Diario Sur

Un invento malagueño que seduce a las petroleras: la máquina expendedora de bombonas

Víctor Ruz, Juan José Ruiz (Seis Cocos), Eleazar Cobos (Procad), Curro Herrera (Gas&Distri) y Eduardo Martínez (Prosain).
Víctor Ruz, Juan José Ruiz (Seis Cocos), Eleazar Cobos (Procad), Curro Herrera (Gas&Distri) y Eduardo Martínez (Prosain). / Ñito Salas
  • La empresa Gas&Distri Corp tiene contratos por valor de cinco millones para instalar en gasolineras un dispositivo que facilita al cliente la compra de butano a cualquier hora

Quien se haya quedado alguna vez sin butano después de las diez de la noche teniendo un bebé en casa seguramente se ha visto en la situación que describe Curro Herrera: «Peregrinar de gasolinera en gasolinera en busca de una bombona y no poder comprarla porque el dependiente, al estar solo, no puede salir a abrir la ‘jaula’ donde se almacena el producto». Un invento malagueño pretende acabar con este y otros problemas del actual sistema de distribución de gas licuado del petróleo (GLP). La empresa Gas&Distri Corp, fundada hace cuatro años por Herrera y otros cuatro emprendedores de Málaga capital, instalará la próxima semana la primera máquina expendedora de bombonas de butano. Será en Portugal, fruto de un contrato firmado con la principal petrolera de este país, Galp, que contempla la instalación de hasta 1.600 de estos aparatos en sus gasolineras a lo largo de los próximos cinco años.

En España, el estreno de este invento va a producirse también de forma inminente en Canarias, pues Gas&Distri también ha seducido a Disa, la única empresa que distribuye hidrocarburos en el archipiélago, que ha comprometido la compra de 900 máquinas ‘vending’ de butano. La compañía asegura que los contratos que tiene ya firmados suman más de cinco millones de euros, pero «es sólo el principio», avisa Herrera, que está en negociaciones con petroleras españolas –entre ellas la líder, Repsol– y también con distribuidores de otros países, como Panamá, Albania, Francia, Marruecos o Argelia. «Se trata de un mercado virgen en el que no hemos hecho más que arañar la superficie» comenta Herrera, que confiesa que el reto reside en «ser capaces de fabricar las máquinas al ritmo que demanden nuestros clientes». En otras palabras: no morir de éxito.

Los dispositivos patentados por Gas&Distri Corp son sencillos en su manejo por parte del consumidor, pero muy complejos en su interior. «Han sido necesarios cuatro años de trabajo y cuatro prototipos antes de llegar al producto final», señala el portavoz de la firma. La máquina tiene dos versiones: de diez o de veinte bombonas de capacidad. El cliente puede pagar la bombona en la caja de la gasolinera o mediante una aplicación móvil. Una vez ha realizado el pago, recibe un código numérico que se introduce en el teclado de la máquina expendedora. Inmediatamente se abre una compuerta para dejar la bombona vacía y, acto seguido, aparece la nueva. El cerebro electrónico del dispositivo se conecta con el ‘software’ de la compañía en cuestión, que así puede saber en todo momento cuántas bombonas se venden y si hay falta de abastecimiento en cada punto de venta. «Hasta ahora, las petroleras han vendido el butano a ciegas», explica Herrera. El cliente, por su parte, podrá consultar desde su móvil dónde está el punto de venta más cercano, comprobar la disponibilidad del producto e incluso reservarlo y pagarlo.

Para los emprendedores que impulsan este invento, se trata de un «cambio revolucionario» en el sistema de distribución de butano que permitirá extender la venta de este producto a centros comerciales, cámpings o incluso grandes comunidades de vecinos. «Es un sector en el que nada ha cambiado en los últimos cuarenta años», recuerdan.

El desarrollo de este proyecto industrial es un ejemplo de cooperación entre empresas malagueñas. Así, Distri&Gas se ha apoyado en Prosain, especializada en mecanizados de precisión, para el desarrollo y fabricación de las máquinas, cuyo diseño ha dirigido el ingeniero industrial Víctor Ruz, con el apoyo de Grupo Procad para el diseño 3D. La ‘app’ para interactuar con la máquina ha sido diseñada por el estudio Seis Cocos. Todos coinciden en lo difícil y costoso que ha sido conseguir la certificación internacional de un producto «que hasta ahora no existía». «No sólo hemos tenido que pasar la certificación legal aplicable, en nuestro caso avalada por Bureau Veritas, sino que además las petroleras tienen sus propios códigos de seguridad, por lo general mucho más severos que la propia ley» comentan.

Con los primeros contratos bajo el brazo, Gas&Distri estudia la mejor manera de ampliar su capacidad de producción con miras a la «demanda explosiva» que prevén en un futuro cercano. «Estamos mirando naves para poder fabricar en cadena. Queremos seguir de la mano de Prosain, quizá creemos una sociedad conjunta», aventura Curro Herrera. Para poder costear este salto cualitativo, la empresa malagueña ultima negociaciones con fondos de capital riesgo para realizar una segunda ronda de inversión. En la primera, hace sólo un año, entraron dos empresarios del sector de gasolineras.