Diario Sur

No podrás adoptar un gato negro hasta después de Halloween

Un gato negro mira a traves de su jaula
Un gato negro mira a traves de su jaula / Reuters
  • La Protectora de Animales pospone estos días las entregas de felinos y perros blancos o negros ante el riesgo de que cometan con ellos "barbaridades"

Hace unos días, Alejandro acudió a la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga para recoger a la pequeña 'Lía', la gatita romana de tres meses que desde entonces vive en casa. Charlando de esto y aquello mientras completaba los trámites de acogida, en el refugio le hicieron un comentario que le costó creer: hasta después de Halloween no entregaban gatos ni perros blancos o negros. Le pareció una broma, pero no había un atisbo de sonrisa en las caras de los cuidadores.

La medida se aplica desde hace varios años, tal y como confirma la presidenta de la Sociedad Protectora en Málaga, Carmen Manzano: “A menos que se trate de una persona de absoluta confianza, no damos en adopción ni gatos ni perros totalmente blancos o negros hasta después de Todos los Santos. Es una decisión que se tomó hace cuatro o cinco años y es bastante frecuente entre las Protectoras de todo el país”.

Pero, ¿por qué? La respuesta sobrecoge: “Hay mucho loco suelto... A estos animales, los que no tienen manchas, los consideran 'puros' y les hacen auténticas barbaridades...”. Manzano pone un ejemplo: la 'sonrisa del payaso', que consiste en rajar el hocico del animal hasta rozar las orejas. Luego están los rituales relacionados con las misas negras y el vudú. “Nos lo hemos encontrado en varias ocasiones...”, lamenta la presidenta de la entidad antes de añadir: “A la gente se le explica cuando llega y, quien de verdad tiene interés en acoger a un animal de este tipo, espera”.

Un gesto siempre necesario, pero de especial importancia en épocas justo como esta. “Ahora es cuando se abandonan más perros, porque es cuando las perras están pariendo. Con los gatos sucede después de navidades, cuando las gatas han pasado uno de los celos”, añade Manzano.

No obstante, la presidenta en Málaga de la Protectora de Animales se resiste a ofrecer sólo el perfil menos favorecedor de su día a día. “'Luce' más la gente que hace cosas malas que buenas, pero continuamente llegan personas para dar sacos de pienso, toallas... Málaga tiene mucha sensibilidad hacia los animales”. Y pone ejemplos, datos: casi 200 voluntarios repartidos en turnos que entre dos y tres días por semana acuden a echar una mano a la Protectora; los participantes en la red de casas de acogida que ronda las 140 residencias; quienes al menos un día en semana van a pasear a los animales; el programa de apadrinamiento para sufragar tratamientos veterinarios...

Porque en la Protectora de Málaga aguardan un hogar casi 700 perros y unos 200 gatos y en estos días, los muy blancos y los muy negros, corren el riesgo de tener muy mala suerte.