace falta, en una escuela, con los jóvenes y mujeres de las periferias donde viven las familias con menos recursos, donde ya no llega el asfalto. También hemos trabajado en campañas de concienciación de trata de personas, que es un tema muy serio en Brasil, el trabajo de la misión es muy variado, haces lo que es necesario en cada momento».

El dinero llega directamente

«A todos aquellos que no están seguros de que su donativo llegue a las misiones, les explicaría que estoy seguro de que llega porque yo lo he recibido estando en África», explica Luis Jiménez.

El 90% del dinero que se envía a las misiones viene de colectas de las parroquias y el resto de donaciones privadas. Los que quieran pueden hacerlo directamente en la Delegación de Misiones, en calle Postigo de San Juan,5, sexta planta. «Algunos nos solicitan el justificante para la declaración de la renta y nosotros se lo damos ahí mismo», afirma.

Una pregonera laica

Pilar Rahola ha sido la encargada de pronunciar este año el pregón en España de la Jornada Mundial del Domund. Durante el mismo, la periodista defendió que «la caridad cristiana es el motor que mueve a millones de cristianos a lo largo de toda la historia a salir de su comodidad para ayudar a los invisibles. «¡Quiénes somos nosotros, gente acomodada en nuestra feliz ética laica, para poner en cuestión la moral religiosa, que tanto bien ha hecho a la humanidad!», y añadió: «Si Dios es el responsable de tal entrega completa, cómo no querer que esté cerca de nosotros, incluso cerca de aquellos que no conocemos el idioma para hablarle».