Diario Sur

Farias: «Algún día nos avergonzaremos de cómo tratamos a los refugiados»

Paula Farias intercambió ayer impresiones y experiencias con Diana Navarro.
Paula Farias intercambió ayer impresiones y experiencias con Diana Navarro. / Ñito Salas
  • La responsable de operaciones en el Mediterráneo de Médicos Sin Fronteras denuncia la respuesta de Europa ante este drama humanitario

Paula Farias no cuenta a los refugiados por números. Lo hace por historias. Y eso a pesar de que a la responsable de operaciones de búsqueda y rescate en el Mediterráneo de Médicos Sin Fronteras (MSF) no le queda otra que tirar de la frialdad de una cifra para recordar que sólo en 2016 el Mediterráneo se ha tragado, literalmente, a 3.500 personas. Pero eso que se sepa. «Desgraciadamente las cifras reales sólo las conoce el fondo del mar», lamenta Farias. Lo hacía poco antes de participar en un encuentro organizado por la ONG bajo el título ‘Diálogos sin Fronteras’ y en el que intercambió impresiones y trabajo cotidiano con la artista Diana Navarro. Entre esas impresiones, la cooperante lanzaba un diagnóstico que espera quede en la conciencia colectiva de una Europa que no quiere enterarse de lo que pasa: «Algún día, cuando miremos atrás, nos avergonzaremos de cómo tratamos a los refugiados».

Porque hoy ya no hay excusas. Al menos no para la inmensa mayoría, que vive al minuto por los medios de comunicación y redes sociales el drama de la huida en países como Siria, Eritrea o Iraq y que ya no puede decir, como décadas atrás, «que no se enteraban de lo que pasaba», protestaba Farias. Por eso ella estuvo ayer en Málaga. Para recordar cosas como que los traficantes de personas «apuran todo lo que pueden» en unas embarcaciones cada vez más precarias, que ha habido días con picos de 8.000 rescatados o que los pescadores tunecinos se han enfrentado a un macabro cambio de escenario de faena porque de los bancos de gambas que solían explotar hace tiempo que salen restos humanos.

Por ese peso sobre sus hombros y por su trabajo a pie de patera, Farias se convirtió ayer de nuevo en una voz más que autorizada para denunciar que a pesar de todo «el afán de Europa es el de control de fronteras» y que las embarcaciones militares que trabajan en las zonas calientes del triángulo de Mesina –por donde suelen cruzar los refugiados– operan bajo ese mandato. «Por supuesto cuando encuentran una patera que se hunde los asisten porque los obliga la ley del mar, pero en realidad no están ahí para eso, sino para proteger la frontera», explicó Farias, quien se mostró muy crítica con este cambio de estrategia por parte de las autoridades europeas porque «eso cuesta vidas humanas».

Precisamente el papel que el viejo continente está jugando en el éxodo de refugiados es uno de los asuntos centrales de estos ‘Diálogos sin Fronteras’ de MSF. Y en esa imagen que proyecta el espejo, Europa no sale muy bien parada. «La historia de Europa ha estado plagada de guerras y hemos sido nosotros los acogidos cuando hizo falta; sin embargo ahora aquí se mira para otro lado», destacó Farias, que de nuevo se ve obligada a tirar de cifras para ampliar esa denuncia al caso español: en 2016 más de 300.000 personas han entrado sólo por el Mediterráneo –sin contar otras rutas de acceso como la del Norte de África–, y sin embargo el cupo oficial que ha asumido España apenas supera las 17.600. Además, en un año sólo ha dado refugio a medio millar. A este paso, según cálculos de Farias, «necesitaremos 46 años para cumplir con nuestro compromiso».

«Lo que la gente necesita es ayuda aquí y ahora. La burocracia no es una excusa, el problema es que tenemos un sistema ineficaz». A la cooperante de MSF tampoco le sirve la «retórica» de que la mejor solución es trabajar por el fin de los conflictos en los países de origen «porque eso es a muy largo plazo». Y concluye: «La madre que tiene a sus hijos bajo la lluvia en el campamento de refugiados de Calais no necesita eso, sino una sopa caliente y un techo con el que protegerse». Y lo necesita ya.