Diario Sur

El padre Pomares y sor Teresa

  • Algarabía en Urbanismo porque el socialista Pérez llama así a los ediles populares en el debate sobre la Gerencia. Smassa sigue sin regularizar a su segundo directivo

La comisión de Urbanismo, que fue ayer un auténtico paseíllo para el equipo de gobierno del PP a costa de que el portavoz de IU, Eduardo Zorrilla, causó baja por encontrarse indispuesto, y por tanto la oposición acabó perdiendo todas iniciativas, se convirtió en una algarabía cuando el edil socialista Daniel Pérez entró en acción. El concejal se quejaba de que la reestructuración de Urbanismo no había sido transparente y a su vez le demandaba al concejal del área, Francisco Pomares, que se disculpara por haber dicho que él tenía intereses familiares en la Gerencia y que por eso defendía a los jefes que se iban a cesar.

Pérez se la tenía guardada desde el consejo rector de la Gerencia la semana pasada. «Señor Pomares, le voy a pedir que no se ponga nervioso, ni diga sermones o lance injurias y me refiero a cuando me dijo que tenía familiares en la Gerencia, que es una injuria y le pido que se retracte». Pomares, que no estaba por disculparse, le rebatió su postura al edil socialista recriminándole que estaba defendiendo los interese particulares de varios empleados y no el funcionamiento y el interés de toda la Gerencia. Tras esto, la concejala de Fiestas, Teresa Porras, pidió también hablar para echarle un capotazo a su compañero. Porras le hizo ver a Pérez que había sido delegado de Salud de la Junta y que en esa época había cesado a gerentes y había organizado como estimaba oportuno los hospitales, que había soportado hasta huelgas, etc, y que ahora no parecía serio que no siendo del equipo de gobierno entrase a valorar la reestructuración de personal de la Gerencia. Añadió que la responsabilidad del concejal es que su departamento funcione y que en ese asunto no puede entrar la oposición.

Los ediles populares hicieron un 2x1 en la misma intervención y fue el momento en el Pérez les espetó a ambos:«Usted con su sermón es como si fuese el padre Pomares, y la señora Porras, con su homilía como si fuese sor Teresa», y le volvió a pedir que se disculpara al edil de Urbanismo. Pomares no recogió el guante, y Porras entraba al capote, entre indignada y divertida, diciendo que no era serio que la comparasen con una santa, momento en el que desde la bancada de la izquierda, y pese a tener el micro cerrado, la portavoz de Málaga Ahora, Ysabel Torralbo, le apuntaba que sor era una monja, no una santa. Ninguna de las dos mociones en contra de la reestructuración de Urbanismo y de que se crease una Relación de Puestos de Trabajo (RPT) salieron adelante por la ausencia del portavoz de IU-Málaga para la Gente, pero el edil socialista puso sobre la mesa que el señor Pomares se eleva en sus intervenciones, que sube al púlpito, y que los sermonea cada vez que puede. Más tarde, los ediles del propio grupo popular, en tono jocoso, recordaban la histórica frase de Pomares en febrero de 2015 cuando dijo lo siguiente de alcalde Francisco de la Torre : «En él todo es posible, y con él nada es imposible», cualidades que vienen no siendo terrenales. En fin, una sesión, la de ayer, de lo más divina.

Segundo directivo de Smassa. Demanda de conciliación

La Sociedad Municipal de Aparcamientos (Smassa) sigue dando que hablar, más que nada porque no lleva a cabo las premisas del informe de Secretaría General, que se realizó este verano, en el que concluía que era factible la regularización como laboral del segundo directivo, cuyo puesto no podía seguir siendo de alta dirección porque Smassa, según la Ley de Racionalización de Régimen Local, sólo podía tener un puesto de estas características. El informe de la Secretaría General daba por bueno un documento que se remitía desde la propia empresa en el que se estimaba que, para regularizar la situación de este empleado, el jefe de Servicios, cabría renovar su contrato y pasarlo desde la categoría de alta dirección a la de ordinario laboral, aunque también existía la posibilidad de despedirlo, como indicaba. En el caso de mantenerle en su puesto como laboral, este paso debería contar con el visto bueno del interesado, ya que se trata de un contrato laboral en el que deben estar de acuerdo ambas partes, subrayaba.

El citado directivo, que al parecer ha pedido en varias ocasiones que se le regularice como a un laboral tras trabajar en la empresa más de 15 años, la semana pasada presentó una demanda de conciliación para que se le reconozca que el tratamiento que hasta ahora le ha dispensado Smassa es el de un contratado laboral al uso, ya que ha venido disfrutando de todas los derechos del convenio laboral, algo que no se aplica en los contratos de alta dirección, y también ha sufrido el perjuicio del recorte salarial que se le practicó a los empleados públicos durante el plan de ajuste así como que su relación con la empresa presenta las características de una relación ordinaria.

El Csif, que no el comité de empresa de Smassa, pide una nota de prensa que cualquier trabajador entre mediante una convocatoria pública y a través del sistema de concurso. El matiz en este caso, obviamente, está en el verbo entrar, como explicaban fuentes consultadas por este periódico, una circunstancia que no se puede aplicar a alguien que lleva más de 15 años en su puesto de trabajo.

Por su parte, la edil de Movilidad, Elvira Maeso, no se quiso pronunciar ayer sobre la cuestión a la espera de que se dirima la demanda de conciliación y acceda a una serie de informes pedidos al respecto para tratar en el próximo consejo de administración de Smassa, que está previsto que se celebre a principios del mes de noviembre, como explicó. Se da la circunstancia de que desde el año 1994, a excepción de unas bolsas de trabajo que se abrieron en febrero, el resto del personal de la plantilla no ha accedido a través de ningún concurso o prueba. «Es muy curioso que los señores que piden que este jefe sea contratado a través de un concurso saben que ellos mismos no han accedido así a la empresa», explicaban fuentes municipales.