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El Papa proclama santo a Manuel González García, obispo de Málaga

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Fachada principal del Vaticano, que ha lucido el tapiz del obispo Don Manuel. :: sur

  • El Papa Francisco ha declarado santo esta mañana al prelado que construyó el Seminario y que fue obispo entre los años 1916 y 1935

El Papa Francisco ha proclamado hoy santo al obispo de Málaga y Palencia Manuel González García (1877-1940), fundador de las Hermanas Nazarenas y promotor de la devoción a la eucaristía, durante una ceremonia en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.

Francisco utilizó como es habitual la formula en latín para proclamar la santidad del obispo y pedir que fuese inscrito en los libros de los santos de la Iglesia. Durante la ceremonia de hoy ante decenas de miles de personas también se proclamaron otros seis santos, el mexicano José Sánchez del Rio, asesinado a los 14 años durante la revuelta contra los llamados "cristeros"; el sacerdote argentino José Gabriel del Rosario Brochero, el "cura Gaucho", los italianos Lodovico Pavoni y Alfonso Maria Fusco y dos religiosos franceses, Salomone Leclercq y Elisabetta Catez.

El prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato, acompañado de los postuladores, que en el caso del español es Javier Carnereno Peñalver, presentó a Francisco la petición de canonización y leyó una pequeña biografía de cada uno.

El Papa proclama santo a Manuel González García, obispo de Málaga

A lo que el Papa pronunció la fórmula en latín: "En honor de la Santísima Trinidad, por la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo y de los santos apóstoles Pedro y Pablo, después de haber reflexionado largamente e invocado la ayuda divina, y escuchando el parecer de muchos de nuestros hermanos obispos, declaramos santos a los beatos. Y continuó: "Y les inscribimos en el Catálogo de los Santos, y establecemos que en toda la Iglesia sean devotamente honrados entre los santos".

Después se llevaron hacia el altar las reliquias de los nuevos santos. Para esta ocasión, de España llegó una delegación compuesta por el ministro de Interior en funciones Jorge Fernández Díaz; la presidenta de la Diputación de Palencia, María de los Ángeles Armisén y el alcalde de Palencia, Carlos Alfonso Rebolleda.

Peregrinos malagueños

A las 10.15 horas de esta mañana dio comienzo en la plaza de San Pedro, en el Vaticano, la esperada ceremonia de canonización de D. Manuel González García, obispo de Málaga desde 1916 hasta 1935. Alrededor de 140 peregrinos de la diócesis de Málaga, presididos por el obispo, Jesús Catalá, han participado en la Eucaristía en la que el papa Francisco ha declarado santo al prelado que construyó el Seminario de Málaga y en el que plasmó la esencia de su mensaje eucarístico y sacerdotal. Francisco González, rector del seminario desde 2010 hasta hace unas semanas tras pasar el testigo al hasta ahora superior Antonio Eloy Madueño, recorre en estas líneas las principales líneas de la enseñanza que el desde hoy san Manuel González dejó inscritas en la arquitectura de un edificio que pronto concluirá su restauración.

Dentro de la gran riqueza que tiene la espiritualidad del ya san Manuel González, podemos señalar cuatro aspectos principales: Jesucristo-Eucaristía, los sacerdotes y la formación de los mismos, la catequesis y la cuestión social.

Con respecto a la importancia que él dio al fomento de las vocaciones sacerdotales y su formación en el Seminario, Francisco González recuerda este pensamiento del santo: «Mi único sueño pastoral: ¡formar y conservar muchos y cabales sacerdotes! ¡Tengo tan metido en lo más hondo de mi alma lo que puede un cura! ¡Creo y confío tanto en el poder del sacerdote que cree y confía en su sacerdocio!»

«Para forjar y educar esos sacerdotes D. Manuel piensa en un Seminario sustancialmente eucarístico y bajo la figura del Buen Pastor», afirma González, «dos signos nos lo explicitan en la Capilla que él diseña: el impresionante sagrario y la gran cruz en cuyo centro está la imagen del Buen Pastor, con la petición: Pastor Bone, fac nos bonos pastores, animas pro ovibus ponere promptos (Pastor bueno, haznos buenos pastores, dispuestos a dar la vida por la ovejas). Él escribe: «Mis seminaristas se van a criar viendo ese Pastorcito Eucarístico todos los días, y ¡haciéndole esa oración!»».

Sacerdotes cabales

Él sueña con un Seminario andaluz, que se parezca a los pueblos de los que venían muchos de sus seminaristas, donde se busca lo que la sociedad necesita: sacerdotes cabales, de cuerpo y de alma de apóstoles. Un Seminario «por dentro» que conlleva siembra, cultivo y cosecha.

El Papa proclama santo a Manuel González García, obispo de Málaga

«La siembra, nos la muestra un mosaico a la entrada de la capilla, que debe ser el cimiento de la formación, la semilla de la mejor calidad: «En este jardín cultivado por la piedad sacerdotal, la ciencia eclesiástica y el celo pastoral se siembran jóvenes de cabeza, corazón y padres buenos». Tan buena siembra debe producir una hermosa cosecha, que también plasma en otro mosaico con estas palabras: «Promover a la santa Madre Iglesia de sacerdotes-hostias que consuelen al Corazón Eucarístico de Jesús, salven a las almas y hagan felices a los pueblos». Desea formar sacerdotes-hostias que den gloria a Dios y que estén por completo dedicados a la salvación de las almas y a la felicidad de los pueblos. En un significativo gráfico de la pequeña galería de entrada de la llamada Granja del Buen Pastor, que era la portería del Seminario, D. Manuel hizo grabar unas palabras a primera vista bien claras para quien llegaba: «No ganapanes, sino ganaalmas». Así son quienes han de entrar en el Seminario. Y como nunca se siembra y se pasa a la cosecha directamente, sino que se necesita una ardua, hermosa y paciente labor intermedia, que es el cultivo, D. Manuel tiene unos principios muy claros que han de tenerse en cuenta en la formación sacerdotal y que constituyen el alma del Seminario: la piedad sacerdotal, el celo pastoral, la ciencia eclesiástica y la disciplina familiar», en palabras del que fue rector del Seminario.

En nuestro paseo virtual por el Seminario de D. Manuel, vemos el empeño de que sus seminaristas vivieran con alegría la virtudes de la obediencia, la disponibilidad y la pobreza. «En la amplia galería, paso obligado de los seminaristas por el que diariamente habían que pisar muchas veces, mandó grabar de forma artística, con piedras negras sobre piedras blancas, los distintos grados de desobediencia, que había que «pisotear constantemente, hasta que los borráramos». Son éstos: -No (con el dibujo de la serpiente): lo primero que había que borrar. -Sí, pero...: segundo grado de desobediencia. -'1 Yo 1' : el yo primero, centro de la actitud desobediente. -Cuco: pájaro que llama la atención, pero no hace su trabajo, no obedece. -Cras (mañana): el adverbio que, sin decir no, difiere la buena respuesta», concluye González.

Una obra maestra en la que el Sagrario es el centro del edificio y, puede decirse que, alrededor de él se construye todo lo demás. Quien diseñó dicho edificio hoy es propuesto como modelo de santidad.