Diario Sur

Málaga tiene un nuevo santo: así fue la canonización de Manuel González García

  • El Papa Francisco canonizó ayer al prelado que construyó el Seminario y que fue obispo entre los años 1916 y 1935

Los primeros malagueños llegaban a la Plaza de San Pedro a primera hora de la mañana, antes incluso de que el sol brillase sobre las figuras de los santos que coronan la columnata que rodea esta gran explanada. Los siete modelos de santidad que ayer el Papa propuso a los cristianos de todo el mundo congregaron a más de 70.000 fieles provenientes de los cinco continentes, con especial representación de los lugares de origen de los nuevos santos: Argentina, México, Francia y España. El español era, sin duda, el idioma más representado en la Plaza de San Pedro en la mañana del domingo. Los peregrinos participaron con devoción en esta celebración, cuyo momento más emotivo ha sido aquel en el que Francisco pronunció la fórmula de la canonización, precedida de los siete nombres que han sido inscritos en el Libro de los Santos.

Los 140 malagueños que viajaron a Roma para vivir en primera persona la canonización de D. Manuel ocuparon una amplia zona cercana al altar. Desde allí, explotaron en alegría cuando el Papa declaró santo a Manuel González, obispo de Málaga desde 1916 a 1935. Entre ellos estaba el obispo y una amplia representación de sacerdotes, que celebraron junto al Papa Francisco, así como personas pertenecientes a la familia eucarística y seminaristas de la Diócesis.

Ellos son testigos de que la obra de san Manuel González sigue viva en la Diócesis de Málaga, especialmente entre los sacerdotes, que llevan impreso el carisma del santo, y entre los fieles que siguen cultivando la devoción a Jesús presente en la Eucaristía. Las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, fundadas por san Manuel González en 1921, cuentan con ocho religiosas en Málaga, y rigen en la actualidad la iglesia del Santo Cristo de la Salud, donde se encuentra expuesto, la mayor parte del día, el Santísimo Sacramento. Han acudido a Roma las ocho; no se quisieron perder esta cita histórica para su congregación, que cuenta ya con el privilegio de tener a un santo como fundador.

El Seminario Diocesano de Málaga, que reformó el nuevo santo, acudió en pleno a esta canonización. Manuel Otero es uno de los seminaristas de cuarto curso, y afirmó que para él ha sido un momento muy intenso. «Lo hemos vivido con muchas ganas y mucha emoción. Ver santo a alguien de nuestra tierra, de Andalucía, que se preparó en un Seminario como nosotros y se ordenó de cura. ¡Quién le iba a decir que hoy, casi cien años después, iba a congregar a toda esta gente celebrando su canonización!».

Para todos fue una experiencia inolvidable, pero dos de los jóvenes que se forman para ser sacerdotes en el Seminario refundado por san Manuel González la vivieron de un modo especial. José Manuel Bacallado y José Miguel Porras pudieron hacer de acólitos en la ceremonia portando ciriales y uno de los cálices para la consagración eucarística. Mientras se preparaban para la celebración, pudieron saludar personalmente al papa Francisco, algo que «no olvidarán».

Entre los sacerdotes también fue un día memorable. Francisco Ruiz y Fernando Luque son dos de los curas más jóvenes de la Diócesis de Málaga. Su vida sacerdotal está profundamente marcada por la figura de san Manuel. «Fue un hombre que ayudó a muchas personas ha encontrarse con Jesús vivo, en el sagrario; ejemplo de pastor y catequeta, por ese motivo, el haber podido asistir a su canonización a Roma me da mucha alegría y me estimula para ayudar a las personas que el Señor me ha encomendado en mi tarea pastoral ha mostrarles el camino que lleva hacia el Señor Vivo y Resucitado», afirmó Francisco, párroco en las localidades de Teba y Almargen.

Por su parte, Fernando, cuyo primer destino fueron los pueblos de Yunquera y El Burgo, se siente impulsado a afirmar, tras este día, que «merece la pena dedicar la vida a hacer presente a Cristo en la Eucaristía y acercar así a Dios a los hombres como hizo nuestro santo obispo Manuel González».

El Santo Padre, al término de la Misa de Canonización, recorrió la Plaza de San Pedro para estar cerca de todos los fieles reunidos allí, y antes, saludó uno a uno a los obispos participantes, entre ellos a Mons. Jesús Catalá, que presidió la peregrinación del nutrido grupo de sacerdotes malagueños, a quienes se unió también el cardenal Mons. Fernando Sebastián. Antes de regresar a Málaga, tienen previsto participar en la Misa de Acción de Gracias que tendrá lugar el lunes 17 de octubre en la basílica Santa María la Mayor, de Roma.