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Así reconstruye la Guardia Civil el recorrido que hizo el presunto asesino de Alejandro hasta la balsa de Los Montes

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Balsa en la que fue encontrado el cuerpo sin vida del menor / Salvador Salas

  • Agentes del Instituto Armado han trabajado en los últimos meses en un análisis del terreno y del camino que habría seguido Antonio Fernández desde que aparcó su coche

El tribunal del jurado que enjuiciará a Antonio Fernández, el presunto asesino del pequeño Alejandro, contará con una reconstrucción videográfica realizada por la Guardia Civil que refleja el recorrido que hizo con el niño para, supuestamente, dejarlo morir ahogado en una balsa el 9 de febrero de 2015 en Los Montes de Málaga.

Agentes del Instituto Armado han trabajado en los últimos meses en un análisis del terreno y del camino que habría seguido Antonio Fernández desde que aparcó su coche. La reconstrucción, a la que ha tenido SUR, consta de una presentación en tres dimensiones del escenario del suceso, de un estudio del perfil del terreno, de sendas recreaciones del descenso, una en 3D y la otra realizada por los guardias.

Tras estacionar el coche en el que recogió a Alejandro del colegio, Antonio Fernández llevó al niño hasta un mirador por un camino de tierra llano y accesible. Sin embargo, para bajar hasta la balsa, tuvo que descender por un primer terraplén que, en su último tramo, se vuelve aún más escarpado. Recorrió una distancia de 65 metros con un desnivel medio del 15% que al final acaba en el 21%. Según la recreación en 3D, debieron de emplear dos minutos y 30 segundos hasta llegar a la balsa, que los servicios de extinción de incendios utilizan para repostar agua. Aunque estaba cercada por una verja metálica, pudieron colarse por un agujero que ya ha sido reparado.

La última de las recreaciones tiene como objetivo que los miembros del jurado puedan ver la dificultad de la bajada. Se divide a su vez en dos partes. En la primera, un agente va explicando el recorrido y la cámara enfoca directamente al terraplén, mientras que, en la segunda, graba a una compañera, que incluso está a punto de caerse al descender por la pronunciada pendiente.

Antonio Fernández, que entonces era el compañero sentimental de la madre del menor, se enfrenta a una posible pena de 20 años de cárcel que piden para él tanto el fiscal como las acusaciones particulares, ejercidas por separado por los padres del niño, quienes están representados por los abogados Juan Bautista Cano -que asiste al progenitor- y Miguel Criado -a la madre-.

El fiscal, en su relato acusatorio, explica que el presunto asesino fue a recoger al pequeño al colegio que se encuentra situado en la barriada del Palo. Tras ello, lo subió en su coche y se dirigió a un mirador en los Montes, que el fiscal describe como un lugar recóndito y apartado, en el que había cerca una balsa para la recogida de agua contra incendios, algo que el procesado, conocedor del paraje, "había escogido para la realización de su criminal propósito".

Antonio y Alejandro entraron en la balsa por un hueco que había en la verja que cercaba la zona. Una vez en su interior, sabedor que el menor no sabía nadar y prevaliéndose de su superioridad física, "lo arrojó sin miramientos al interior de la balsa, dejando que se ahogara sin ofrecerle el menor auxilio".

Una vez consumado el crimen, el acusado se dirigió a su vehículo y, continuando con el plan trazado para eludir las consecuencias de sus actos, se fue al centro comercial de Rincón de la Victoria, ya que tenía pensado decir que allí se había perdido el niño. Siempre según el relato del fiscal, Antonio habló con varios familiares diciéndoles que el pequeño se había extraviado.

Para el representante del Ministerio Público, el acusado fingió haber perdido al niño con el vigilante de seguridad del centro comercial, tras lo que se emprendió la búsqueda del pequeño y se avisó a las autoridades. Antonio, "ante lo evidente de la falsedad de sus afirmaciones, cambio hasta tres veces la versión de lo ocurrido, afirmando que el niño se había perdido en el paseo marítimo de la Cala Del Moral, en la playa de dicha localidad y en los acantilados allí existentes", hasta que finalmente condujo a los agentes al lugar donde se encontraba el cuerpo del menor.

El fiscal explica que la relación entre el acusado y la madre del pequeño era complicada, con frecuentes discusiones, siendo Antonio una persona muy celosa. Así, bien por celos o por entender que el menor era un estorbo en su relación con la madre, decidió deshacerse del pequeño.